Donald Trump arribó a su resort de golf en Doral, en el sur de Florida, a las 17.35 del jueves. Después de sacudir al mundo con su agresiva ronda de aranceles, el presidente de los Estados Unidos voló al aeropuerto internacional de Miami para participar de un campeonato de golf del circuito LIV. Cuando arribó a la terminal, el helicóptero presidencial, Marine One, presentó un inconveniente técnico. Trump y su hija Ivanka abordaron una aeronave de respaldo y siguieron camino hasta Doral. Allí, Trump fue trasladado en un carrito de golf conducido por su hijo Eric, saludó a simpatizantes y se tomó una foto con unos golfistas. A las 22.08 partió nuevamente hacia Palm Beach. Llegó a su residencia en Mar-a-Lago a bordo de “La Bestia” a las 22.51, una hora más tarde de lo previsto. Y dio por terminada su actividad oficial.

En los salones aledaños a la residencia de Trump, Javier Milei se tomaba fotos en la American Patriots Gala, recibía el premio “León de la Libertad” y daba un discurso en una ceremonia con mucho brillo animada por la “bombshell” Krisdee Clark. Allí, anunció que la Argentina adecuará su legislación para atenuar el impacto de los aranceles de Trump. “Ya hemos cumplido nueve de los 16 requerimientos necesarios”, afirmó en un discurso de escasos minutos. El Presidente fue respondido con aplausos y ovaciones, como le pasa siempre que diserta en eventos del espectro conservador. Pero no tuvo su mano a mano informal con Trump, que era lo que había motivado su inesperado viaje relámpago a Mar-a-lago. En vano subió a su avión al ministro de Economía, Luis Caputo, en medio de las turbulencias financieras locales.

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Cuando a la comitiva argentina le avisaron que Trump no participaría del evento y se iría directo a descansar, Milei emprendió el regreso a la Argentina. “Fue un tema de agenda, son cosas que pasan”, dijo a LA NACION una alta fuente oficial. La organización del viaje había corrido por cuenta del canciller Gerardo Werthein, que había viajado días antes a Washington. Fue el propio ministro de Relaciones Exteriores el que anunció en televisión: “Prevemos un encuentro con Donald Trump en su casa”.

El secretario de estado de Estados Unidos, Marco Rubio, junto al ministro de relaciones exteriores argentino, Gerardo Werthein durante su reunión en el Departamento de Estado en Washington

En rigor, el encuentro informal con Trump nunca estuvo confirmado. El miércoles, en algún momento de la tarde, el viaje exprés de Milei se puso en duda en la Casa Rosada. Los voceros oficiales se ocuparon de señalar horas después que “por supuesto” el periplo seguía en pie y desmintieron cualquier versión. Los dos encuentros informales que Milei había tenido con Trump en los últimos meses, -cuando el norteamericano asumió y luego en febrero en la Conferencia Política de Acción Conservadora (CPAC) de Washington- no se habían conseguido mediante los canales diplomáticos oficiales sino backchannel, por canales alternativos, dados por los vínculos cultivados por algunos libertarios con el primer círculo trumpista.

La cúpula de la CPAC, integrada por Matt Schlapp (un lobista y ex director de Estrategia Política de la Casa Blanca), Barry Bennet (uno de los principales estrategas políticos de Trump que se reunió con Santiago Caputo en la Casa Rosada) y, en particular, el empresario argentino radicado en Miami, Leonardo Scatturice (dueño del avión privado de lujo Bombardier Global 5000 que generó revuelo en Aeroparque) formaron parte de los facilitadores en aquellas oportunidades.

Si hubo irritación de parte de los Milei con Werthein por el encuentro frustrado con Trump, la Casa Rosada optó por disimularla. “Obvio que sigue”, dijeron en la sede de gobierno. Nadie podía imaginarse que esta semana de manotazos terminara, además, en guillotina. El canciller, a su favor, había conseguido en Washington, después del arancelazo, una de las primeras fotos con el secretario de Comercio de los Estados Unidos, Howard Lutnick. Allí Werthein abrió una negociación para bajar aranceles a varios productos argentinos. La administración le aplicó a la Argentina el mismo gravamen del 10% que al resto de los países de la región. Aunque la gestión de Milei lo celebró como un especial gesto de amistad, la aspiración de la Casa Rosada es que el arancel baje a cero para unos 50 productos argentinos. Ahí sí el gobierno libertario podrá demostrar que es especial para la Casa Blanca.

