
Miles de aves marinas, entre ellas frailecillos, araos y alcas, han aparecido varadas y muertas en las playas de Europa durante las últimas semanas, en lo que especialistas describen como el mayor evento de varamiento masivo —“wreck”— de la última década. Las consecuencias de esta situación preocupan a los expertos, quienes advierten que las causas detrás de este fenómeno podrían volverse más habituales debido al cambio climático y dificultar la recuperación de unas poblaciones ya bajo presión, según informó el medio The Guardian.
Desde principios de febrero, las costas del Atlántico han registrado el hallazgo de más de 38.000 aves marinas varadas. Francia concentra la mayor parte de estos reportes, con 32.000 registros en su territorio, seguida por España con 5.000 y Portugal con 1.200. En el condado de Cornwall, en el Reino Unido, se documentaron más de 300 frailecillos arrastrados por las olas solo en febrero, explicó Rebecca Allen, responsable de la Cornwall Wildlife Trust Marine Strandings Network, un programa dedicado al monitoreo de varamientos de fauna marina.
Allen precisó que normalmente en todo el año se reportan entre 40 y 100 aves varadas en Cornwall, mientras que este año la cifra superó los 300 ejemplares en tan solo unas semanas. Las playas británicas y europeas muestran una alta concentración de muertes entre especies como frailecillos, araos, alcas y charranes, muchos de los cuales murieron por inanición al no lograr alimentarse en el mar abierto durante el invierno.

Tormentas sucesivas, clave en el aumento de varamientos de aves marinas
Especialistas atribuyen este desastre, el más grande en diez años, principalmente a la acción de tormentas sucesivas —incluidas Goretti, Ingrid y Chandra— que golpearon el Atlántico desde enero. Las aves marinas, en particular los frailecillos que capturan presas buceando y dependen de aguas calmas y claras para cazar, vieron imposibilitada su alimentación durante las semanas de mares agitados con poca visibilidad.
El resultado se observa tanto en la costa como mar adentro. Los restos de las aves, con el esternón sobresaliente, músculos atrofiados y sin grasa, muestran una muerte causada por hambre. El fenómeno de “wreck” se presenta cuando numerosas aves marinas llegan exhaustas o muertas a las playas, con las condiciones ambientales extremas como principal desencadenante.
Un impacto agravado por amenazas previas y lenta recuperación de especies
El daño no se limita a lo que se observa en la costa. Según Samuel Wrobel, principal responsable de políticas marinas de la organización RSPB (Royal Society for the Protection of Birds), los ejemplares encontrados “probablemente representan una fracción de los que aún yacen en el mar”. En 2014, un evento similar llevó a 55.000 aves varadas en Europa, el 94% de ellas halladas muertas; en 1983, el récord fue de 34.000 ejemplares en aguas británicas.

Wrobel puntualizó: “Especies queridas que son carismáticas y emblemas de nuestra costa” se ven gravemente afectadas, y resaltó que los frailecillos, debido a su longevidad y único pollo por año, tienen una “recuperación poblacional extremadamente lenta”.
A este escenario se suma la presión causada por la sobrepesca, que reduce la disponibilidad de alimento, además de los proyectos eólicos que alteran el hábitat y la incidencia de la gripe aviar H5N1, que, desde 2021, ha reducido de forma preocupante el número de aves marinas.
Actualmente, diez especies de aves marinas reproductoras del Reino Unido figuran en la lista roja de aves en peligro. Desde la creación de esa lista en 1996, que entonces solo incluía una especie marina, la situación se ha deteriorado debido a factores como el cambio climático y la falta de medidas políticas.
Wrobel añadió: “Para recuperarse, las aves marinas necesitan que se alivien otras presiones. Eso les da la oportunidad de repuntar. Solo que estamos viendo inacción. Sin reducir esas amenazas y con eventos como este, pronto veremos cómo desaparecen de nuestras costas”.

Precauciones sanitarias y rescate de ejemplares debilitados
Aunque las autoridades consideran improbable una epidemia como causa principal de las muertes, advierten que las aves muertas o heridas pueden portar patógenos y recomiendan no tocarlas. Para informar hallazgos, en Inglaterra, Escocia y Gales está disponible el sistema en línea oficial o la línea telefónica de Defra, mientras que en Irlanda del Norte debe notificarse mediante el sistema digital de DAERA (Departamento de Agricultura, Medio Ambiente y Asuntos Rurales).
Entre los ejemplares rescatados en rehabilitación destaca un frailecillo de 34 años, el ave más longeva atendida en un centro especializado en Aberdeenshire, aunque falleció poco después de su llegada.
La recurrencia cada vez mayor de estos eventos de mortalidad masiva, que en el pasado se producían en intervalos de varias décadas, enfatiza la alarma sobre el futuro de las aves marinas europeas ante la combinación de crisis climática y presiones humanas, según relataron los expertos consultados por The Guardian.