
El fútbol uruguayo vive horas de convulsión con la confirmación de un traspaso verdaderamente resonante: Maximiliano Silvera dejó Peñarol en condición de libre y fue presentado como flamante fichaje de Nacional, el histórico rival.
El jugador de 28 años surgió de Cerrito y tuvo una escueta trayectoria fuera de Uruguay con el Juárez de México, Necaxa de ese mismo país y Santos de Brasil antes de retornar a su tierra en 2024 para unirse a Peñarol. Tras obtener cinco títulos locales con el Manya en apenas dos años, el delantero negoció la renovación de contrato pero finalmente se quedó con el pase en su poder y firmó en la vereda de enfrente.
“¡Bienvenido a la casa del Campeón Uruguayo, Maxi!“, publicó la cuenta oficial de Nacional durante la tarde de viernes e hizo estallar la polémica. El futbolista de Peñarol Emanuel Gularte Méndez publicó pocos minutos después –según el portal Montevideo– en sus redes sociales un mensaje que fue leído como una respuesta a la decisión de su ex compañero: “Jugar en Peñarol no tiene precio: tiene valor. Esto es Peñarol”. El mismo medio recordó que Gularte había expresado su preocupación días atrás en una entrevista radial: “Sería una desilusión tremenda y una decepción. No comparto ni el destino ni la forma. Sería raro. Yo no lo haría. El tema de la renovación lo tenía mal y un poco preocupado”.
La controversia escaló porque Silvera comenzó a sonar como posible refuerzo de Nacional apenas días después de la final ante Peñarol que consagró al Bolso como campeón. “Se viene hablando hace muchos días. Desde que se terminaron las finales, dos o tres días después, según Perchman (vicepresidente de Nacional) ya tenían muy avanzadas las negociaciones o casi abrochado a Maxi Silvera. Muchas especulaciones durante todo este tiempo de si llegaba o no llegaba. Algo que se termina concretando”, aseguró el integrante de la Comisión Directiva de Peñarol, Marcelo Rojas, a Carve Deportiva.
En ese contexto, planteó: “Vista esa situación, él es un profesional, tiene el derecho de jugar donde parezca, lo que sí está en discusión son los tiempos y los momentos. Eso no me parece un detalle: un jugador que va a disputar una final y dos días después el vicepresidente de Nacional sale a decir que lo tiene casi abrochado… Hay dos temas: o habló antes, y la probabilidad es muy alta; o la otra es que habló posterior y ni siquiera lo reflexionó. Y es una decisión llegar a Nacional en esas condiciones, habiendo perdido una final, en dos días reflexionar. No manejó ni los tiempos ni los momentos. Me hace ruido”.
Silvera, que fue titular el pasado 30 de enero en la final ante Nacional, habló por primera vez este sábado en la conferencia de prensa que realizó el club: “No fue una decisión fácil, sabemos lo que implica pasar de un rival a otro. Es una decisión complicada, charlada con la familia, pusimos muchas cosas sobre la mesa. Analizamos las ofertas que teníamos y pensamos que es la mejor decisión para mi carrera y mi futuro. Estoy convencido de que este es el club en el que quiero estar”.
El detalle es que el Bolso chocará con el Carbonero el 1 de febrero próximo en el Estadio Centenario para definir al campeón de la Supercopa Uruguaya. “Siempre lo manejé con mucha tranquilidad, soy de tomar las cosas con mucha calma. En el momento que tomé la decisión estaba convencido. En ningún momento lo dudé. Estaba convencido y tranquilo. No le debo nada a nadie, en los clubes que estuve siempre me brindé al máximo. Por ahí pasa mi tranquilidad. A la hora de tomar decisiones sobre su futuro, uno tiene que meter en la balanza lo de uno. Mirar por uno y la familia”, subrayó.

A Silvera, que sumó 30 goles y 13 asistencias en los 96 juegos que completó con Peñarol, le preguntaron en la conferencia si podía contar que era “hincha de Nacional”, a lo que afirmó: “Todo el mundo sabe del cuadro que soy hincha. No me gusta andar diciendo de qué cuadro soy hincha. La gente ya sabe. Quiero ganarme al hincha de Nacional demostrando dentro de la cancha. Estoy en esa línea”.
El mapa de la controversia se completó con la nota que Flavio Perchman, vice de Nacional, le brindó al diario Ovación: “Tenemos que tomarlo naturalmente de los dos lados. Ya está, es normal. El jugador quedó libre, no renovó en otro lado y pidió pase para otro sitio. Ahora hay que enfocarse en lo deportivo y dejarse de hablar de todas esas chicanas“.
Sobre las acusaciones del dirigente Rojas, Perchman señaló: “Nada, no tengo nada para decirle, que piense lo que quiera, yo sé cómo actuamos nosotros y sé el profesional que es Maxi Silvera, no me interesa lo que piensa”.
Silvera se unió al argentino Tomás Verón Luppi (surgido de Quilmes, que viene de jugar en el Grasshopper de Suiza) y al ex Independiente Baltasar Barcia, a quien le compraron al Rojo por alrededor de 700 mil dólares.
