Julio Iglesias enfrenta denuncias de abuso sexual tras revelarse una investigación periodística internacional basada en los testimonios de dos exempleadas en sus residencias del Caribe.

Las acusaciones se centran en hechos ocurridos en 2021, cuando Iglesias tenía 77 años y las denunciantes, identificadas como Rebeca y Laura (nombres ficticios), poco más de veinte.

Las exempleadas relataron a ambos medios que el personal a cargo de la contratación también organizaba el ingreso de algunas trabajadoras a la habitación del cantante una vez finalizada la jornada. Rebeca afirmó que Iglesias la obligaba a acudir a su dormitorio casi todas las noches, donde fue sometida a “penetraciones con los dedos, bofetadas y humillaciones físicas y verbales sin consentimiento”. Añadió que, en ocasiones, los episodios ocurrieron ante otra empleada de rango superior.

Julio Iglesias enfrenta denuncias de abuso sexual por parte de dos exempleadas en sus residencias del Caribe

Por su parte, Laura contó que fue víctima de tocamientos sin consentimiento y besos en los pechos, tanto en la playa como en la piscina de la villa de Punta Cana. Detalló que lo que parecía una vivienda de lujo “terminó cargada de maltratos y discusiones” si no se seguían las instrucciones del cantante, quien ejercía un “control coercitivo y amenazaba con despidos”. Laura describió a Iglesias como “una persona muy controladora” que imponía su poder “a través del miedo”, según la investigación periodística, hoy en manos de la justicia.

En paralelo, la periodista Marcela Tauro recordó en América TV una experiencia incómoda con el cantante ocurrida años atrás en San Pablo, Brasil, tras varias horas de espera luego de realizar una entrevista. “Cuando terminó la nota, me agarró, me dio un pico y me sentó en la falda. ‘La foto es esta’, le dijo al fotógrafo”, relató la panelista en Intrusos. “En ese momento yo era joven y te incomoda”, agregó.

La periodista Marcela Tauro recordó una experiencia incómoda con Iglesias, relatando conductas similares hacia otras colegas de prensa

Marcela indicó que esa conducta “no fue un caso aislado”, ya que Iglesias habría hecho lo mismo con otras periodistas de la revista. Tauro señaló que, por entonces, en el entorno mediático la situación fue tomada incluso con cierta trivialidad al exhibirse las fotografías, pero advirtió que el comportamiento se repetía como un “patrón”.

En relación con la denuncia, la coincidencia entre los testimonios de las exempleadas y la experiencia de la periodista refuerza la imagen de un entorno marcado por la violencia de género y el abuso de poder tanto en el hogar como en el ámbito profesional. Las similitudes en las narraciones permiten identificar un comportamiento reiterado por parte de Iglesias hacia diferentes mujeres.

Para quienes trabajaron en las residencias del artista, la convivencia resultó una experiencia marcada por el temor y el maltrato, dejando huellas que perduran como recordatorio de la responsabilidad del entorno en el mundo del espectáculo.

El entorno laboral, según ambas mujeres, estaba marcado por el aislamiento de las empleadas domésticas, reglas restrictivas y una vigilancia constante sobre aspectos personales como la comida, la menstruación o el uso del teléfono móvil. Las reglas prohibían tomar fotografías; Rebeca explicó que ocultaba conversaciones e imágenes por temor a represalias. En la vivienda de Punta Cana, la plantilla documentada en agosto de 2023 llegó a tener hasta 16 personas.

En las últimas horas, la prensa española ha intentado obtener la versión del cantante español y de su abogado sobre las acusaciones, pero lamentablemente aún nadie quiere hablar ni una palabra al respecto. Todos los que quisieron acceder a alguna declaración, se toparon con el silencio como respuesta. Las preguntas fueron dirigidas también a las responsables de las gestiones privadas de agenda del cantante, a los colaboradores del hogar y de la contratación de personal, sin que ninguna persona cercana ofreciera declaraciones.