Las exportaciones de drones desde China hacia Rusia utilizan cada vez más una ruta indirecta a través de Tailandia, donde empresas locales importan grandes volúmenes de vehículos aéreos no tripulados que luego se reexportan a territorio ruso, en un comercio que se ajusta a la normativa vigente pero coincide con el aumento de la demanda militar tras la invasión a gran escala de Ucrania ordenada por el presidente Vladimir Putin en 2022.
En el piso 30 del edificio Chartered Square, en el centro de Bangkok, la oficina de Skyhub Technologies Ltd. funciona como un punto clave dentro de ese circuito comercial. El espacio, alquilado a un proveedor de oficinas con servicios, recibe visitas ocasionales de su único director y de ciudadanos chinos, según personal del edificio. La empresa no publica número de contacto y no había personal disponible durante una visita de prensa de Bloomberg a finales de enero.
Pese a su baja visibilidad, documentos comerciales indican que Skyhub Technologies es el segundo mayor importador de drones de Tailandia procedentes de China. El destino final de los equipos no figura en los registros, aunque la mayor parte de los drones importados por el país se reexporta a Rusia, una operación considerada legal.
Durante años, Tailandia pasó desapercibida como punto de tránsito hacia Rusia. Sin embargo, datos oficiales muestran que las exportaciones tailandesas de drones hacia ese país aumentaron con fuerza desde 2022, en paralelo con el incremento de importaciones desde China. Funcionarios ucranianos detectaron esa tendencia, según una fuente familiarizada con la situación consultada por Bloomberg.
China sostiene que no brinda asistencia militar a Moscú. No obstante, equipos de fabricación china aparecen de forma habitual en el campo de batalla ucraniano, en especial drones con vista en primera persona, capaces de transmitir imágenes en tiempo real y modificar tácticas de combate.

El Departamento de Estado de Estados Unidos evitó comentar específicamente los envíos vía Tailandia. Un portavoz sostuvo que China respalda el esfuerzo bélico ruso y aporta cerca del 80% de las piezas de doble uso empleadas por Moscú, es decir, componentes con aplicaciones civiles y militares.
“El Sudeste Asiático es una región que sin duda hay que vigilar”, afirmó Maria Shagina, investigadora principal del Instituto Internacional de Estudios Estratégicos. “Los países pueden cambiar, pero los métodos no: desvío a través de terceros países mediante empresas fantasma”.
Entre enero y noviembre de 2025, Rusia importó drones desde Tailandia por 125 millones de dólares, equivalente al 88% de las exportaciones tailandesas de ese rubro y ocho veces más que el año anterior. En el mismo período, China envió a Tailandia drones por 186 millones de dólares, casi la totalidad de sus exportaciones hacia ese mercado. En 2022, las ventas tailandesas no alcanzaban el millón de dólares y no incluían a Rusia.
El director general de aduanas de Tailandia, Phantong Loykulnanta, sostuvo que las exportaciones cumplen el marco legal vigente y que no existe obligación de declarar el uso final de los drones al importarlos desde China. “Estamos listos para actuar, pero primero es necesario promulgar una ley”, afirmó, y señaló que el Ministerio de Comercio investiga el asunto.
Rusia enfrenta múltiples sanciones internacionales por la guerra en Ucrania, lo que la llevó a buscar rutas alternativas de suministro. Tras medidas occidentales contra corredores previos a través de países como Emiratos Árabes Unidos y Kazajistán, el Sudeste Asiático emergió como vía relevante. En octubre, la Unión Europea sancionó a dos empresas tailandesas por su apoyo al ejército ruso.

Otros países también han funcionado como intermediarios. Informes previos señalaron a India como canal para servidores con chips estadounidenses y a proveedores sudafricanos como origen de piezas de drones utilizados por Rusia. Además, Moscú adquiere misiles a Irán y ensambla en su territorio drones Shahed 136 de diseño iraní.
“La guerra de desgaste es una batalla por recursos”, señaló Shagina. “Rusia está intensificando su presencia”, añadió.
Skyhub Technologies, originalmente dedicada a la geología, importó drones por unos 25 millones de dólares en 2025. Muchos procedían del fabricante chino Autel Robotics. Entre los envíos figuraban 976 unidades del modelo EVO Max 4T, con un precio aproximado de 9.000 dólares cada una. Una empresa rusa solicitó apoyo estatal para producir ese modelo localmente tras evaluar su desempeño en combate. Autel negó cualquier asociación y sostuvo que sus equipos son de uso civil y cuentan con sistemas de geocercado que impedirían operar en zonas de conflicto.
Otra firma, China Thai Corp., con sede en las afueras de Bangkok, desempeña un papel aún mayor. Importó drones por 144 millones de dólares en los primeros once meses de 2025 y fue sancionada por el Reino Unido por suministrar tecnología al ejército ruso. Sus ingresos crecieron de forma abrupta desde 2023, según registros oficiales.
Más allá del comercio de tecnología, los vínculos entre Tailandia y Rusia se expanden en ámbitos económicos y sociales. El año pasado, un récord de 1,9 millones de turistas rusos visitó el país, y ciudadanos de esa nacionalidad adquirieron propiedades por más de 30 millones de dólares en el primer trimestre de 2025. En la isla de Phuket, cerca de un tercio de los expatriados eran rusos a finales de 2023.
Moscú también impulsa proyectos culturales y educativos en el país, incluidos centros de idioma y becas para estudiantes. Según analistas, Bangkok prioriza atraer inversiones y turismo ruso pese al conflicto en Europa del Este, lo que coincide con el crecimiento del comercio indirecto de tecnología sensible a través de su territorio.
(Con información de Bloomberg)