
Una cita criminal ocurrió el 18 de septiembre de 2024 en la Villa 31 del barrio porteño de Retiro. Un hombre acudió a la esquina de las calles Puma y Cerro Siete Colores, en la zona de los edificios construidos en la última década por el Gobierno de la Ciudad. Fue atraído por un posteo en Facebook Marketplace que prometía una camioneta Ford EcoSport modelo 2005 a un precio excelente. El horario pactado para el encuentro fue las 12:20, plena luz del día, en el cruce de calles de un área sumamente transitada de ese asentamiento. Pero lo que no sabía era que estaba regalado desde el comienzo.
El responsable de citarlo lo había marcado. Según la acusación en su contra, le dio las coordenadas del encuentro a tres supuestos cómplices, entre ellos, un adolescente de 16 años, junto a un revólver calibre .22 sin balas. Un quinto hampón esperaba a pocos metros en un Renault Logan, listo para arrancar y asegurar la huida.
Sin embargo, el esperanzado comprador de la Ford EcoSport notó la jugada. Acompañado de un amigo, a bordo de un Peugeot, vio a dos de los hampones con sus cabezas cubiertas por capuchas. Rápidamente, creyó que sería víctima de un robo.

Los delincuentes no sabían que el hombre al que iban a asaltar llevaba un revólver calibre .38 con un poder de fuego aún mayor. Así, Luis Osvaldo A. se bajó y tiró seis veces. Los hampones, de 19 y 16 años, recibieron disparos en la espalda.
El quinto hombre, el que estaba en el Renault Logan, se convirtió en un ambulanciero de ocasión: en apenas 15 minutos, los cargó en el asiento trasero y los depositó en la entrada del Hospital Rivadavia, para escapar sin dejar rastros.
Los médicos le salvaron la vida al chico de 19 con una cirugía donde le extrajeron el plomo. El adolescente de 16 la perdió. El informe de autopsia posterior, realizado en la Morgue Judicial, indicó que la bala que lo mató le había atravesado ambos pulmones.
Ante la Justicia
Ahora, casi un año y medio después, les toca a todos su turno en la Justicia. A fines de noviembre pasado, tras una exhaustiva investigación, la fiscal Mónica Cuñarro pidió el procesamiento con prisión preventiva de Luis Osvaldo A., acusado del homicidio del hampón de 16 años.
La fiscal también solicitó que se indague al sobreviviente, Kevin Estacio Plasencia, junto a otros cuatro sospechosos, entre ellos, los presuntos cerebros del golpe de Facebook Marketplace: Víctor Samuel Quispe y Miguel Areco.
La acusación: conformar una asociación ilícita que operó desde el 31 de julio de 2024 hasta el 19 de noviembre del mismo año “destinada a cometer delitos indeterminados contra la propiedad, en forma sistemática y prolongada en el tiempo”, en la zona de los edificios nuevos de la Villa 31, según escribió Cuñarro.

En base a la imputación de la fiscal, Miguel Areco -argentino de 34 años y ex empleado de una serie de tercerizadoras de limpieza- se encargaba de realizar los posteos en Facebook Marketplace, para luego seguir el trato con mensajes de WhatsApp. Luego, Víctor Quispe, supuestamente, tenía la tarea de formar al equipo que cometería el asalto.
El caso avanzó con fuerza en las semanas posteriores al requerimiento de la fiscal Cuñarro. Los sospechosos fueron rastreados y detenidos por la División Homicidios de la Policía Federal, que tiene una de las mayores tasas de hechos esclarecidos de la Argentina.
El 31 de diciembre último, el juez Martín Del Viso decidió procesar a Luis A. por el delito de homicidio y mantener su prisión preventiva. También, dictaminó los procesamientos con prisión preventiva de Quispe, Areco, Plasencia y un cuarto sospechoso, Walter Parra, el hombre del Renault Logan. En su caso, se declaró su rebeldía: oriundo de Colombia, continúa prófugo hasta hoy.
Del Viso también impuso una serie de embargos:
- El de Víctor Quispe (32), un argentino registrado como diariero en ARCA y que negó los hechos en su indagatoria, superaba los $40 millones como presunto organizador de la asociación ilícita y partícipe directo de al menos tres hechos.
- El de Luis A., acusado de homicidio simple y tentativa de homicidio, superó los $100 millones.

El hecho del 18 de septiembre de 2024, a pesar de que terminó con un muerto, no era una novedad para la Villa 31, o para el hampa porteña en general. El truco de la Ford EcoSport ya había sido empleado varias veces en los meses previos.
Los asaltos de la banda
El 31 de julio de 2024, un hombre llegó a la calle Puma al 1100 de la Villa 31 acompañado de su mujer y varios familiares. Iba en busca de su ganga de Marketplace. Los pistoleros de Víctor Quispe, supuestamente, le robaron su celular, una mochila con cuatro millones de pesos, varios cheques que debía cobrar por $300 mil y sus credenciales. Entre ellas, la que lo registraba como efectivo de la Prefectura Naval Argentina.
El prefecto, insólitamente, había asistido a la cita con su pistola reglamentaria. Los ladrones registraron sus pertenencias de escapar. Allí, encontraron su arma. “Vamos que está enfierrado”, dijo uno de ellos.
La Ford EcoSport regresó a Marketplace el 4 de septiembre siguiente. El nuevo encuentro ocurrió en la esquina de Puma y Pasaje Wichi. Una pareja llevó 8 millones de pesos en una mochila. Comenzó un forcejeo en medio del arrebato y los delincuentes le dieron un culatazo en la cabeza a la mujer, que terminó desmayada.

La muerte del ladrón de 16 años no detuvo a la banda. No hubo botín en el hecho siguiente que investigó la fiscal Cuñarro, ocurrido el 10 de octubre. Sin embargo, una víctima terminó ese día con un destornillador clavado en una mano.
La acción volvió el 29 de octubre a la calle Puma al 1100, ubicada en el Barrio Mugica. Un hombre y sus dos hijastros terminaron asaltados. Esta vez fue más cinematográfico: cuatro hampones se bajaron de un Chevrolet Corsa que circulaba en contramano a toda velocidad para despojarlos de sus teléfonos, sus billeteras y sus tarjetas. Bastó un disparo al piso para amedrentarlos.
La banda cometió su supuesto robo final el 19 de noviembre en la misma cuadra.
El expediente tuvo diversas contramarchas. Cuñarro ya había pedido las indagatorias y detenciones de Quispe y Parra en noviembre de 2024, poco después del último ataque de la banda, así como el arresto de Luis A.. El juez Del Viso les dictó la falta de mérito de los tres al considerar que las pruebas no fueron suficientes. La fiscal apeló e insistió, con Kevin Plasencia como nuevo sospechoso. Se secuestraron varios teléfonos celulares, que llevaron a pericias altamente incriminatorias para los acusados.