En un contexto de expectativa generalizada, Estudiantes de Río Cuarto instaló tribunas tubulares para aumentar de manera significativa de la capacidad del estadio Antonio Candini de cara al duelo ante River Plate. Además, modificó su esquema de venta de entradas para recibir, después de 42 años, al plantel del Millonario, en uno de los eventos más importantes del año para la ciudad.
La dirigencia de Estudiantes adoptó varias decisiones estructurales de cara al encuentro, programado para albergar exclusivamente hinchas locales y restringir por completo el acceso a simpatizantes de River, una medida que incluyó estrictas verificaciones de domicilio y la prohibición de expendio presencial de entradas.
De este modo, únicamente los socios de Estudiantes con cuota al día, quienes ya disponen de lugar asegurado como es habitual en la temporada, pudieron acceder a la adquisición anticipada de entradas a través de la aplicación oficial del club. El Cosedepro dispuso la prohibición absoluta de ingreso para cualquier persona con domicilio en Buenos Aires.

La ampliación del Candini incluyó la incorporación de dos tribunas tubulares en el sector Oeste, lo que le permitió al León del Imperio incrementar el aforo en 1.300 espectadores. El estadio pasó así de 11.000 a 12.500 lugares habilitados para este compromiso. La platea preferencial, con el valor máximo de la jornada ($350.000), se ubicó sobre la Avenida España, mientras que se habilitaron sectores populares con precios entre $80.000 (Popular Norte) y $150.000 (Popular Sur) y otras alternativas en platea alta ($250.000) y platea Oeste ($300.000).
La obra, según reveló La Voz del Interior, necesitó de 50 obreros que trabajaron contrarreloj durante la semana para cumplir con los plazos y los protocolos necesarios para la habilitación de los sectores.
Pese a que disputar el encuentro en el estadio Mario Kempes de la capital provincial habría permitido una recaudación mucho mayor, la dirigencia de Estudiantes optó por mantener la localía en Río Cuarto. Este posicionamiento responde tanto a la necesidad deportiva —antes del choque, el equipo sólo sumaba cuatro puntos sobre 30 y busca fortalecer su presencia en casa para aspirar a la permanencia en la categoría— como a una apuesta institucional de arraigo y pertenencia. Durante la visita, el hospedaje en el hotel fue exclusivo para la delegación de River Plate, garantizando todas las condiciones para el plantel.
El incremento del aforo y el rigor en la fiscalización del acceso configuraron uno de los operativos más singulares para un partido de fútbol argentino en esta temporada. De esta manera, la ciudad y el estadio Antonio Candini recibieron nuevamente, tras más de cuatro décadas, a un grande del fútbol nacional bajo un esquema marcado por la exclusividad, los altos precios y el refuerzo de la identidad local.
Vale recordar que el conjunto cordobés regresó a la máxima categoría del fútbol argentino tras lograr el ascenso desde la Primera Nacional en la temporada pasada, cuando venció a Deportivo Madryn en la final del Reducido. Su vínculo con el Millonario, más allá del mencionado duelo hace 42 años, también radica en que ambos clubes supieron acoger a Pablo Aimar -y también a su hermano Andrés-. De hecho, el Payasito, tras una breve vuelta al elenco de Núñez en 2015, se retiró con la camiseta de la institución de Río Cuarto.