“Piñas hasta el final”

El viaje relámpago de Milei el 2 de abril, luego de leer un discurso por el Día del Veterano y de los Caídos en Malvinas que se interpretó como un aval a la autodeterminación de los isleños al desear que voten para ser argentinos “con los pies”, fue un claro indicativo de sus prioridades, de aquello que lo moviliza, que en este momento es la economía y el acuerdo con el FMI. En Buenos Aires se definía en el Senado la suerte de sus dos candidatos a la Corte Suprema, Ariel Lijo y Manuel García-Mansilla. De ese tema el Presidente ya se había cansado. “Los pliegos no los voy a retirar. Que vayan y voten. Plata o mierda”, había transmitido puertas adentro, aún previendo una derrota. “Soltar”.

Su asesor todoterreno, Santiago Caputo, el secretario de Justicia, Sebastián Amerio, y algunos de los colaboradores que orbitan el Salón Parravicini -comando de operaciones del estratega presidencial en la Casa Rosada- hicieron, no obstante, todos los esfuerzos hasta el final para evitar la catástrofe. “La derrota estaba prevista, pero nosotros damos las piñas hasta el final y morimos con las botas puestas”, ilustró un libertario que conoce bien la filosofía de ese grupo.

El senador Pagotto al final de la sesión en la que el oficialismo sufrió una dura derrota

Caputo y los suyos primero llamaron a gobernadores y senadores para evitar el quorum de la sesión del Senado. Tan mal no les fue: aunque los jefes de los bloques de la UCR y de Pro dejaron trascender en la víspera que iban a bajar al recinto, lo cierto es que solo dos legisladores de cada bancada lo hicieron y el quorum se consiguió con lo justo. El peronismo, que en la provincia de Buenos Aires es una carnicería, logró milagrosamente ordenarse y sentar a 33 de sus 34 senadores. Solo faltó la jujeña Carolina Moisés, que rompió con el kirchnerismo en su provincia.

“¿En qué momento pensaron que Cristina iba a querer congraciarse con Milei y con Lorenzetti ¿O que ella iba a dar todo a cambio de nada?”, se jactó un cristinista. Como si en el último año no hubieran existido tanteos entre el Gobierno y el Instituto Patria para alcanzar un acuerdo para llenar juntos el álbum judicial. De hecho, en las intentonas finales de esta semana, hubo un episodio curioso. En la Legislatura bonaerense, el kirchnerismo y el massismo tantearon a La Libertad Avanza (LLA) para hacer avanzar juntos un proyecto del diputado provincial Rubén Eslaiman -del riñón de Sergio Massa- que proponía la suspensión de las PASO. La idea era agregarle una coma al primer párrafo de la iniciativa para fijar que las elecciones provinciales fueran concurrentes con las nacionales. Y así torcerle el brazo a Axel Kicillof, que quiere desdoblar los comicios.

El titular del bloque de LLA en la Legislatura, Agustín Romo, llevó la propuesta a la Casa Rosada. Allí le hicieron llevar un mensaje: “Si quieren que los ayudemos en la Legislatura que nos den 34 votos en el Senado para la Corte”. Por supuesto la gestión terminó en la nada.

El jueves, antes de que empezara la sesión en el Senado, la Casa Rosada siguió con los piletazos. Primero, en la reunión de labor, el titular de la bancada libertaria, Ezequiel Atauche, pidió incorporar a la agenda del día el proyecto de ficha limpia, para amedrentar al kirchnerismo. El tema no prendió. Terminada la reunión de labor, desde la Casa Rosada -por orden de Milei- Caputo llamó al presidente previsional del Senado, Bartolomé Abdala, para que postergara la sesión minutos antes de que sonara la chicharra en el recinto.

Abdala cortó el teléfono sin terminar de acatar la orden y no atendió más los llamados. Luego entró en el despacho de Victoria Villarruel, que no podía presidir la sesión porque estaba al frente del Poder Ejecutivo. Cerca de Villarruel señalaron que Abdala fue quien acudió a la vice y que ya no era posible postergar la sesión con los senadores sentándose en sus bancas. En Balcarce 50 aseguraron que la vicepresidenta, con viveza, retuvo al presidente provisional del Senado durante largos minutos en su despacho hasta que hubo quorum.

