La Federación Coreana aprovechó al máximo los beneficios de la localidad y exprimió el reglamento todo lo que pudo, de esta manera consiguió hacer más fuerte a su propia selección, debilitando los recursos tenísticos de la Argentina. Respetó la letra: “Los Qualifiers se disputarán en dos días entre el viernes 6 y el domingo 8 de febrero”. Fijaron como días de competencia el sábado y domingo y no se movieron de allí, a pesar de los planteos de la Asociación Argentina de Tenis, que hasta pidió la intervención de la Federación Internacional, para que los jugadores pudieran regresar a competir en, al menos, uno de los dos torneos que se disputan en el país.
¿Corea del Sur hizo trampa o la Federación Internacional (ITF) hizo cambios que perjudicaron a la Argentina? Ninguna de las dos cosas. Los coreanos sabían de antemano que la localía era el jugador más fuerte con el que contaban en sus filas y sabiendo que las chances de victoria eran escazas frente a un rival como Argentina, lo pusieron a jugar. Transformaron una serie desigual en una competencia de nivel de un challenger, en beneficio propio. Todo con el reglamento bajo el brazo. ¿Está mal? La respuesta es no. Cuántas veces se habrá regado la cancha del Buenos Aires hasta transformarla casi en un pantano para conseguir que fuera aún más lenta.
Tampoco es responsable la ITF. A diferencia de la responsabilidad que le endilgó Javier Frana al decir que “los cambios producidos por la Federación Internacional, en cuanto a las fechas” provocaron la negativa de los tenistas argentinos a aceptar la convocatoria, el ente rector del tenis mundial no realizó ningún cambio en la agenda, al menos en lo que va de este siglo.
Desde que Argentina regresó al Grupo Mundial en 2002, la primera fecha del calendario de Copa Davis se juega la semana posterior al primer Grand Slam de la temporada, el Australian Open, como el año pasado contra Noruega o el anterior ante Kazajistán o en 2023 frente a Finlandia. Las excepciones llegan en algunos años en que se disputan los Juegos Olímpicos, cuando la ITF demanda que la primera ronda por la Ensaladera de Plata, hoy llamada Qualifiers, se dispute en la primera semana de marzo, justo cuando culmina la gira de polvo de ladrillo en Sudamérica y antes del inicio del primer Masters 1000 del año, Indian Wells, como sucedió en 2016 y 2020, por ejemplo.
En realidad, si hay que responsabilizar a alguien por los cambios de fecha es a la ATP. En la nueva confección del calendario profesional hizo desaparecer al torneo de Córdoba, un certamen de la Gira Sudamericana que sufrió la superposición de la primera ronda de Copa Davis con las rondas de clasificación al torneo. La eliminación del torneo cordobés hizo que la ATP fuera buscando alternativas en Sudamérica, pero el calendario se confeccionó pensando más en favorecer a los países árabes que en acompañar a esta región.
La aparición del challenger de Rosario, con características de un ATP 250, le permitió a la ATP pensar en que la gira de polvo volvía a tener 4 etapas. Sin embargo, una cuestión reglamentaria de la ATP permite que se disputen torneos challengers en la misma semana de Copa Davis y esa fue la fecha que le dio al certamen rosarino, corriendo todo el calendario regional sin dejar un colchón entre el torneo por equipos y el Argentina Open, lo que termina superponiendo a ambos certámenes con la lucha por la Ensaladera de Plata. Sobre todo, cuando el regreso implica llegar desde el otro lado del mundo utilizando casi 40 horas de viaje. Este es el verdadero problema con el que se encontraron los jugadores argentinos, como fue reflejado en notas anteriores de Infobae.
Todo esto confluyó en que Javier Frana no pueda convencer a ninguno de los 7 argentinos dentro del Top 100 del ranking de singles de ATP. También les cabe esa misma responsabilidad a los jugadores, aunque sean muy atendibles sus razones por las cuales no van, si, como dicen, les da tanto orgullo representar a la Argentina, cuando se les convoca deberían concurrir y más en las difíciles. Alguno debió haberse sacrificado.
Por primera vez en 28 años Argentina irá sin un jugador Top 100 a competir en una serie de Copa Davis, teniendo 7 en ese rango. Para encontrar un equipo nacional que haya asistido a una contienda por la Ensaladera de Plata sin un jugador entre los 100 primeros del mundo hay que remontarse hasta el 3 de abril de 1988, cuando la Selección de tenis capitaneada por Daniel García enfrentó a Chile, con un plantel que incluía a los mejores tenistas nacionales: Hernán Gumy (N° 108 del escalafón), Franco Squillari (116°), Lucas Arnold Ker (110° y 38° en dobles) y Luis Lobo (22° en dobles). De todas maneras, en el Buenos Aires Lawn Tennis Club, Argentina le ganó 4 a 1 al equipo trasandino, por la Zona Americana, que había incluido en su equipo al flamante N° 1 del mundo, el Chino Ríos, y a un jovencito Fernando González. Eran los años que precedieron a la “Legión” y en los que no había tenistas argentinos entre los mejores 100 del planeta.
