
La remoción de Daysi Ivette Torres Bosques como embajadora de Nicaragua en Cuba se ha producido en medio del creciente aislamiento internacional del régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo, a la par de las recientes tensiones entre Estados Unidos y el gobierno de La Habana, según informó el medio Nicaragua Investiga.
La salida prematura de Torres Bosques, cesada el 24 de marzo de 2026 tras solo dos meses en la sede diplomática, ilustra la reconfiguración de la política exterior nicaragüense frente a la presión internacional ejercida sobre sus aliados regionales.
El nombramiento de Daysi Ivette Torres Bosques como representante en La Habana se había oficializado apenas el 3 de febrero de 2026, mediante el Acuerdo Presidencial 21-2026, de acuerdo con Nicaragua Investiga.
Su destitución, confirmada por el Acuerdo Presidencial 42-2026 y publicada en La Gaceta el 27 de marzo, concluye el periodo más breve de su carrera diplomática reciente.
Antes de llegar a Cuba, Torres Bosques había ejercido como alcaldesa de Managua y, hasta el 28 de enero de 2026, como embajadora nicaragüense en Venezuela.
Su repentina salida adquiere relevancia en un contexto de transición política en la región. La detención de Nicolás Maduro en Venezuela y las negociaciones sostenidas entre Estados Unidos y Cuba han modificado el equilibrio diplomático en el Caribe y Centroamérica, impactando de manera directa en la estrategia exterior nicaragüense, según detalló Nicaragua Investiga.
Hasta el momento, el gobierno sandinista no ha proporcionado una justificación pública para la destitución de Torres Bosques ni ha aclarado si continuará en el servicio diplomático o será retirada definitivamente.
La dinámica diplomática de Nicaragua ha estado marcada por desplazamientos frecuentes de altos funcionarios. Torres Bosques asumió la embajada en Cuba tras cesar su gestión en Caracas, en lo que constituye una de las rotaciones más rápidas en la estructura de representación internacional nicaragüense en los últimos años.
La decisión ha coincidido con el endurecimiento de la postura de Washington hacia las autoridades cubanas y la exigencia de Estados Unidos de reformas políticas y mayor apertura.

La creciente presión internacional sobre Cuba y Venezuela ha forzado movimientos tácticos por parte de la vicepresidenta Rosario Murillo en la arquitectura diplomática nicaragüense, con la expectativa de contener el impacto de un aislamiento regional acentuado por los recientes acontecimientos políticos, según el análisis de Nicaragua Investiga.
El futuro de Torres Bosques en la función pública permanece incierto, mientras crece la demanda de aclaraciones sobre el rumbo de la política exterior nicaragüense.
Aislamiento internacional de Nicaragua
A partir de 2025 y durante 2026, el régimen profundizó su aislamiento internacional retirándose de varios organismos multilaterales. Nicaragua formalizó su salida del Consejo de Derechos Humanos de la ONU, la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), la Organización Internacional del Trabajo (OIT), la Organización Internacional para las Migraciones (OIM) y la UNESCO.
Estas decisiones se tomaron tras críticas y reportes sobre violaciones a derechos humanos y la crisis alimentaria en el país. El gobierno también exigió el cierre inmediato de las oficinas de estos organismos en Managua. La salida de la UNESCO se motivó por la entrega del Premio Mundial de Libertad de Prensa al periódico nicaragüense La Prensa, lo que el régimen consideró una ofensa a la identidad nacional.












