La CGT, Axel Kicillof, Dante Gebel y Sergio Uñac

Apegados a la vieja tradición de las divisiones, los dirigentes sindicales encuentran en estos días otro motivo de desencuentro que preanuncia tensiones: la candidatura presidencial del PJ para 2027. Si bien todavía falta para las próximas elecciones, la carrera se anticipó justamente porque ninguno de los postulantes en danza tiene el suficiente consenso interno ni tampoco garantiza que podrá impedir la reelección de Javier Milei.

Hoy, una parte importante del gremialismo está alineada con el proyecto presidencial de Axel Kicillof, otra fracción apuesta a la candidatura del pastor evangélico Dante Gebel y acaba de irrumpir un sector que respalda la postulación del ex gobernador Sergio Uñac.

Para los dirigentes sindicales, la única forma de evitar que Milei siga erosionando su poder es derrotarlo en las urnas para volver a la Casa Rosada con un presidente “amigo”. La traumática experiencia de la reforma laboral, cuya sanción la CGT no pudo frenar en el Congreso, más la sensación de que los libertarios podrían avanzar con más cambios legislativos en contra del poder sindical si quisieran, hizo que los gremialistas estén obsesionados con diseñar un plan presidencial exitoso.

Dirigentes de la CGT como Jorge Sola, Octavio Argüello y Héctor Daer, con Axel Kicillof y Verónica Magario

El proyecto libertario de eliminar las PASO suma un componente de complejidad a este escenario, ya que eso obligará al peronismo a ir a una elección interna llena de riesgos y dificultades para garantizar su transparencia en el camino hacia la definición de un candidato fuerte.

Lo complicaría, además, porque en el PJ tienen en claro que será muy difícil ganarle a Milei en soledad y todavía es incierta la forma en que puede resolverse una alianza con otras fuerzas políticas y conseguir así una fórmula competitiva para soñar con volver al poder en 2027.

En la CGT ya manejan una versión inquietante que circula de manera incomprobable en los pasillos de la política: Milei buscaría anticipar las elecciones presidenciales para mayo de 2027 como una manera de complicarle a los opositores el armado de una alternativa potable.

Los sindicalistas Juan Pablo Brey y José Minaberrigaray, en el encuentro federal de Consolidación Argentina

Por eso la tensión se instaló un espectro sindical que, como sucede en la dirigencia política, perdió la brújula del electorado argentino y sabe que con el peronismo solo ya no alcanzará para ganar las elecciones.

En ese sentido, Kicillof arrancó con ventaja. Tiene la mayoría de los apoyos gremiales: desde “los Gordos” como Héctor Daer (Sanidad) y Armando Cavalieri (Comercio) hasta las dos CTA, pasando por Hugo Moyano (Camioneros) y Luis Barrionuevo (gastronómicos). Pero su proyecto depende de cómo se resuelva su pelea con Cristina Kirchner y cómo pueda contener a otros sectores del peronismo, que dudan de su capacidad de encabezar un frente que sume distintas expresiones opositoras para poder ganarle a Milei en las urnas.

“Si no armamos una opción más allá del PJ vamos a perder de nuevo”, advirtieron a Infobae sindicalistas enrolados en un peronismo más ortodoxo (si aún vale esta categoría), que ponen la mira en aliarse con un sector del radicalismo antimileísta y con el armado de Miguel Angel Pichetto y los gobernadores de Provincias Unidas.

Por otra parte, hay sindicalistas que apoyan la candidatura que lanzará Dante Gebel: el principal armador gremial es Juan Pablo Brey, titular de la Asociación Argentina de Aeronavegantes (AAA), y otros militantes de la causa gebelista son Néstor Segovia (metrodelegados), José Minaberrigaray (empleados textiles), Javier López (Apuntadores Marítimos), Emiliano Gallo (UOM de Vicente López) y Mariano Vilar (conductores navales), entre otros. Aún no lo confirmaron, pero están cerca de Gebel algunos líderes de la CGT que no confían en Kicillof y que creen que la sociedad elegirá otro outsider como Milei.

En ese sector afirmaron que Gebel vendrá al país en abril para tener reuniones reservadas con empresarios, el triunvirato de la CGT, directivos de medios periodísticos y otros sectores del Círculo Rojo, pero advirtieron que el pastor aún no confirmará su candidatura presidencial ya que recién se anunciaría tras el Mundial de Fútbol.

Mientras, sus adherentes avanzan en la organización a nivel nacional de Consolidación Argentina, el espacio político que impulsa la candidatura presidencial de Gebel. La semana pasada realizaron un “encuentro nacional y federal” en el microestadio de Lanús para expandirse en todo el país y ahora se enfocarán en definir los equipos técnicos que elaborarán las propuestas de gobierno que instrumentará el pastor si llega a la Casa Rosada.

La CGT, dividida por los distintos proyectos presidenciales en el PJ (Foto: RS Fotos)

En los últimos días, además, oficializó su proyecto presidencial el ex gobernador sanjuanino y actual senador nacional Sergio Uñac, quien propuso a las autoridades del PJ realizar internas abiertas para hacer frente a una eventual reforma política del Gobierno que termine eliminando las PASO y adelantando las elecciones.

Aun en forma muy reservada, el ex mandatario está rodeado de una decena de líderes sindicales que no quieren ser identificados y que le están acercando propuestas de gobierno y planes concretos en materia energética y de transporte, por ejemplo.

Esos dirigentes están seguros de que Uñac afianzará un perfil distinto dentro del PJ, con explícitas referencias hacia ideas rectoras del gobierno libertario como la lucha contra la inflación y la baja del déficit fiscal, pero mezcladas con propuestas en favor de la producción y de los trabajadores, cercanas a la tradición peronista.

Cristian Jerónimo y Máximo Kirchner, en un fugaz cruce durante la marcha por el golpe de 1976

En los corrillos sindicales, mientras, se comenta un episodio que revelaría cierta tensión interna en la CGT por los movimientos preelectorales: de la mano de Héctor Daer, el cotitular cegetista Jorge Sola (Seguros) se habríá reunido con un referente de Kicillof como Carlos Bianco y el armador del PJ porteño, Juan Manuel Olmos, “sin avisar a sus pares del triunvirato” -aseguran-, por lo que otro de los cosecretarios generales cegetistas, Cristian Jerónimo (empleados del vidrio), habría respondido ante ese gesto mediante una foto con Máximo Kirchner durante la marcha por el golpe militar de 1976 como mensaje de advertencia hacia el kicillofismo.

En el entorno de Jerónimo negaron esa lectura política de su encuentro con el hijo de Cristina Kirchner: aseguraron que el cruce fue casual cuando ambos coincidieron al marchar ante la ESMA, pero dijeron que “en la CGT cada uno tiene sus reuniones políticas y después todos acumulamos hacia un mismo lugar”. Deslizaron, en ese sentido, que el líder de los empleados del vidrio tuvo encuentros con figuras cercanas al gobernador bonaerense como Gabriel Katopodis y Julio Alak.

“La CGT tiene una responsabilidad institucional de ponerse por arriba de todo y convocar a todos los sectores para construir una alternativa política superadora”, señalaron cerca del cotitular cegetista. Una forma indirecta de confirmar que se aceleraron los contactos para armar una opción electoral para 2027, sin que aún esté definido quién piloteará, junto al sindicalismo, la difícil misión de volver a la Casa Rosada.