Liliana Chelli junto a uno de sus duendes

-Recuerdo que tenía siete u ocho años cuando jugando en el Parque Centenario vi un duende.

-¿Un duende?

-Sí, sí, una personita diminuta que surgió en medio de un pequeño arbusto y no me dio miedo, al contrario, me agradaba, me arrancaba una sonrisa. Y yo jugaba con ella.

-¿Se lo contó a alguien de su familia en ese momento?

-Sí, claro, a mis padres que me sacaron corriendo, yo digo en sentido figurado obvio, que me querían matar. ‘¿Cómo vas a ver cosas que no existen’?, me cuestionaban.

-¿Y qué hizo entonces cuando ellos la desaprobaron.

-Lo que hacen todos los niños en esos casos. Busqué a personas que me creyeran y se lo conté a una tía y a una abuela que eran curanderas. Me alentaron y me dí cuenta que eso significaba un legado. Una de estas mujeres, era vidente de la Escuela Científica Basilio, espiritista. Mi tía me explicaba que sí, que cada arbolito, cada planta tenía una energía y un ser que lo cuidaba, ¿entendés?

-¿Qué pasó entonces?

-Que estudié, me capacité y no paré más.

Liliana Chelli tiene contactos con muchos famosos argentinos

Los inicios de la experta en duendes

Mientras charla con Infobae, Liliana Chelli cuenta que desde aquel momento de su infancia solo pensó en estudiar para en el futuro saber más sobre aquellas apariciones que la habían impactado. Ya cursando la escuela primaria todo le resultaba difícil porque se sentía discriminada: “Siempre fui la rarita para mis compañeras”, comenta.

“En la secundaria me fue mejor porque en esa época yo ya leía cartas por intuición. Entonces era como una novedad para todas las mujeres, me compraba a las preceptoras, a las amigas, ¿viste? Era como la brujita del curso. Y como una cosa trae la otra, seguí adelante, fui perfeccionándome, pude comprar distintos aparatos que miden las energías como las cámaras Kirlian, que se utilizan para capturar el aura. Estudié artes adivinatorias, las llamadas mancias: tarot, runas, I Ching, bola de cristal. Aclaro que todo esto lo aplico en sentido positivo, jamás negativo. Sirven para sanar el alma, cargarse de energía positiva, mirar el futuro de manera optimista, salir de situaciones difíciles que permanecen estancadas, trabadas. El dolor del alma es distinto al del cuerpo, de esto se deben ocupar los médicos, no nosotras “las brujitas”.

-Es común que las llamen brujas, ¿no es cierto?

-Sí, además bruja significa mujer sabia, así que es lo mejor que nos pueden decir porque somos responsables y creemos en lo que hacemos, decimos la verdad. Además, yo siempre fui muy terca y seguí mis intuiciones. Y me prometí y juré que iba a seguir con esto hasta el final y acá estoy, voy a cumplir 66 años y no paro de trabajar. Estoy en lo que bauticé como mi aldea, que es mi lugar en el mundo, donde está mi hogar y el lugar donde doy talleres y está repleto de duendes, hasta en el baño los tengo.

Liliana Chelli junto a Elizabeth Vernaci

-¿En qué consisten los talleres?

-Tenés de todo y se pueden hacer de forma presencial o virtual: sobre hadas, tarot, duendes, hechicería de la naturaleza, sirenas, borras del café, péndulos y dragones que están relacionados con el fuego. De ahí que cuando nos crispamos lo primero que sentimos es un calor intenso y nuestro rostro se pone de color rojo furioso. La envidia también se identifica con ese color. Por ejemplo, en hechicería son todos rituales medievales en los que enseño qué se puede hacer con cada uno. Siempre digo que no hay que olvidarse de que la curandera de antes iba a su plantación y agarraba lo que tenía para ayudar a la gente cuando no había medicamentos ni nada.

-Explíquenos qué es un duende.

-Están representados por cada árbol, cada planta, son seres de la naturaleza. Podemos tomar también otro ejemplo como una flor. Cada una tiene su propia vibración, como los gnomos y los duendes, por eso se los denomina “elementales”, ya que contienen los cuatro elementos de la naturaleza: agua, tierra, aire y fuego.

-Me comentó también que para aprender algunas costumbres y creencias convivió con indígenas.

-Sí, con mapuches, tobas, de cuya comunidad soy madrina en Derqui, en Pilar. Se trata de una comunidad que comenzó a conformarse en 1995, luego de constituirse la organización civil denominada Daviaxaiqui. Investigué mucho también junto a los guaraníes. Ellos te hablan del señor de la tierra, el señor de la montaña, no los llaman duendes exactamente, pero sí se refieren a los espíritus que los rigen. Además, estuve en la Riviera Maya con los chamanes. Aprendí a llamar a las cuatro fuerzas por medio del sonido de los caracoles. Fueron experiencias muy lindas y nutritivas porque ellos creen mucho y potencian su sabiduría desde sus ancestros.

