
Israel desplegará miles de agentes policiales en la Ciudad Vieja de Jerusalén para supervisar el mes sagrado del Ramadán, que comienza este fin de semana, en medio de crecientes tensiones por las restricciones de acceso que las autoridades israelíes mantienen sobre la Explanada de las Mezquitas. El operativo, anunciado este lunes por el comandante de la policía del Distrito de Jerusalén, Avshalom Peled, incluirá efectivos de la Policía Fronteriza y unidades de refuerzo trabajando día y noche en los lugares sagrados y rutas utilizadas por los fieles musulmanes.
La policía israelí informó que miles de agentes estarán de servicio durante las oraciones de los viernes, que concentran las mayores multitudes en la mezquita de Al Aqsa, tercer lugar más sagrado del islam. Peled enfatizó que el objetivo es “garantizar que todos los musulmanes puedan rezar en el Monte del Templo”, la denominación judía para el recinto. Sin embargo, la gobernación palestina de Jerusalén denunció que las autoridades israelíes volverán a limitar los permisos para palestinos de Cisjordania ocupada a hombres mayores de 55 años y mujeres mayores de 50, siguiendo los criterios aplicados durante el Ramadán de 2025.
El alto oficial policial Arad Braverman indicó que la policía había recomendado emitir 10.000 permisos para residentes de Cisjordania, quienes necesitan autorización especial para ingresar a Jerusalén, aunque precisó que el número final y las restricciones de edad serán decididos por el gobierno de Benjamin Netanyahu. Durante el año pasado, Israel impidió a palestinos de entre 12 y 55 años —50 en el caso de las mujeres— acceder a la Explanada durante los viernes de rezo, justificando las medidas en razones de seguridad.
Las autoridades palestinas también acusan a Israel de obstaculizar los preparativos habituales del Ramadán. Según la gobernación de Jerusalén, funcionarios israelíes impidieron que el Waqf Islámico —organismo administrado por Jordania y encargado de gestionar el recinto desde 1967— realizara instalaciones esenciales como toldos para sombra y clínicas de atención médica temporal. Una fuente del Waqf confirmó que 33 de sus empleados fueron impedidos de entrar al recinto en la semana previa al mes sagrado.

El Waqf islámico gestiona la administración cotidiana de la Explanada bajo custodia jordana desde la Guerra de los Seis Días de 1967, cuando Israel ocupó Jerusalén Este. El tratado de paz entre Israel y Jordania de 1994 reconoce “el papel especial del Reino Hachemita en los lugares sagrados musulmanes de Jerusalén”, aunque Israel mantiene el control de seguridad y acceso al sitio. Esta división de responsabilidades ha generado tensiones recurrentes, especialmente durante el Ramadán, cuando cientos de miles de palestinos acuden a rezar a Al Aqsa.
Israel siempre ha justificado las restricciones argumentando que durante el Ramadán aumentan los “intentos de terroristas para incitar al desorden o cometer cualquier tipo de violencia”. Sin embargo, desde el inicio de la ofensiva israelí en Gaza en octubre de 2023, el gobierno de Netanyahu no solo prohibió el acceso de gazatíes a Jerusalén, sino que ha aplicado restricciones más estrictas para los palestinos musulmanes que residen en Cisjordania.
El contexto para este Ramadán es particularmente tenso. Cisjordania vive desde comienzos de 2023 su mayor escalada de violencia en dos décadas. Según datos de Naciones Unidas, más de 1.000 palestinos han muerto en el territorio desde octubre de 2023 por operaciones del Ejército israelí y ataques de colonos. Durante 2024 se registraron cerca de 500 fallecimientos palestinos, y en lo que va de 2026 las cifras ya superan las 210 víctimas.
La Explanada de las Mezquitas, conocida como Monte del Templo para los judíos, es el primer lugar sagrado del judaísmo y el tercero del islam. El recinto ha sido foco constante de enfrentamientos entre las autoridades israelíes y la población palestina, especialmente durante el mes de Ramadán, cuando las tensiones históricas se intensifican. Con este nuevo operativo policial, Israel busca mantener el control sobre un espacio que condensa décadas de conflicto religioso, político y territorial en Tierra Santa.