El 11 de diciembre de 1968, Eric Clapton subió a un escenario en un estudio al norte de Londres para tocar junto a John Lennon y Keith Richards. El evento, grabado para la BBC, reunió a nombres clave del rock británico, pero un detalle llamó tanto la atención como la música: Clapton lucía un saco de crochet naranja, confeccionada a mano con cuadrados y rayas coloridas. La prenda, audaz y original, sintetizaba el espíritu libre de la moda londinense de la época.
La autora de la vestimenta era Birgitta Bjerke, una joven sueca de 27 años que había llegado a Londres tras pasar por Nueva York y Atenas. Bjerke vendía sus prendas bajo la etiqueta “100% Birgitta” y formaba parte del vibrante entorno de King’s Road, donde se cruzaban diseñadores, músicos y artistas.
Según Collectors Weekly, la artista se integró a la escena gracias a la también sueca Ulla Larsson, quien desde su puesto en el Chelsea Antique Market vestía a leyendas del rock británico.

El auge del crochet en la moda londinense
De acuerdo a testimonios recogidos por Collectors Weekly, King’s Road se consolidó como centro neurálgico de la moda a finales de los años sesenta. Allí, Bjerke destacaba por su habilidad y creatividad con el crochet. Ella misma diseñaba y cosía sus prendas, lo que le permitió colaborar para marcas como Oleg Cassini y Paraphernalia en Nueva York. En Londres, confeccionó abrigos y chaquetas para figuras como Jimmy Cliff y Roger Daltrey, líder de The Who, así como para su pareja, Heather Taylor.
Las creaciones de Bjerke se diferenciaban por sus formas libres, colores vibrantes y composiciones inesperadas. La chaqueta de Clapton, por ejemplo, transformaba los tradicionales “granny squares” en una pieza de moda, mientras que los abrigos de Daltrey y Taylor exploraban formas circulares y gamas cromáticas que desafiaban las convenciones.
Según Bjerke, estos encargos le permitieron experimentar con su arte y expandir los límites del crochet. Ulla Larsson y el círculo de artistas y músicos británicos contribuyeron a difundir su trabajo, que pronto se asoció a la vanguardia de la moda alternativa.

De Londres a Ibiza: la vida entre artistas y músicos
El entorno de Bjerke no se limitó a la moda. Su círculo en Londres incluía a artistas australianos como Martin Sharp y Richard Neville, impulsores de la revista Oz, y a diseñadores como Nigel Waymouth, creador de “Granny Takes a Trip”.
A través de su amistad con el fotógrafo Robert Whitaker, Bjerke se conectó con el colectivo The Fool, encargado de los diseños para la tienda de los Beatles.
La vida en Londres para Bjerke y su grupo de amigos giraba en torno a la creatividad, los clubes, el arte y la música, pero también a la austeridad.
De acuerdo con Jan Öqvist, amigo y colaborador de Bjerke, la artista invertía sus noches en el trabajo manual, mientras otros asistían a fiestas y conciertos. Öqvist, de hecho, posó como modelo para la chaqueta de Clapton durante su confección.

El talento de Bjerke la llevó también a París, donde sus prendas llamaron la atención de la diseñadora Mia Fonssagrives.
Este encuentro derivó en una colaboración con el diseñador Louis Féraud y la aparición de sus creaciones en boutiques parisinas y en las páginas de Vogue, donde la modelo Penelope Tree lució uno de sus vestidos de crochet.
Ibiza y la consolidación de un estilo
A finales de los años 60, Bjerke se trasladó a Ibiza, atraída por el ambiente libre y artístico de la isla. En ese entonces, Ibiza acogía a una comunidad internacional de unos 200 o 300 expatriados, que compartían una vida bohemia y alternaban entre playas y cafés. La diseñadora continuó creando prendas por encargo, y su trabajo se convirtió en un símbolo de la moda hippie de la isla.
En el verano de 1970, Bjerke regresó al Reino Unido para asistir a festivales de música como el de Bath y el de la isla de Wight. La prenda de Clapton reapareció en esa época, esta vez en la portada de discos de Bonnie Bramlett y Delaney & Bonnie, lo que alimentó la leyenda de la prenda y su vínculo con el rock.

A mediados de los años 70, Bjerke regresó a Suecia. Vivió en la isla de Gotland, donde produjo una segunda colección para Louis Féraud. En 1980, se trasladó a Nueva México, donde reside actualmente y alterna su tiempo entre Estados Unidos y su país natal.