Cuando la BBC emitió por primera vez una entrevista con Bill Gates, cofundador de Microsoft, en junio de 1993, se pensaba que solo había en total 130 sitios web. El programa científico Horizon, de la BBC, investigaba la nueva “frontera electrónica”, en una era en la que “la información empieza a redefinir nuestro mundo, su geografía y su economía”.

Gates le dijo al programa: “Esta es la era de la información y el ordenador es la herramienta de la era de la información y el software es lo que determinará la facilidad con que podemos acceder a toda esa información”. Los telespectadores podían enviar un cheque de US$2,5 y recibir por correo una transcripción del programa. El programa se preguntaba: “¿Necesitamos un sinfín de información, o solo necesitan vendérnosla?”.

En un mundo en el que una lista de casi todos los sitios web entraba en dos caras de una hoja de papel, la world wide web (o rede informática mundial) ni siquiera recibió una mención. Sin embargo, las ideas exploradas en el programa son muy adelantadas a su tiempo. La industria informática ya había crecido más rápido que ninguna otra en la historia, pero la clave de los beneficios futuros estaba en crear algo portátil y fácil de usar.

En los inicios de Microsoft, Bill Gates y Paul Allen se fijaron el objetivo de tener un ordenador en cada escritorio y en cada casa, con productos de Microsoft, por supuesto. Se conocieron de niños en un colegio privado de Seattle, donde descubrieron que compartían el amor por los ordenadores. Ambos fueron a la universidad, pero la abandonaron y crearon Microsoft, llamada así porque ofrecía software para microordenadores.

Gates y Allen se conocieron de niños en un colegio privado de Seattle, donde descubrieron que compartían el amor por los ordenadores

La gran oportunidad de la empresa llegó en 1980, cuando Microsoft aceptó producir el sistema operativo para el ordenador personal que estaba desarrollando IBM, la principal empresa informática del mundo en aquel momento. En un golpe de genio empresarial, Microsoft logró el permiso para conceder licencias del sistema operativo a otros fabricantes, generando una industria de ordenadores personales “compatibles con IBM” que dependían de su producto MS-DOS. El dinero había empezado a entrar y, a día de hoy, aún no paró.

Mientras Gates era el informático de mentalidad seria, Allen era su excéntrico hermano mayor. Allen trabajó en Microsoft hasta 1983, cuando se apartó de la primera línea tras serle diagnosticado un cáncer de sangre. Se recuperó para convertirse en un exitoso inversor de capital riesgo y, tras conservar su parte de la empresa, fue un fijo en las listas de ricos del mundo hasta su muerte en 2018 a los 65 años.

Allen utilizó su enorme fortuna para invertir en sus pasiones personales. Fue propietario del equipo de baloncesto Portland Trail Blazers y del equipo de la NFL Seattle Seahawks, que ganó el Super Bowl en 2013. Su partida de Microsoft también le permitió tener más tiempo para perfeccionar su práctica con la guitarra. El legendario productor musical Quincy Jones llegó a afirmar en una entrevista para una revista que Allen “canta y toca igual que Hendrix”. “Fui de viaje en su yate, y tenía a David Crosby, Joe Walsh, Sean Lennon… luego, los dos últimos días, Stevie Wonder vino con su banda e hizo que Paul subiera a tocar con él: es bueno”, comentó Jones.

El diseño del Museo de la Cultura Pop de Seattle, que él fundó, fue comparado con una guitarra destrozada y fue creado por el arquitecto superestrella Frank Gehry. Allen abandonó Microsoft antes de que productos como Windows, Excel y Word llegaran a los hogares y oficinas de todo el mundo. A principios de los 90, la visión de Gates de las computadoras conectadas a la red disparó las ventas y los beneficios. Sin embargo, el sueño inicial de ambos de poner un ordenador con software de Microsoft en cada hogar y empresa se quedó a medias.

Mientras Gates era el informático de mentalidad seria, Allen era su excéntrico hermano mayor

El procesamiento de textos y las hojas de cálculo eran lucrativos, pero el incesante afán de expansión de Microsoft necesitaba nuevos mundos que explorar El siguiente paso era llevar los servicios multimedia a los hogares, convirtiendo el ordenador personal en un dispositivo de comunicación. Era el mundo del ocio tan querido por Allen el que Gates necesitaba explotar.

1000 canales de TV y nada para ver

Gates reconoció a la BBC en 1993: “El hogar será una frontera más difícil de conquistar”. Sin embargo, confiaba en que Microsoft lo conseguiría. “Si nos fijamos en un plazo de 15 o 20 años, no me cabe duda de que la visión de un ordenador en cada hogar, aunque no se parezca al ordenador actual, se hará realidad”, afirmó.

