Claudio Orellano inició su camino en los medios de comunicación durante la década de 1980, desempeñándose en emisoras como Radio Argentina y Rivadavia, así como en Canal Nueve. Ese recorrido le permitió posicionarse en la escena radial y televisiva antes del salto al medio que reconfiguró su carrera.
Su trayectoria quedó marcada en la industria televisiva argentina cuando asumió la conducción del noticiero central de Crónica TV en 1994, un puesto que acompañó el nacimiento del canal y constituyó su despegue profesional. Orellano permaneció en ese rol hasta el año 2000, período en el que el equipo obtuvo seis premios Martín Fierro consecutivos, estableciendo un registro poco frecuente para un ciclo informativo.

La gestión de Crónica TV durante los años 90 consolidó una nueva lógica de producción periodística en televisión abierta, con la imagen y el estilo de Orellano al frente del formato central del canal. Orellano mantenía comunicación directa con Héctor Ricardo García, fundador de la señal, al momento de proponer correcciones en la rutina diaria del noticiero.
Al presentar su renuncia en 2000, Orellano reorientó su carrera hacia la locución profesional y se integró como voz institucional en el programa Intrusos y en eventos de Boca Juniors, donde ejerció como “voz del estadio”. Hoy, la noticia es que su voz se escucha en LAM (América), el ciclo que encabeza Ángel de Brito.
—¿Cómo fue tu llegada a LAM?
—Fui invitado a Bondi por Ángel de Brito, para hablar de mí, hablar un poco de Crónica TV, querían que también aborde el tema de Anabela Ascar. Ángel me encantó, me trató muy bien. Además fue una charla muy animada, afectiva, y yo me fui muy contento.
—¿Cómo surgió la propuesta para incorporarte al programa?
—Empezó a surgir con fuerza la versión porque me llama una productora de Bondi, y me dice ella: “¿No te interesaría estar en el programa? Vos serías un buen ingreso para el programa, una buena voz”. Le digo: “Mirá, si tenés ganas de decir algo, decilo, yo no tengo problema”. Yo como que ahora trato de no inflar mi ansiedad. Cuando me hacen este tipo de propuestas, yo lo tomo todo con tranquilidad.
—¿Cómo fue la bienvenida y tu adaptación al equipo?
—Me convocaron sin vueltas. Me mandaron el contrato, que es hasta fin de año. Empecé un lunes y la verdad que me recibieron muy bien. Ángel, un capo. Muy bien las chicas, muy bien las productoras. Me dieron una bienvenida enorme. Me siento muy contenido. Ángel me dijo: “Tenés libertad para hacer lo que quieras”. En ese sentido es muy piola. Ahora lo que estoy haciendo es tomar atención, viendo cómo se maneja el programa. Me siento cómodo y las dos horas se me pasan volando.

La experiencia en Crónica TV
—¿Sentís que nunca te fuiste de la televisión?
—A mí lo que me sorprende es que después de veinticinco años que me fui de Crónica y veintitrés que dejé la TV abierta, después hice cosas en TV por cable, hice Campeones en el garage, algunos programas deportivos… y cuando me encuentro con la gente en la calle, en cualquier lugar, me recuerda momentos de mi paso por Crónica TV, ahí te das cuenta que no te fuiste.
—¿Te llamaron de Crónica para volver?
—El año pasado me llamaron porque estaban por hacer un libro y un video de la historia de Crónica TV, una charla de reportaje que no salió al aire, pero duró una hora y media, contando cosas de Crónica TV. Después me llamó Hugo Ferrer, para que le hiciera un relatp de cómo se vivió en Crónica TV el 18 de julio del 94, el día del atentado a la AMIA. Hice la entrevista, de cómo fueron los primeros minutos de la cobertura. Lo único que le cuestioné a Hugo en ese momento es que él pone: “Claudio era la voz de las placas”. No era la voz de las placas, era el conductor.
—¿Se habló de una posible vuelta?
—En un momento, cuando fui de visita, tomó mucha fuerza la posibilidad de que yo vuelva. Quiero reconocer a Facundo Pedrini, Director de Noticas del canal, que puso mucha energía para que yo vuelva. Hubo rumores que en marzo o abril de 2024 iba a volver, pero después no pasó nada. Por eso, ante esas posibilidades de trabajo, siempre me mantengo cauto. Cuando fui a esa participación, fue una conmoción en el canal y la gente llamaba. Me fui muy contento ese día.