Liliana Chelli junto a uno de sus duendes en su

-¿También es master en parapsicología?

-Sí, una habla de parapsicología y enseguida se asocia con brujitos. Y parapsicología es la ciencia que estudia los fenómenos paranormales. Es que soy muy curiosa, todo el tiempo quiero saber más, por eso en su momento también me acerqué y consulté a Fabio Zerpa, famoso historiador, ufólogo y parapsicólogo de origen uruguayo que trascendió en la Argentina con sus investigaciones. A mí me apasionaba lo que él hacía.

-En su momento la reconocida astróloga Lily Süllos la definió como su sucesora.

-Siii, es verdad Lily fue una gran amiga a quien quise mucho. Nos conocimos en varias redacciones de revistas para las que escribíamos y hubo mucha química. Tomábamos el té en su casa junto a Luis, su hermano. Lamenté mucho sus trágicos finales porque Lily siempre repetía que solo Dios te puede dar y quitar la vida. Pero había tenido un ACV del que se repuso, pero el segundo la dejó en condiciones difíciles y entre ellos resolvieron lo que les pareció mejor para ambos. Su hermano también padecía un cáncer, había empeorado su situación y ella lo asistía. Lily no soportaba terminar al cuidado de alguien, menos que la saquen de su casa. Siempre decía que no quería depender de nadie, que la bañe, y menos estar internada en un geriátrico, eso los aterraba a ambos. Es un honor que cuando se refería a mí me definía como la creadora de la mitología de los elementales: hadas, gnomos, duendes, sirenas y dragones, seres que no todos pueden distinguir. Decía que yo les fabricaba un mundillo para ellos como si fueran mis hijos. Y es verdad, mi aldea está repleta de duendes. Y yo les pregunto con qué visitante se quieren ir. Moria Casán me visita seguido desde años y tiene los suyos. Nos hicimos muy amigas, la quiero mucho porque es muy generosa. Yo digo que ella traspasa la pantalla. Ahora es un honor estar en su programa de la mañana en Canal 13 todos los jueves que es un éxito. Me brinda un lugar privilegiado y como nos conocemos bien, nos entretenemos mucho. Marley también visitó mi aldea en Ramos Mejía.

-¿Por eso la llaman la “duendóloga” de los famosos?

-Es verdad, yendo a diversos programas terminaron definiéndome así porque resultaba más sencillo comprender el término “duendóloga”. En realidad sería “especialista en los temas feéricos”, que refiere a todo lo relacionado con espíritus de la naturaleza como duendes, hadas y gnomos. Pero es más fácil utilizar el título de “duendóloga” para que la gente lo comprenda. Recuerdo que conociendo a Moria me relacioné cuando hacía en el teatro Brujas con Graciela Dufau, María Leal, Nora Cárpena y Thelma Biral. Y ellas tenían cada una sus duendes, tanto en sus hogares como en camarines por la energía positiva que emanan. Fijate que la obra se mantuvo por décadas a sala llena.

-¿Usted fabrica los cientos de duendes que conviven en su aldea?

-No, yo no los hago porque soy malísima como artesana. Recurro a un taller desde hace años que los preparan como yo los quiero. Ellos los arman y antes de que los terminen yo les pongo los yuyos que requieren en su cuerpo. Y realizo el conjuro con hierbas como romero o artemisa. Siempre para el bien, para sanar el alma. Los duendes nunca actúan para mal, es todo magia blanca y de luz, como la Pachamama.

-¿Además de participar en la tele con Moria, tiene su propio programa?

-Sí, los sábados a las 19 horas en Radio del Plata, se llama La tarde de Liliana Chelli. Y los viernes me sumo en la misma emisora como brujita buena a Mesa Chica, con Alfredo Scoccimarro y Nora Briozzo.

-¿Xuxa, la animadora infantil brasileña también se comunicó con usted por las apariciones?

-Sí, y fui su asesora en la película Xuxa y los duendes. Me mandó a llamar porque escuchó que contaba que se me habían presentado duendes. Y a ella le pasó lo mismo de ver esos seres. Dijo que mi historia coincidía con la suya. Cuando leyó lo que me sucedió, comentó que quedó impresionada y pidió que me convocaran de inmediato.

-¿Es verdad que también la consultaron a lo largo de estos años personajes políticos?

-Mirá, nunca puedo revelar quienes lo hacen por respeto a su intimidad, salvo que ellos lo mencionen, como ocurrió con Moria, Marley, Nora Cárpena, Elizabeth Vernaci y tantos otros. Lo poco que te puedo decir es que hasta gente de la justicia me viene a ver, pero dejémoslo ahí.