Interior del del Hypogeum de Ħal Saflieni, en Malta

El Ħal Saflieni Hypogeum se distingue tanto por su asombrosa metodología de construcción como por los efectos físicos y sensoriales que genera en quienes lo visitan.

Según describió al medio Artnet News el arqueólogo Fernando Coimbra, la reverberación sonora en este antiguo complejo subterráneo de Malta induce una profunda sensación de relajación que difícilmente puede considerarse casual.

Investigaciones recientes sostienen que los efectos acústicos no responden simplemente a las dimensiones del espacio; por el contrario, formarían parte de una rigurosa filosofía de diseño centrada en el sonido y la experiencia sensorial, con posibles fines espirituales o ceremoniales.

En el contexto actual de conservación patrimonial, el Hypogeum de Ħal Saflieni ha enfrentado desafíos derivados del cambio climático, la presencia de agua y el crecimiento de algas, poniendo en riesgo su estado de preservación. No obstante, permanece como uno de los recintos neolíticos subterráneos más bien conservados del planeta y el único de su tipo en toda Europa, lo que subraya la singularidad histórica y arquitectónica de la isla de Malta.

Uno de los recintos neolíticos subterráneos más bien conservados del planeta y el único de su tipo en toda Europa

En su interior, destacan cámaras perfectamente pulidas y decoradas con motivos de espirales y estructuras semejantes a panales, ejecutadas con ocre rojo. Estas pinturas, únicas en el registro prehistórico maltés, se encuentran en salas como la llamada “Sala del Oráculo”. El conjunto arquitectónico comprende más de 150 metros cuadrados (1.600 pies cuadrados) distribuidos en tres niveles, todos excavados laboriosamente en caliza globigerina, una de las dos principales rocas sedimentarias autóctonas y mucho más blanda que la calcárea corallina que constituye gran parte de la superficie insular.

El hallazgo del Hypogeum de Ħal Saflieni fue completamente fortuito: en 1902, unos obreros lo descubrieron al excavar los cimientos de un bloque residencial. Para cuando la noticia llegó a autoridades y especialistas, partes del recinto ya habían sufrido daños. Las excavaciones arqueológicas, que se extendieron hasta 1911, permitieron extraer una notable variedad de objetos —vasijas de cerámica, joyería, figurillas antropozoomorfas— y abundantes huesos humanos sometidos aparentemente a rituales de pigmentación con ocre rojo.

El sitio funcionó como sepulcro colectivo durante casi 1.500 años, albergando hasta 7.000 individuos en su momento de mayor ocupación, una práctica funeraria que difiere marcadamente de otros enclaves donde los cuerpos suelen reposar en espacios separados.

Pinturas murales en la

El depósito masivo de restos humanos, junto con la presencia de ajuares tradicionales utilizados como acompañamiento en el tránsito al más allá, sugiere la existencia de complejas creencias y usos rituales.

Entre los elementos arquitectónicos resaltan entradas inspiradas en trilitos, falsos bastiones y techos sobresalientes, rasgos comunes en la arquitectura neolítica de Malta. No obstante, uno de los aspectos más investigados se vincula a la acústica: estudios han constatado que las paredes curvadas y lisas maximizan la resonancia a 110 Hz, una frecuencia que activa áreas cerebrales vinculadas con la intuición y las emociones. De acuerdo con Coimbra, el entorno sonoro facilitaba la “relajación” y habría servido para transformar el estado de conciencia de los participantes, dotando de una dimensión espiritual los rituales desarrollados en las profundidades del Hypogeum.

Fotos: DEA / A. Dagli Orti / De Agostini