Un año antes, Bruce Springsteen había publicado un éxito en el que se quejaba de tener 57 Channels (And Nothin’ On), (en español, 57 canales y nada para ver. Sin dejarse intimidar por el cinismo de Spingsteen, Nathan Myhrvold, de Microsoft, habló de un futuro en el que tendríamos hasta 1000 canales de televisión. “Puede parecer una pesadilla, pero creo que es algo maravilloso. Imaginá cómo sería tu librería favorita si solo hubiera cinco libros”, comentó.

Y describió un sistema parecido a los actuales servicios de streaming, habló de una “guía interactiva en línea, que utiliza tecnología informática para organizar los canales, mostrándotelos por temas, incluso aprender del material que te gusta ver, y luego presentártelo directamente en el televisor”.

Gates sabía que el hogar era la frontera más difícil

Myhrvold ofrecía una tentadora visión del futuro: un mundo al alcance de la mano en el que se podía pedir un CD del grupo En Vogue o entradas para Prince al instante. Pero, ¿qué significaría esto para la privacidad personal?

Denise Caruso, editora de la revista Digital Media, advertía en el programa de 1993: “La facilidad de sentarse delante de un televisor interactivo dentro de cinco años y poder pedir algo pulsando el mando a distancia significa que la información sobre uno pasa por una red. Eso significa que quien esté al otro lado de esa red sabe lo que estás viendo en televisión, puede obtener el número de tu tarjeta de crédito, puede saber muchas cosas sobre vos que quizá no quieras que sepan”.

Caruso planteó problemas de los que se hace eco el debate actual sobre los modelos de IA generativa que se entrenan devorando material protegido por derechos de autor. “Al convertir la información en una mercancía, se cambia realmente la forma en que la gente piensa sobre las ideas, su trabajo y lo que hacen. Yo soy escritora. Mi oficio son las ideas, y cuando se intenta delimitar qué es la información y de dónde procede una idea y quién la tuvo originalmente y en qué servilleta se dibujó, cuando se empieza a trasladar la información a ese ámbito, empieza a ser muy confuso dónde acaba la idea de una persona y dónde empieza la de otra”, señaló la editora. Aunque la información es un bien increíble, agregó, no tiene ningún valor a menos que pueda protegerse. Pero, ¿cómo proteger algo que no existe físicamente y que puede copiarse o modificarse de forma indetectable?

Ya en ese entonces, había cierta preocupación por el tema de la privacidad en Internet

“El problema es que las soluciones son tan complejas como los propios problemas. ¿Querés encerrar toda la información? En absoluto. No habría progreso científico si los científicos no pudieran intercambiar libremente ideas e información. ¿Querés decir que toda la información es libre?”, indicó Caruso y agregó: “Bueno, tampoco se puede hacer eso porque la gente se gana la vida con el fruto de su trabajo, que es la información, ya sea un libro, una película o música. Creo que la tecnología es algo increíble y muy poderoso, pero lo es en ambos sentidos, y es muy importante que todos lo entendamos antes de abrazarla sin más”.

El nacimiento del correo electrónico

Aunque la World Wide Web no aparecía en el programa, fue la primera introducción para muchos espectadores al concepto de correo electrónico, o email. Mientras Microsoft proseguía su voraz expansión, el vicepresidente de recursos humanos de la empresa, Mike Murray, afirmó que el correo electrónico “crea una aldea electrónica [que] nos permite trascender las fronteras del tiempo o las barreras geográficas”.

Sus palabras pueden parecer grandilocuentes ahora, pero en aquel momento habría sido una idea revolucionaria que uno pudiera comunicarse instantáneamente con alguien o muchas personas al otro lado del mundo sin necesidad de una costosa llamada telefónica internacional. A finales de 1993, el número de sitios web se estimaba en 623, habiéndose duplicado cada tres meses. A finales de 1994, la cifra era de 10.022.

Algunos comentaristas consideraron que Microsoft tardó en reconocer las posibilidades y el crecimiento de la web, pero en mayo de 1995 Gates envió un memorándum a su personal directivo titulado “El maremoto de internet”, en el que lo calificaba de “el avance más importante desde la introducción de la PC IBM en 1981”.

Tres meses más tarde, Microsoft lanzó su portal web MSN junto con el lanzamiento de Windows 95. Algunas versiones incluían el nuevo navegador Internet Explorer. El futuro volvía a estar en juego, y Gates volvía a tener grandes ideas sobre cómo conquistarlo.

*Por Greg McKevitt