
Luke y Tom Stoltman, conocidos como los Stoltman Brothers y figuras destacadas del culturismo y el entrenamiento de fuerza, forjaron una historia de superación en la que el deporte transformó sus vidas y fortaleció sus lazos familiares.
Nacidos en Invergordon, Escocia, ambos alcanzaron la cima del “Hombre Más Fuerte del Mundo”, aunque los desafíos más profundos los enfrentaron fuera de la competencia: la convivencia con el autismo, diagnosticado a Tom a los cinco años, y el cuidado de la salud mental.
Infancia, autismo y los primeros pasos en el deporte
“Mis primeros recuerdos de Tom son de un niño rubio, muy feliz, siempre corriendo y obsesionado con el deporte. Jugaba a todo: fútbol, tenis, golf”, relató Luke Stoltman, el mayor de cinco hermanos.
Una diferencia generacional de 10 años los distanció durante la infancia. “No estuve mucho tiempo con Tom porque ya trabajaba en las plataformas petrolíferas. No sé si me admiraba, pero mi dedicación al gimnasio influyó en él”, afirmó Luke en diálogo con The Times.

Las dificultades familiares fueron constantes. “Tom es autista. Le costaba mucho ir a la escuela. Recuerdo que mi madre me pidió llevarlo al gimnasio porque necesitaba algo que lo ayudara”, explicó Luke.
El propio Tom Stoltman rememoró aquella etapa: “Me diagnosticaron autismo a los cinco años, así que la escuela fue difícil para mí. Tuve que encontrar mi propio camino y ese fue el fútbol americano. Jugaba todo el tiempo, pero cuando mis amigos se fueron a la universidad o a trabajar, no sabía qué hacer”.
El gimnasio como refugio y renacimiento
El acercamiento de Tom al entrenamiento no fue fácil. “Me animaron a ir con Luke al gimnasio cuando tenía 16 años. Me costaba mirar a la gente, sentía que no encajaba. Había muchos hombres y espejos, y entrenar dolía. Pero seguí hasta que mi cuerpo empezó a cambiar y gané algo de confianza”, recordó Tom.
La reconexión adulta a través del deporte marcó un cambio decisivo. “El culturismo me salvó la vida, de verdad”, confesó Luke a The Times. “Volvía del trabajo y me sentía deprimido. El gimnasio me ayudaba a salir de mi caparazón”, agregó.

Tras el fallecimiento de su madre por cáncer en 2016, ambos hermanos apostaron por las competencias de fuerza y participaron juntos en una competición en Dubái en 2019, donde lograron el segundo y tercer lugar. “Eso me hizo pensar que aquí podríamos tener algo juntos”, compartió Luke.
De la familia al éxito empresarial
Actualmente, los hermanos transformaron su éxito deportivo en una empresa familiar. Luke explicó que ahora son los Stoltman Brothers, con un gimnasio en su ciudad natal, una línea de ropa, canal de YouTube y giras internacionales en competiciones de fuerza.
La rutina diaria, según Tom, gira en torno al deporte y la familia. Relató que su desayuno habitual consiste en ocho huevos cocidos con pan de masa madre y queso, y que antes del mediodía ya ha comido carne y arroz dos veces.
Luke destacó la fortaleza del clan Stoltman, con Harry encargado del área comercial y las hermanas Nikki y Jodie involucradas en otros aspectos del negocio familiar. “Nuestro padre está muy orgulloso. Es muy bonito que todos hayamos permanecido en la misma zona y nos apoyemos mutuamente”, enfatizó.

La motivación compartida se mantiene firme. Tom reconoció que “Luke me guio y pronto ambos ganábamos competiciones. Queremos vencernos, pero después siempre nos abrazamos”. Luke complementó: “Pasamos todo el tiempo juntos, todos los días: comiendo, entrenando, compitiendo. No necesitamos decir mucho, simplemente nos apoyamos”.
Títulos, retos y futuro en construcción
Los logros internacionales de los hermanos incluyen tres títulos del “Hombre Más Fuerte del Mundo” y dos de Europa. Luke subrayó la constante comparación entre ellos y sobre su hermano destacó: “¿Quién es más fuerte? Tom mide 1,93 metros y tiene el récord mundial de levantamiento de la piedra atlas más pesada, con 286 kilos”.
En la última edición del “Hombre Más Fuerte del Mundo”, transmitida en Navidad, Tom finalizó en segundo lugar tras el sudafricano Rayno Nel, mientras Luke ocupó el noveno puesto. Ambos admitieron que sufrieron lesiones, aunque ninguna de gravedad. “El entrenamiento de fuerza es una de las mejores maneras de alargar la vida”, aseguró Luke a The Times.

Las expectativas para los hermanos Stoltman siguen creciendo. Tom reflexionó: “Cada año, nuestras metas se hacen un poco más grandes, pero recordamos que esto es un maratón y no una carrera corta”.
Mientras el futuro permanece abierto, ambos miran la siguiente etapa con motivación, convencidos de que la fuerza compartida y la hermandad seguirán guiando su camino.