FOTO DE ARCHIVO: Un trabajador mira una plataforma de perforación en Vaca Muerta, en la patagónica provincia de Neuquén, Argentina, el 21 de enero de 2019. REUTERS/Agustin Marcarian/File Photo

La altísima productividad de Vaca Muerta, la formación geológica de hidrocarburos “no convencionales” con epicentro en Neuquén, hizo que en julio la Argentina tuviera la mayor producción de petróleo desde 1999: 807.127 barriles diarios, según datos de la Secretaría de Energía de la Nación. De este modo, la producción petrolera finalmente logró superar el registro del año 1999, último año del segundo gobierno de Carlos Menem y se pone a tiro de superar el récord histórico, logrado en mayo de 1998, de 853.829 barriles por día.

La producción petrolera de julio fue 17,9% superior a la del mismo mes del año pasado.

Vaca Muerta contribuyó con una producción de 508.800 barriles por día, casi el 63% de la producción total del país y 96 de la producción petrolera de Neuquén.

La formación con epicentro en Neuquén también contribuyó al récord histórico en la producción de gas natural, que superó levemente los 159 millones de metros cúbicos por día, un 10,5% más que en igual mes de 2024, marca que se pudo lograr en gran medida debido a la ampliación de la capacidad de transporte (concretamente, la terminación de las plantas compresoras del gasoducto Perito Moreno) que operaba como un límite físico a los niveles de producción de Vaca Muerta. El “shale gas” de la formación neuquina aportó 91 millones de metros cúbicos, esto es el 57% del gas producido en todas las cuencas gasíferas del país.

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La extraordinaria productividad de la formación geológica de la era jurásica descripta por primera vez en 1931 por Charles Edwin Weaver, un geólogo norteamericano que se afincó en Mendoza, está en gran medida detrás del logro y mantenimiento del superávit comercial de la Argentina.

Según el último informe mensual de la consultora Economía y Energía, en los primeros siete meses del año las exportaciones totales de la Argentina aumentaron 4,6% y las importaciones un 31,7%, por lo que el superávit fue de USD 3.751 millones, según los más recientes datos difundidos por el Indec. En el mismo período, las las exportaciones de combustibles y energía (con las ventas de petróleo como principal componente) crecieron un 8% y las importaciones del área se redujeron un 23%, arrojando un superávit comercial energético de USD 3.959 millones. Es decir, sin el aporte del comercio exterior energético, de enero a julio la balanza comercial argentina arroja un déficit de USD 208 millones.

Así las cosas, en julio la producción petrolera superó por primera vez en lo que va del siglo los 800.000 barriles diarios, poniéndose a tiro de superar el récor histórico de las marcas alcanzadas hacia fines del siglo pasado, cuando la producción de hidrocarburos era exclusivamente del tipo “convencional”.

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El gráfico de arriba, de la consultora Oil Production Consulting en base a la información de la Secretaría de Energía, da cuenta del altísimo peso de la producción petrolera y gasífera de la cuenta neuquina (a su vez Vaca Muerta dependiente) en la producción hidrocarburífera total del país. Las únicas otras dos cuencas con aportes significativos son la Austral en materia de gas y la Golfo San Jorge en materia petrolera.

En los últimos diez años, Vaca Muerta más que compensó el fuerte declino de la producción “convencional”, al aumentar más del 1.000% desde 2015 el aporte del sector “no convencional”. Una de las manifestaciones de ese fenómeno ha sido el fenomenal crecimiento de las regalías petroleras de la provincia de Neuquén, brindándole a la provincia patagónica ingresos fiscales solo por ese concepto de más de USD 4 millones por día.