“Están desesperados; no tenían opción”. La frase, descriptiva, pertenece a uno de los dirigentes de la primera línea del ala política del Movimiento Derecho al Futuro (MDF) y hace referencia al planteo que dejó correr este jueves por la noche el presidente del PJ bonaerense, Máximo Kirchner, quién pidió que el gobernador Axel Kicillof sea quien quede al frente del partido a partir del 15 de marzo, cuando renuevan las autoridades, para evitar así una interna cuyo desenlace puede ser imprevisible.
Cerca de Kicillof relativizaron la estrategia desplegada por el actual jefe del partido para garantizar la unidad del PJ en vistas a las internas para definir su sucesión. “No es algo que se haya hablado y no existió tal comunicación”, advirtió un ministro con un dejo de fastidio. En La Plata tomaron la movida de Kirchner como una jugada para frenar el despliegue que viene haciendo el MDF en pos de una virtual interna por la conducción del partido.
Las posiciones son encontradas. Desde el kirchenrismo vienen advirtiendo que trabajan por la unidad. Kirchner sorprendió este jueves cuando dejó correr que el nombre para esa unidad era el del gobernador bonaernese. El argumento es que, de esa manera, Kicillof podrá presentar su plataforma desde un cargo institucional como lo es la dirección del PJ bonaerense y que si quiere una persona que responda a los intereses de la Provincia él -Kicillof- es el indicado.
Entre la noche de ayer y la tarde de hoy los grupos de chat en el universo peronista de PBA son un hervidero. Los intendentes del interior -los cuales la mayoría apuestan al MDF- están desconcertados. Algunos, en estricto off, se animan a vaticinar que “ya arreglaron arriba” y dan por perdida la discusión.

Entre los ministros provinciales también hay lecturas disímiles. “Sostenemos lo mismo: quien presida el PJ tiene que apoyar abierta y explícitamente al Gobernador y las políticas públicas del gobierno provincial. Quien nos asegura eso es alguien del MDF. Después se discutirá el nombre”, aporta un funcionario.
Dicha lectura no le cierra la puerta a que efectivamente pueda ser Kicillof. Pero por estas horas, la línea es que se siga con la junta de avales en los distritos, que es un tema que ya está casi resuelto y se preparen las listas a nivel local.
El jefe comunal de Villa Gesell y uno de los intendentes que fue punta de lanza del Movimiento Derecho al Futuro, Gustavo Barrera, planteó tras conocerse la estrategia de Kirchner que Kicillof “no debería aceptar”, el ofrecimiento.
El intendente consideró en declaraciones al portal Data Clave que “si no había ningún problema se lo tendrían que haber dado -al control del PJ- cuando fue gobernador”. En el kicillofismo lo ven como el intento de obturar el despliegue que puede llegar a hacer Kiciillof a nivel federal a partir de marzo de este año, con el objetivo de llegar fortalecido políticamente hacia 2027.
Todo lo contrario opinan en La Cámpora. El plan para que Kicillof conduzca el PJ de su provincia funciona de estructura para consolidar su candidatura.
Hasta ayer a tarde, en el MDF primaba la opción de la vicegobernadora, Verónica Magario. Al menos eso dejaron correr algunos funcionarios que participaron del almuerzo que encabezó Kicillof en la gobernación bonaerense entre los que también había intendentes. “Sigue todo igual”, planteó este viernes uno de los asistentes de ese encuentro.

El jueves, Máximo Kirchner, también estuvo activo. Fue hasta Moreno a reunirse con la intendenta de ese distrito, Mariel Fernández. La jefa comunal del populoso distrito de la Primera sección electoral tiene intenciones de disputar la presidencia partidaria. Ayer presentó avales con ese objetivo. El contenido del encuentro con Kirchner sigue hermético. Sin embargo, según pudo saber Infobae, la intendenta seguirá en carrera hasta que tanto se confirme que efectivamente hay unidad.
En Moreno aclaran que Magario “no es una figura de síntesis” y que si la vicegobernadora finalmente va de candidata, Fernández hará lo propio. En este laberinto, Kirchner propuso que se Kicillof. Un ofrecimiento cargado de complejidades, pero al que nadie -en lo práctico- podría objetar: que el gobernador peronista sea el presidente del Partido Justicialista de su provincia.