La sesión terminó en una derrota estrepitosa para el Gobierno. Sorprendió el voto del Juan Carlos Pagotto (LLA), que se abstuvo en el caso de Lijo. El senador responde a los Menem en el ecosistema libertario.

Los jueces de la Corte Suprema de Argentina, de izquierda a derecha, Manuel García Mansilla, Ricardo Lorenzetti, Carlos Rosenkrantz y Horacio Rosatti

Con el revés en el Senado, el Gobierno terminó de dividir los caminos de Lijo y Mansilla. En el caso del juez federal de Comodoro Py, la historia llegó a su fin. “Magia no podemos hacer”, dijeron en la Casa Rosada la noche de la derrota. La gestión libertaria entró en un laberinto complicado con la aventura Lijo: Milei hizo propio el plan del juez de la Corte, Ricardo Lorenzetti, de postular a su ahijado con la seguridad de que Lijo conseguiría los votos para sí y para un segundo candidato gracias a sus vínculos construidos con el poder permanente. Pasó un año y no prosperaron ni las gestiones de Lijo ni las operaciones de los laderos de Milei para poder completar la Corte. Pero el Gobierno nunca quiso recalcular, entre otras cosas, para no ganar un frente con el sistema de Comodoro Py.

Un viejo operador judicial lo dijo así: “Ariel siente que lo manosearon. Y Lijo no es solo él, es todo lo que él representa para el sistema judicial”.

Con García-Mansilla, que sí logró prestar juramento en la Corte, el Gobierno está haciendo todos los esfuerzos para persuadirlo de que se quede hasta fin de año nombrado en comisión y que no renuncie. Premio consuelo. Cerca del catedrático y flamante juez dijeron que su intención es realizar una presentación formal para consultar con sus colegas de la Corte en qué estatus queda su investidura. Lorenzetti ya opinó: “Yo nunca aceptaría ser designado por decreto”.

Calculadora electoral

La situación en la que quedó la Corte probablemente entre en la calculadora judicial-electoral de Cristina Kirchner. El máximo tribunal puede -en el momento que quiera- hacer lugar al último recurso de la expresidenta o, en cambio, tomar una decisión que haga efectiva la pena de prisión que pesa sobre ella en la causa Vialidad. En lo político ¿No le ayuda a Cristina que la Corte tenga a uno de sus miembros con su legitimidad cuestionada?

En su pelea sangrienta con Kicillof por el control del poder, Cristina ya hizo circular que, si el gobernador desdobla las elecciones, ella será candidata a diputada provincial. Un cristinista de pura cepa lo explicó así: “Ella está diciendo: yo puedo jugar en cualquier lado. Es un mensaje hacia afuera y hacia adentro”. En definitiva, una candidatura de Cristina le dará al peronismo una narrativa, la de la “proscripción de la líder”, que a esta altura es la única plasticola que une a las facciones del PJ en pugna.

La votación de los pliegos de la Corte sumó una tensión adicional entre el Gobierno y Mauricio Macri, que le ordenó a los senadores de Pro que dieran el quorum. La confrontación con el expresidente es algo que les permite a Karina Milei y a Santiago Caputo hacer causa común. La relación entre los dos vértices del Triángulo de Hierro se percibió más fluida en los últimos días. La entronización de María Ibarzábal, íntima amiga del asesor presidencial, como secretaria Legal y Técnica, fue un síntoma en ese sentido. También el hecho de que, días atrás, los dos Milei recibieron a Daniel Parisini, alias Gordo Dan, en el ala presidencial, algo que generó satisfacción en los jóvenes de “Las Fuerzas del Cielo”, que tensionan con el armado de los Menem.

A veces, lo más importante está en los detalles. La hermana del Presidente cumplió años el 28 de marzo e hizo un brindis muy íntimo en la Casa Rosada. Invitó a los “karinos”, el vocero Manuel Adorni; la titular del bloque de LLA en la Legislatura porteña, Pilar Ramírez; el secretario de Cultura, Leonardo Cifelli; “Lule” y Martín Menem y los colaboradores de la Secretaría General de la Presidencia y de Casa Militar. Caputo también fue invitado a la celebración de “El Jefe”. Se verá si esta armonía sobrevive al calendario electoral.