El nombre de Javier Calamaro quedó en el centro de una fuerte polémica tras conocerse una denuncia penal en su contra por un emprendimiento inmobiliario en Córdoba que habría dejado más de cien damnificados. El proyecto, denominado Chacras del Universo, se promocionaba como un exclusivo barrio cerrado en las sierras, pero hoy está bajo la lupa judicial por presuntas irregularidades en la venta de terrenos.
La información salió a la luz en el programa A la tarde (América TV), donde la periodista Cora Debarbieri detalló que el músico habría integrado una sociedad creada en 2013 junto a Yanina Arias Toya y David Barrera. Según lo expuesto, a partir de esa SRL comenzaron a ofrecer lotes ubicados sobre la Ruta 38, a la altura del kilómetro 101, en Córdoba.
De acuerdo con los testimonios de los denunciantes, el problema radicaría en que la sociedad no contaba con la escritura directa de las tierras. Las operaciones se habrían realizado bajo la figura de una “usucapión prometida”, es decir, un trámite de posesión que, según las acusaciones, nunca se concretó legalmente.
Una de las principales denunciantes, identificada como Silvina Carla Canzani, relató públicamente su experiencia. Según contó, en 2018 decidió invertir 8.000 dólares tras ver videos promocionales del propio Calamaro impulsando el emprendimiento. “Hago la compra y firmo un boleto de compra-venta en una escribanía, pero ante una persona que no era el escribano titular. Ya ahí empezó la irregularidad”, explicó. La mujer aseguró que, pese a advertencias sobre la falta de escrituración, fue convencida de que el trámite estaba en proceso.
El conflicto se profundizó cuando, en el verano de 2019, intentó ingresar al predio para cercar su terreno y comenzar a construir. Según su versión, no le permitieron el acceso. A partir de entonces, comenzaron —siempre según su relato— una serie de excusas por parte de los socios, que incluyeron problemas personales y cuestiones administrativas. La situación tomó un giro aún más grave cuando, al cruzar información entre compradores, varios damnificados advirtieron que un mismo lote habría sido vendido en más de una oportunidad. “Nuestros terrenos fueron vendidos varias veces”, aseguró la denunciante.

Según trascendió, en la comisaría de Capilla del Monte se habrían acumulado numerosas presentaciones de personas que afirman haber sido perjudicadas por el emprendimiento. Frente a las acusaciones, Javier Calamaro se comunicó con el programa televisivo para dar su versión de los hechos. “Estoy al tanto del tema”, comenzó diciendo. Y explicó que él mismo habría sido víctima de una usurpación. “Hace varios años compré un terreno, junto con una conocida (Yanina Arias Toya), y si bien estábamos satisfechos con la operación, el terreno fue usurpado”, afirmó. Según detalló, adquirieron el 50% de un predio de 120 hectáreas y posteriormente una persona identificada como Jorge Barrera, hijo de David, el socio, habría ocupado la totalidad del terreno tras el fallecimiento de su padre, a quien —según su relato— le habían comprado la propiedad. “A partir de ahí, le hicimos una demanda colectiva de todo tipo, porque no sólo usurpó nuestro terreno sino que recibimos amenazas de muerte por parte de este señor”, sostuvo el músico.
En cuanto a la denunciante, Calamaro aseguró que fue contactada en varias oportunidades para sumarse a la acción judicial colectiva, pero que no habría aceptado. “Me responsabiliza a mí porque soy famoso, y es más llamativo apuntar a un famoso que a una martillera pública”, expresó.

Mientras las versiones contrapuestas se multiplican, la causa continúa su curso en la Justicia. Por un lado, más de un centenar de personas aseguran haber invertido sus ahorros en un proyecto que nunca se concretó y que presentaría serias irregularidades dominiales. Por el otro, el cantante sostiene que él también fue perjudicado por una usurpación y niega haber encabezado una maniobra fraudulenta.
El caso suma complejidad por la figura pública del artista, cuyo nombre habría sido utilizado —según los denunciantes— como “gancho” para generar confianza en potenciales compradores. Calamaro, en cambio, insiste en que su exposición mediática lo convirtió en el blanco principal de las acusaciones. Por el momento, el expediente sigue abierto y la investigación deberá determinar responsabilidades y eventuales irregularidades en la comercialización de los terrenos.