
El regreso de Luciano Castro a la vida cotidiana tras su internación voluntaria quedó reflejado en una imagen difundida por la periodista Pochi de Gossipeame, donde se lo ve junto a su hijo Fausto caminando abrazados en el predio del club Argentinos Juniors, en Buenos Aires. Este registro visual, más su palabra al programa A la tarde (América TV) marca sus primeras apariciones públicas después de salir de la internación, y simboliza su reintegración al entorno familiar y social.
Luego de recibir el alta en modalidad ambulatoria, Castro inició la reconstrucción de su rutina personal y profesional. En este proceso, el sostén de su hijo y el acompañamiento familiar resultaron decisivos, mientras que el regreso al contacto público fue gradual y medido. Su entorno cercano y la asistencia profesional facilitaron la transición de la clínica a la vida diaria.
Por primera vez desde su internación, Castro dialogó con la prensa, en un breve encuentro con Oliver Quiroz, cronista del programa A la Tarde de América TV. El actor reconoció: “Estoy bien. Pedí ayuda. Pedí ayuda y me dieron ayuda. Me interné. Es verdad, estuve en un lugar que me ayudaron mucho los profesionales del lugar, los compañeros del lugar me contuvieron, me ayudaron”, expresó, según recogió el cronista.
Al profundizar sobre sus motivaciones, Castro enfatizó en la importancia de su familia: “Estoy sanando para mí y para la gente que más me importa y más amo, que son mis hijos”, manifestó en la entrevista transmitida en directo. Respecto al proceso, admitió: “Es largo y es angustiante. Estuve muy deprimido, pero por suerte pedí ayuda y me ayudaron, así que es lo más importante”.
El cronista intentó saber cómo influye el regreso al trabajo en su recuperación. Castro, conmovido y parco, explicó que no tenía más para agregar y se retiró del lugar. Todo el intercambio fue mostrado en el programa, generando gran repercusión en medios y redes.
Claves de la internación
La decisión de Luciano Castro de internarse de manera voluntaria fue resultado de una crisis emocional tras la ruptura sentimental con Griselda Siciliani y la exposición mediática de audios privados. Castro buscó resguardo ante la presión pública, priorizando su salud mental en un entorno profesional y de “descanso e introspección”.

Desde LAM, el panelista Pepe Ochoa aportó: “Desde que ella lo dejó, empezó a tener días muy malos y no les encontraba sentido”. En diálogo con Moria Casán en La Mañana con Moria, el propio Castro explicó: “Yo me interné porque quiero estar bien”. El tratamiento se desarrolló con modalidad ambulatoria, permitiendo al actor volver a sus tareas bajo controles médicos frecuentes y con apoyo presencial o telefónico, según cada jornada.
Durante la internación, Castro compartió momentos con el actor Julián Sierra, mientras recibía contención profesional y social. Según Rodrigo Lussich, el seguimiento fue constante: “Tiene ambulatoria, va, viene, está custodiado todo el tiempo, llama, cómo se siente, porque él tiene que grabar”. El proceso evidenció un tránsito paulatino entre el cuidado médico y el regreso a la rutina laboral.
Durante el tiempo en la clínica, el único contacto de Castro con el exterior fue con su familia directa, en especial con Sabrina Rojas y sus hijos, quienes se mantuvieron cercanos mediante videollamadas. Este círculo familiar garantizó contención afectiva y respetó la intimidad del actor en una instancia crítica.
En la actualidad, Luciano Castro mantiene el objetivo de reconstruir su equilibrio personal, acompañado de su entorno y bajo seguimiento profesional. Su aparición junto a su hijo y sus propias palabras marcan el inicio de una nueva etapa en su camino hacia el bienestar, sustentado en el afecto familiar y la asistencia médica.