A ocho meses de la rotura de ligamentos cruzados en su pierna izquierda, Germán Pezzella ha puesto en el centro del debate la relevancia de la salud mental en el fútbol de alto rendimiento. El defensor de River Plate se encuentra en la etapa final de su recuperación física, con la expectativa puesta en un posible regreso a las canchas en el mes de abril.

El zaguero campeón del mundo con la selección argentina sostuvo que su mayor aprendizaje ha surgido fuera del campo, al reconocer públicamente que el año previo a su lesión estuvo marcado por una crisis emocional que precedió y, según su propio análisis, pudo influir en el accidente, tal lo declarado en una entrevista con Sofía Martínez para el ciclo Intuiciones.

Alejado de los lugares comunes, Pezzella, de 34 años, confesó que la temporada previa al episodio que lo apartó de la actividad profesional fue un periodo “raro y oscuro”. Este tramo de introspección personal terminó convirtiéndose, en palabras del propio deportista, en una “gran enseñanza”.

“En la vorágine que vivimos nosotros, muchas veces nos aislamos por el nivel de exposición”, explicó el bahiense. Así, el proceso de recuperación no se limitó al aspecto físico, sino que implicó revisar sus prioridades y vínculos en un entorno donde la presión y la competitividad imponen distancias incluso con los afectos más cercanos.

Germán Pezzella sufrió una rotura de ligamentos el año pasado (Fotobaires)

Una de las declaraciones más relevantes de Pezzella en la entrevista apareció al compartir: “Quizá empezás a perder un poco el foco de la gente que realmente tenés al lado y dejás de prestar atención a cosas que se te escapan”. El campeón mundial de Qatar 2022, que fue el primer integrante de esa selección en regresar formalmente al fútbol argentino tras su paso por el fútbol europeo, relató cómo el reconocimiento y la expectativa no siempre se corresponden con una experiencia satisfactoria en el plano emocional: “Con mucha de la gente de la que vos hablás te dicen la fácil: ‘Acabas de salir campeón del mundo’, ‘vivís en España’… Tuve la suerte de antes de volverme de estar en un club en el que me brindaron todo y tuve que decirles ‘me quiero ir’”.

La decisión de volver a la Argentina, tras su paso por clubes europeos, fue interpretada por el central no como un cierre, sino como una posibilidad de recomenzar en un marco conocido pero emocionalmente exigente. El regreso de Pezzella a River Plate precedió el de otros integrantes campeones del mundo como Gonzalo Montiel, Marcos Acuña y Ángel Di María, haciendo de su caso una referencia tanto deportiva como humana.

El propio Pezzella relató que, al regresar a la institución que lo formó como profesional, la adaptación fue más compleja de lo que anticipaba. A pesar de conocer cada detalle de River Plate, el defensor percibió que no lograba disfrutar plenamente del presente: “Cuando vine para acá me di cuenta de que no estaba terminando de disfrutar. El trabajo era mucho más propio, introspectivo. Fue mucho y me superó”.

El proceso de sanación incluyó reencontrarse con rutinas simples y afectos olvidados: “Hoy me permito tomarme unos mates con un amigo y que mi cabeza esté ahí, en pausa. Disfrutar de eso me ayudó a transitar el día a día”, expresó Pezzella. En su testimonio, resalta una conclusión: “Lo mental es más importante que la pelota”.