
La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) en El Salvador ha puesto en primer plano el papel fundamental de las mujeres rurales en la agricultura, a través de un encuentro celebrado en el departamento de Morazán. La actividad, realizada en el marco del “Año de la Agricultora”, reunió a lideresas, autoridades locales, instituciones gubernamentales y organizaciones aliadas, con el objetivo de fortalecer la resiliencia en los sistemas agroalimentarios frente al cambio climático y visibilizar el liderazgo de las agricultoras salvadoreñas.
Durante el evento, denominado “Agricultoras cultivando resiliencia en los sistemas agroalimentarios”, se compartieron experiencias sobre la conservación e intercambio de semillas, el manejo de viveros comunitarios, la restauración de ecosistemas y la implementación de prácticas agrícolas resilientes. Estas acciones buscan no solo garantizar la seguridad alimentaria en comunidades rurales, sino también preservar la biodiversidad y promover la adaptación al clima en una de las regiones más vulnerables del país.
Uno de los ejes centrales del encuentro fue la exposición de resultados y aprendizajes del proyecto RECLIMA, una iniciativa emblemática en el corredor seco de El Salvador. Este proyecto, ejecutado por la FAO en coordinación con los ministerios de Agricultura y Ganadería, Medio Ambiente y Recursos Naturales, el Centro Nacional de Tecnología Agropecuaria y Forestal (CENTA), la Fundación para la Restauración de Ecosistemas y la Adaptación al Cambio Climático (FIAES) y con financiamiento del Fondo Verde para el Clima (GCF), ha logrado beneficiar a más de 50,000 familias agricultoras en todo el país.

El enfoque de RECLIMA prioriza la participación y liderazgo de las mujeres en el desarrollo rural. En Morazán, 152 mujeres han asumido el rol de promotoras comunitarias, encargándose de replicar conocimientos y prácticas innovadoras en sus comunidades. Además, 9,109 mujeres han participado en jornadas de restauración de ecosistemas degradados, y 1,041 han mejorado su acceso al agua mediante sistemas de cosecha de agua lluvia domiciliaria, lo que representa un avance significativo en la autonomía y bienestar de las familias rurales.
Durante la jornada, las participantes intercambiaron semillas criollas y variedades adaptadas al cambio climático, exhibieron productos agrícolas diversificados y compartieron técnicas para el manejo sostenible de viveros comunitarios. La restauración de ecosistemas y la promoción de prácticas agrícolas resilientes fueron temas centrales, resaltando la importancia de la diversificación productiva y la integración de conocimientos ancestrales con innovaciones tecnológicas.
La FAO subrayó que el liderazgo de las mujeres rurales es clave para enfrentar los desafíos del cambio climático y garantizar la seguridad alimentaria en El Salvador. En el encuentro, las agricultoras destacaron la necesidad de continuar fortaleciendo redes de apoyo, acceso a recursos y capacitación técnica para consolidar su papel como agentes de cambio en las comunidades.

El proyecto RECLIMA también ha impulsado la creación de espacios de diálogo y aprendizaje entre mujeres agricultoras, permitiendo la identificación de retos, el intercambio de soluciones y la construcción colectiva de estrategias de adaptación. Las autoridades presentes coincidieron en que la participación activa de las mujeres es esencial para alcanzar la sostenibilidad y resiliencia de los sistemas agroalimentarios, especialmente en zonas afectadas por sequías recurrentes y degradación ambiental.
La experiencia de Morazán refleja el impacto positivo de la colaboración entre instituciones estatales, organismos internacionales y comunidades rurales. La FAO reiteró su compromiso de seguir promoviendo la igualdad de género, la inclusión y la sostenibilidad en el sector agropecuario, reconociendo el aporte invaluable de las mujeres rurales en la construcción de un futuro más justo y resiliente para El Salvador.