En la ciudad de Bogotá, el ministro de Relaciones Exteriores del régimen de Cuba, Bruno Rodríguez, anunció la disposición de La Habana a entablar “un diálogo serio y responsable» con Estados Unidos, siempre bajo la condición de que cualquier acercamiento excluya la injerencia en los asuntos internos de la isla.
La declaración se realizó durante una cumbre de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC), un foro que agrupa a 33 países de la región.
La posición oficial de Cuba establece que cualquier diálogo con Estados Unidos solo será posible si se respeta de manera absoluta la soberanía nacional, sin que la estructura política del país esté sujeta a negociación, de acuerdo con lo expresado por el ministro Bruno Rodríguez.
Por su parte, esta mañana, en una rueda de prensa anterior, el viceministro de Relaciones Exteriores, Carlos Fernández de Cossio, habia reafirmado que la postura del régimen es categórica:

“El sistema político de Cuba no es negociable, y por supuesto ni el presidente ni el cargo de ningún funcionario en Cuba están sujetos a negociación con Estados Unidos”
La posición oficial respondió a recientes manifestaciones del presidente estadounidense Donald Trump, quien expresó su intención de alcanzar un acuerdo con La Habana o, en caso contrario, impulsar una intervención más directa.
Las declaraciones del martes de Trump incluyeron la afirmación de que podría ser quien tenga “el honor” de “tomar Cuba”, refiriéndose a un posible acuerdo o a la adopción de medidas más drásticas si las autoridades cubanas no acceden a sus demandas.
El mandatario estadounidense describió a la isla como una “nación fallida” y “muy debilitada”, y manifestó su confianza en poder “hacer cualquier cosa que quiera” respecto a la situación cubana.
Estas palabras se emitieron poco después de que un apagón total afectara al sistema eléctrico de Cuba, dejando a toda la población sin suministro.

El corte generalizado de electricidad se relacionó con la crisis energética que enfrenta la isla. Las autoridades cubanas atribuyeron estas dificultades al endurecimiento de las restricciones impuestas por Estados Unidos, en especial a la amenaza de sanciones para cualquier país que venda o suministre petróleo a Cuba.
Como resultado, los envíos de crudo desde Venezuela y México se suspendieron, y hasta el momento ningún otro proveedor ha compensado ese déficit.
Mientras tanto, el secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, calificó la administración cubana como un “desastre”, responsabilizando al régimen comunista de la crisis humanitaria que atraviesa la isla.
El funcionario detalló ante la prensa que Estados Unidos no ha solicitado la renuncia inmediata del dictador Miguel Díaz-Canel ni ha exigido cambios inmediatos en la estructura del régimen, desmintiendo versiones sobre la imposición de condiciones previas para continuar el diálogo.
Por otro lado, el jefe del Comando Sur de Estados Unidos, Francis Donovan, indicó el jueves ante el Congreso que el ejército estadounidense no prepara una intervención militar en Cuba.

Donovan precisó que un eventual despliegue de tropas solo sería considerado si estuviera en riesgo la seguridad de la embajada estadounidense en La Habana o de la base naval de Guantánamo, con el único propósito de proteger a ciudadanos estadounidenses.
(Con información de Reuters)