
La Asociación del Fútbol Argentino confirmó la nómina de 10 árbitros internacionales FIFA, una decisión que no debe leerse únicamente como una ratificación administrativa, sino como una evaluación integral del presente y, sobre todo, como una proyección hacia el futuro inmediato del arbitraje argentino, con la mirada puesta en CONMEBOL y el Mundial 2026.
La lista expone tres realidades claras: árbitros consolidados que sostienen el estándar, jueces en proceso de afirmación internacional y un grupo promovido recientemente que arrastra un saldo pendiente, producto de un 2025 con más irregularidad que solidez. La confirmación, en estos casos, no es un premio, sino una apuesta a la mejora.
Los que sostienen el presente y marcan el estándar
Facundo Tello (FIFA desde 2019) es el árbitro argentino con mayor rodaje internacional sostenido, tanto en CONMEBOL como en escenarios UEFA, y su actuación en el último Mundial terminó de consolidarlo en la élite. Su presencia en partidos de máxima exigencia responde a una capacidad probada de gestión, liderazgo y control emocional, especialmente cuando la presión externa supera lo estrictamente futbolístico. Hoy aparece naturalmente proyectado para repetir presencia en el Mundial 2026, no como promesa, sino como referencia arbitral plenamente confiable.
Maximiliano Ramírez (FIFA desde 2023) es el árbitro que mayor crecimiento mostró dentro del grupo. Aun con escaso rodaje internacional por su juventud, dejó en el fútbol argentino muy buenas actuaciones, respaldadas por decisiones institucionales fuertes: dirigió en tres ocasiones consecutivas el clásico Boca–River, el partido de mayor exposición y presión del país. Esa reiteración no es casualidad, sino confianza en su conducción, criterio y personalidad. El desafío ahora es trasladar ese progreso al plano internacional y consolidarse rumbo a 2026.
Darío Herrera (FIFA desde 2015) representa el oficio arbitral en su máxima expresión. Su experiencia le permite leer partidos complejos, administrar tensiones colectivas y sostener el control aun cuando el juego se desordena. Ejemplo típico: encuentros de alta fricción en los que, sin necesidad de exceso disciplinario, logra que los protagonistas entiendan los límites. Su rol es clave también como referencia formativa dentro del grupo.
Árbitros en afirmación internacional: el siguiente escalón
Este grupo ya superó el impacto inicial del plano FIFA y hoy enfrenta un desafío distinto: convertir experiencia en jerarquía sostenida.
Yael Falcón Pérez (FIFA desde 2022) es el árbitro que mejor logró afirmarse dentro de la generación intermedia. Su crecimiento se refleja en una mayor claridad conceptual y mejor lectura disciplinaria. En partidos donde antes dudaba, hoy decide con mayor convicción. El objetivo para 2026 es sostener ese progreso en escenarios internacionales más exigentes.
Leandro Rey Hilfer (FIFA desde 2023) muestra avances en su proceso, aunque todavía con altibajos. En algunos encuentros logró buen control, pero en otros la falta de anticipación disciplinaria permitió que el partido se cargara innecesariamente. La clave para su consolidación será intervenir antes, no después.
Árbitros promovidos 2024–2025: saldo pendiente y una apuesta a futuro
Aquí se concentra el núcleo más sensible de la confirmación. Durante el 2025, este grupo evidenció irregularidad, con errores técnicos y disciplinarios que superaron los aciertos, especialmente en partidos de complejidad media, en los que el control del juego se perdió por falta de lectura temprana.
La confirmación FIFA no niega esa realidad: la reconoce, pero apuesta a que el 2026 sea el año de la corrección y la consolidación.
Nazareno Arasa (FIFA desde 2024) mostró dificultades para sostener criterio uniforme. En varios partidos, decisiones correctas fueron seguidas por errores evitables, generando confusión en los jugadores. El desafío será ordenar su toma de decisiones y ganar estabilidad conceptual.
