La temporada de balances corporativos siempre representa una especia de “campo minado” para los inversores, pues estos resultados pueden gatillar movimientos extremos en las cotizaciones, tanto a la suba como a la baja.
Este jueves, las acciones estadounidenses se inclinaron por amplias pérdidas debido a una liquidación impulsada por el sector tecnología, ya que los inversores decidieron liquidar acciones de compañías de gran capitalización, preocupados por el gasto en proyectos de inteligencia artificial.
Este comportamiento también impactó en los activos emergentes. El índice Bovespa de la Bolsa de Valores de San Pablo perdió 0,9% (para recortar a 14% la impactante ganancia de enero) y lo mismo ocurrió con las acciones y los bonos de Argentina.
El panel tecnológico Nasdaq llegó a perder 2% al mediodía, para terminar 0,7% negativo, con mayor influencia en el desplome de Microsoft, que llegó a resignar hasta 12% durante la sesión, una tendencia que no pudo ser revertida por la suba de 10% en los títulos de Meta. Tesla cayó 3,1% y MicroStrategy, un 9,8 por ciento.
Microsoft, la compañía de software del magnate Bill Gates, informó un gasto de capital mayor al anticipado y una desaceleración en el crecimiento de las ventas trimestrales de la nube, información que ahuyentó a los inversores.
Los movimientos tecnológicos acapararon la atención en medio de una escalada de las tensiones entre Estados Unidos e Irán, avivada por la exigencia de Donald Trump de alcanzar un rápido acuerdo nuclear en el país asiático si es que Teherán quiere evitar un ataque militar. El petróleo se disparó un 3,9%, con un barril de Texas sobre USD 65 y el Brent del Mar del norte cerca de los 70 dólares.
El S&P Merval de la Bolsa de Comercio de Buenos Aires cedió 0,6%, en los 3.211.242 puntos, aún próximo al máximo nominal intradiario en pesos de 3.296.502 puntos del miércoles por la mañana. La suba del crudo ayudó a un rebote de 1,8% para YPF en la Bolsa local, y de 2,9% en Wall Street (a USD 39,72), mientras que Vista Energy avanzó un 2%, a 60 dólares.
Los bonos soberanos en dólares -Bonares y Globales- exhibieron una leve leve baja promedio de 0,1%, al mismo tiempo, el riesgo país de JP Morgan avanzó once unidades, a 492 puntos básicos. Más temprano, este indicador tocó los 475 puntos básicos, para igualar su nivel mínimo desde el 5 junio de 2018.
A un día del cierre de las carteras de enero, la demanda por títulos públicos se ratificó con una última licitación de deuda del Tesoro en pesos, donde hubo una renovación del 124,2%, aunque con la particularidad de tasas más altas y un grueso con vencimiento en marzo próximo.
“La percepción inversora ha mejorado desde octubre, cuando el Gobierno logró un inesperado triunfo en las elecciones de medio término, lo que le brinda una cantidad considerable de legisladores para buscar la aprobación de leyes clave que ayuden a desregular la tercera economía de Latinoamérica”, reportó Reuters.
“Con la caída del riesgo se logra hacer bajar la tasa de interés real y se disminuyen los costos en general, de ahí la importancia del tema”, señaló Germán Ledinich, analista de Bull Market Brokers.
Los analistas mantienen las expectativas sobre cómo actuará la administración del presidente libertario Javier Milei ante esta caída del riesgo país y la posibilidad de que el Gobierno refinancie deuda en el mercado externo, un segmento vedado para Argentina desde el 2018.
“La compresión del spread soberano se dio en paralelo a una fuerte demanda por bonos en dólares, en un contexto donde los inversores empiezan a validar con mayor convicción la acumulación de reservas y la mayor estabilidad cambiaria”, comentó Isabel Botta, analista de la correduría Balanz.
Otro factor que en el mercado se toma como aliciente es la compra de divisas que realiza el Banco Central a favor de sus reservas. Este jueves, la entidad incorporó USD 52 millones con su intervención cambiaria, para ampliar a USD 1.134 millones el saldo a favor en lo que va de enero. Además, las reservas internacionales brutas crecieron en USD 59 millones, a USD 46.240 millones, el nivel más alto desde agosto de 2021.
En una rueda con operaciones por USD 373,5 millones en el segmento de contado, el dólar mayorista finalizó sin variantes a $1.444,50, para interrumpir una serie de cuatro sesiones en alza. El tipo de cambio oficial llegó a pactarse a $1.446,50 al promediar los negocios.
En el transcurso de enero, el dólar mayorista conserva una baja de 10,5 pesos o 0,7 por ciento. “Con solo una rueda por delante para terminar esta semana el tipo de cambio mayorista acumula una suba de $11,50, lejos del aumento de 3 pesos registrado en la semana anterior”, precisó Gustavo Quintana, agente de PR Corredores de Cambio.
El Banco Central fijó para este jueves una banda superior de su régimen cambiario en los $1.562,27, lo que dejó al tipo de cambio oficial a 117,77 pesos o un 8,2% de ese límite para la libre flotación.
El dólar al público finalizó también sin variantes, a $1.465 para la venta en el Banco Nación, luego de operarse a $1.470 al mediodía, un máximo desde el 14 de enero. A lo largo del mes, el dólar minorista conserva un descenso de 15 pesos o 1%, desde los $1.480 del cierre de diciembre.
A diferencia del dólar en el circuito oficial, el blue volvió a negociarse con una baja de diez pesos o 0,7%, a $1.475 para la venta, piso desde el 12 de diciembre. En el primer mes del año el blue descontó 55 pesos o 3,6%, prácticamente para extinguir la brecha con el dólar minorista.