—¿Te gustaría volver a hacer noticieros?
—Si me llamaran, volvería, pero a mí me gustaría ir a otro canal a hacer noticias. Me llama poderosamente la atención que no me hayan llamado de ningún noticiero en todo este tiempo, de otro canal. Hay otra gente que se ha ido y después aparecían en otros. Yo nunca pude recalar en un informativo. En la primera etapa de América, mil veces le pedí a Liliana Parodi que me pusiera en el noticiero, pero no ocurrió. Sé cómo trabajar en América, no es Crónica TV. Ahora, por ejemplo, leo la tanda muy abajo, que no es mi costumbre, soy un tipo muy estridente en general. Pero la tanda la tengo que leer abajo porque así lo pide el productor comercial y está muy bien.
Vocación, cambios en los medios y pasión por la radio
—¿Qué te entusiasma?
—Me ha pasado que en el último tiempo cada vez veo menos televisión. Me la pasaba viendo fútbol y series. Así como me gustaría estar en un canal de noticias, no veo canales de noticias prácticamente. También veo que hay profesionales en los informativos que no están preparados. Veo mucha gente nueva a la que le falta información o no se preocupa en buscarla. Cuando hay un hecho histórico, como el conflicto en Medio Oriente, hoy la gente se informa por Twitter o por X, o por los famosos shorts. A mí me gusta decir cortos, o cuando dicen el streaming… En realidad, el streaming es el canal digital. Bondi es un canal de televisión digital. Hoy los canales digitales compiten con los canales de noticias.
—¿Cómo vivís la pasión por el oficio?
—Hoy es distinto. Yo soy un fanático de la radio. Cuando estuve en Nacional a la madrugada, todas las tardes escuchaba a Mario Wainfeld. A veces, lo llamaba y le agregaba un dato y siempre me agradecía los aportes. Ahora me pasa que no escucho radio, increíblemente. Lo que veo mucho son los portales, me obligo a verlo. A la noche cuando me tiro, me pongo a leer cosas, me pongo a ver los famosos shorts, videos cortos, también. Y si veo que hay una entrevista que me interesa, me la veo entera, aunque dure cuarenta minutos.
—¿Pensás que son etapas?
—Quizás no tanto como cuando era más pibe, pero era un fanático de la radio y hoy no escucho prácticamente radio. Cuando quiero escuchar música tengo Spotify y YouTube. Tal vez suceda, que a veces uno vuelve a la radio o a determinado programa que le gusta. Y ojo, tengo la aplicación en el celular. Si un día me agarra, hago un programa de radio.
Inicios y anécdotas de una carrera en radio y televisión
—¿Cómo fue tu primera vez en la radio?
—Yo me recibí el 28 de diciembre, el día de los Santos Inocentes del 82. El 29 fui de visita a Radio Buenos Aires a ver a César Gómez, para decirle que me había recibido de locutor. Me agarra un locutor del informativo y me dice: “Che, voy a leer el noticiero a las tres y media de la tarde, ¿querés leerlo conmigo?” “Bueno, dale”. Me puse a leer el noticiero ahí en Radio Buenos Aires. Pero en rigor, el debut profesional fue en un partido de fútbol, que me llevó César a Radio Fútbol Color, lo hacía Miguel Ángel de Renzis, llamado ‘el relator de la doble emoción’. Empezamos a hacer la tanda ahí con César, en un partido entre Independiente y Talleres de Córdoba, 15 de enero del 83. Ese fue mi debut profesional.
—¿Qué pasó después?
—Después fue lo de Noches de Cuadrilátero, transmisiones de boxeo en Radio Argentina, con Hernán Santamiccoli. Y después llegó la gran oportunidad, cuando todavía trabajaba en el banco. Me entero de un casting en el estudio CAB, en la calle Montevideo, para dos programas: Radio Reloj, que iba a conducir Ariel Delgado, y Enhorabuena, que lo hacía Cacho Fontana. Nos presentamos fácil doscientos cincuenta locutores. Imaginate que era nuevo, joven. Había tipos muy famosos. Y resulta que Cacho me eligió. Me eligió a mí y a tres más.
—¿Cómo fue dejar el banco por los medios?
—Cacho Fontana me pagaba cuatro mil pesos y yo cobraba en el banco mil cuatrocientos, mil quinientos. El banco me ofreció trabajar a la tarde, de trece a veinte, pero no acepté. No quería laburar doce horas y media. Después trabajé en Crónica doce horas, así que mejor ni hablo (se ríe)

—¿De dónde viene tu amor por la radio?
—En parte porque con mi abuelo escuchaba radio, me crié con mis abuelos. Escuchaba el Fontana Show. Para mí, llegar a trabajar con Cacho fue un orgullo. Con Ariel Delgado también, hicimos Radio Reloj en el 83 y después nos juntamos en Crónica TV en el 96.
—¿Hay alguna anécdota con Cacho Fontana que recuerdes?
—Un día me llama Cacho al canal y me dice: “Claudio, ¿cómo te va, hola?” Yo le decía “maestro”. “Che, decime cuánto te tengo que pagar las publicidades que grabaste”. “Nada”, le digo. “No tenés que pagarme nada. Para mí es un orgullo grabarte tu publicidad”. Un día se aparece por el estudio con un sobre muy fino, donde había una corbata de seda italiana y una esquela que decía: “Al amigo con cariño, Norberto Palese”. Me sorprendió con eso Cacho.