Sebastián Zunino (FIFA desde 2024) tuvo su mayor déficit en el control global del partido. En encuentros en los que el juego pedía conducción firme, la respuesta llegó tarde. Mejorar la lectura emocional y la coherencia disciplinaria será clave para revertir su saldo negativo.
Carlos Andrés Gariano (FIFA desde 2025) atravesó su primer año internacional. El proceso fue claramente irregular. Errores técnicos en momentos decisivos marcaron sus actuaciones. La expectativa está puesta en que el 2026 sea un año de aprendizaje aplicado, no de repetición de fallas.
Luis Orlando Lobo Medina (FIFA desde 2025) tuvo sus mayores dificultades en partidos de alta fricción, en los que la falta de anticipación disciplinaria permitió que el conflicto creciera. La mejora debe llegar desde la prevención, no desde la reacción.
Sebastián Nicolás Martínez (FIFA desde 2025) aún no logró regularidad. Errores en acciones determinantes y cambios bruscos de criterio condicionaron su rendimiento. El 2026 será decisivo para demostrar si puede transformar experiencia en confiabilidad.
Los árbitros asistentes confirmados en 2026
Juan Pablo Belatti (FIFA desde 2011) es el asistente de mayor trayectoria del grupo. Su experiencia internacional lo convierte en referencia natural, especialmente en partidos de alta exigencia, en los que el margen de error es mínimo y la lectura táctica resulta decisiva.
Cristian Navarro (FIFA desde 2014) aporta recorrido, solidez y conocimiento del juego internacional. Su presencia garantiza criterio estable y comunicación fluida con el árbitro principal, aspectos clave en escenarios complejos.
Gabriel Chade (FIFA desde 2016): con años de experiencia en competencias CONMEBOL, FIFA y el último Mundial. Chade integra el núcleo de asistentes que ya superaron la etapa de adaptación y sostienen rendimiento con regularidad.
Asistentes consolidados en el plano internacional
Maximiliano Del Yesso (FIFA desde 2018) se consolidó como un asistente confiable, con buena lectura posicional y correcta sincronización con el árbitro central y el VAR.
Pablo Martín González (FIFA desde 2019) mostró evolución sostenida y adaptación al ritmo del arbitraje moderno, donde la precisión milimétrica es una exigencia constante.
Facundo Rodríguez (FIFA desde 2020) integra el grupo que combina juventud con experiencia internacional creciente, aportando dinamismo y lectura actualizada del juego.
Recambio y proyección hacia 2026
Sebastián Raineri (FIFA desde 2022) está en proceso de consolidación, aparece como parte del recambio que debe afirmarse definitivamente en el próximo ciclo.
José Savorani (FIFA desde 2022) tiene margen de crecimiento, su desafío será sostener regularidad y precisión en partidos de mayor complejidad.
Pablo Ezequiel Acevedo (FIFA desde 2024) fue promovido recientemente y representa el recambio inmediato. El foco estará puesto en su adaptación definitiva al ritmo internacional.
Juan José Mamani (FIFA desde 2025) es la incorporación más reciente. Su proceso será gradual, con la expectativa de crecimiento progresivo rumbo a 2026.
La confirmación de esta nómina de Árbitros y Asistentes no es un punto de llegada. Es un diagnóstico y una oportunidad. AFA sostiene a estos árbitros en la categoría FIFA porque cree que pueden mejorar, corregir errores y elevar su nivel durante el 2026.
El arbitraje internacional no admite improvisación ni irregularidad prolongada. El próximo año será clave:
• Para consolidar a los que ya sostienen,
• Para afirmar a los que están en transición,
• Para que quienes tienen un saldo pendiente superen las
expectativas que generaron cuando fueron nombrados.
El camino al Mundial 2026 exige autocrítica, trabajo y evolución real. La base está. Ahora, la respuesta debe darse dentro del campo de juego.