A Javier Frana le toca repetir esa circunstancia, pero a causa de tener que contar con un equipo alternativo, en donde el mejor rankeado será Thiago Tirante, quien hoy ocupa el puesto 103 del ranking mundial. El resto del plantel argentino está compuesto por Marco Trungelliti (130° del escalafón), Federico Gómez (190°), y los doblistas Andrés Molteni (26°) y Guido Andreozzi (32°).
Todos tienen sus razones más que atendibles esta vez, tanto para ausentarse como para acudir a modo de rueda de auxilio. Es por eso que no hay reclamos, aunque sí habría una solicitud.
Más allá del deseo que tienen los cuatro debutantes por integrar la Selección Argentina de tenis, son conscientes de que si todos mantienen el mismo nivel de juego va a ser muy difícil que vuelvan a ser convocados cuando las circunstancias y las condiciones hagan que las series sean más jugables. Es por ello que, a instancias del integrante de uno de sus equipos de trabajo, surgió la idea de acercar la sugerencia de que, en caso de una victoria ante Corea, se incluya a los jugadores que participen de esta serie en el reparto de los premios de la segunda ronda de Copa Davis, que se disputará en septiembre, y en la que Argentina jugaría de local ante el vencedor de India y Países Bajos (que para ITF sigue siendo “Holanda”).
En el video de las explicaciones, Javier Frana afirmó: “Ante esta ingrata situación de tener que optar, encontramos la generosidad de cuatro jugadores que debutarán en la Copa Davis”. Pero, ¿fueron tan generosos? ¿qué gana y qué pierde cada uno de los que dieron el sí?
Thiago Tirante (24 años), se siente cómodo en canchas duras, veía con gran felicidad su posible ingreso al equipo, aunque sea como tercer singlista, pero ahora deberá afrontar el rol de N° 1. Para él no es una cuestión de dinero, sino de orgullo personal por ser parte de la Selección Argentina. Casi no defiende puntos en estas semanas. Viajó a Auckland sin saber si le alcanza el ranking para ingresar a la Qualy, luego irá a Australia, donde defiende 16 puntos, y, después de Corea, le quedará tiempo para mejorar los 7 puntos obtenidos en la clasificación del torneo chileno, lo único que defiende en la Gira Sudamericana.
Federico Gómez (29) vive un momento de ensueño, en 12 meses pasó de aquel desgarrador y emotivo posteo en las redes sociales a integrar la Selección Argentina, un golpe de efecto que lo podría tomar como un impulso en su carrera. Por su ranking, no entra directo en ninguno de los torneos sudamericanos, inclusive, en la clasificación del Argentina Open. Hasta el 7 de abril defiende sólo 17 puntos, producto de pasar la Qualy en Brisbane. Puede jugar single y dobles y se adapta muy bien a superficies duras.
A los 35 años, cumplirá uno más cuando llegue a Corea, Marco Trungelliti recibe esta convocatoria como un regalo del tenis y un premio al esfuerzo, en los tramos finales de su carrera. Sin muchos puntos que perder en el camino, ir a Corea no influirá en la defensa de puntos, ya que no consiguió sumar ni en Rosario ni en Buenos Aires. Si juega como lo hace en las fases clasificatorias de los torneos, será difícil que no consiga alguno de los puntos ante los rivales con el ranking de los coreanos.
El dobles es el punto fuerte del equipo argentino, con un Andrés Molteni (37 años) que deja cualquier cosa por integrar la Selección y que tendrá chances de recuperarse o de saltear el torneo de Buenos Aires, en compañía de Machi González. Guido Andreozzi (34), de muy buen desempeño en el circuito de parejas, encontró una vacante, dio el sí y será otro de los que debutará en Copa Davis.
La Argentina va a Corea con un equipo alternativo, pero competitivo, una “Selección Fantasma” de fútbol, como aquella que el Cabezón Sívori preparó para ganarle a Bolivia en la altura de La Paz, durante las Eliminatorias al Mundial del ’74. Frana, a su modo, intentará repetir la gesta en el frío de la ciudad de Busán, sobre una superficie que, seguramente, ahora será bastante más rápida