
Los cerdos de las islas del Pacífico tienen una historia que se conecta con antiguos viajes humanos.
Un equipo internacional encontró que la mayoría de los cerdos domésticos y libres desde Filipinas hasta Hawái desciende de animales que grupos de habla austronesia llevaron desde el sudeste de China y Taiwán hace unos 4.000 años.
Esa llegada dejó una marca clara en la fauna de las islas. Los cerdos viajaron junto a los humanos en canoas por largas distancias y, al establecerse en nuevas islas, se integraron a los ecosistemas locales.
El estudio publicado en la revista Science, de la Asociación Estadounidense para el Avance de la Ciencia (AAAS) muestra que estos cerdos no se mezclaron con especies silvestres locales en las islas al llegar.

Los investigadores afirmaron: “los cerdos en Oceanía carecen de mezcla genética con especies silvestres nativas presentes a lo largo de la ruta de dispersión austronesia en Filipinas, Sulawesi y otras islas”.
Solo los descendientes que quedaron en Wallacea (una región de islas en el sudeste asiático, situada entre Asia y Australia) y se volvieron salvajes llegaron a cruzarse con especies locales.
David W. G. Stanton lideró la investigación junto a científicos de la Universidad Queen Mary de Londres, el Instituto de Ciencia Evolutiva de Montpellier, la Universidad de Oxford, la Universidad de Estocolmo y otras instituciones del Reino Unido, Francia, Suecia, Alemania, Estados Unidos, Filipinas, Australia, Nueva Zelanda, Islandia, Bélgica, Brunei, Vietnam, Bután, Sri Lanka, Vanuatu e Indonesia.
Cerdos viajeros, un enigma resuelto

Durante mucho tiempo, la presencia de cerdos en islas lejanas como Hawái fue un misterio para la ciencia. Las personas han movido animales durante siglos, pero el origen real de los cerdos del Pacífico seguía sin respuesta.
Los investigadores quisieron saber si estos animales llegaron en una sola ola migratoria o en varias etapas. Buscaron aclarar si los cerdos del Pacífico se mezclaron con otras especies o si mantuvieron su linaje original.
Para responder, el equipo analizó el ADN y la forma de los dientes de cientos de cerdos modernos y antiguos. Así lograron reconstruir los recorridos y cambios de los cerdos en el Pacífico durante casi 3.000 años.
El hallazgo ayuda a entender cómo los movimientos humanos pueden transformar la vida animal y el ambiente en las islas.
ADN, dientes y rutas en las islas

El equipo estudió 117 genomas de cerdos modernos, antiguos y de museos y más de 700 dientes.
Los datos muestran que los cerdos llevados por los austronesios permanecieron aislados de las especies silvestres durante siglos.
Los investigadores escribieron: “los cerdos en Oceanía carecen de mezcla genética con especies silvestres nativas de las islas a lo largo de la ruta migratoria”.
Identificaron un grupo genético especial, el “Clado del Pacífico”, en la mayoría de los cerdos desde Wallacea hasta Hawái.
Ese grupo se identifica en la mayoría de los cerdos al este de la Línea de Wallace (un límite biogeográfico que separa las especies animales de Asia y Australia en el sudeste asiático) y también en algunos animales de Java, Sumatra y el sudeste asiático continental.
La forma de los dientes fue una pista clave. Los cerdos del Pacífico tienen una dentadura diferente, que los distingue de otras poblaciones. Este rasgo surgió por el aislamiento y la adaptación a nuevas islas.
Los primeros cerdos domésticos que llegaron al Pacífico no se mezclaron con especies salvajes locales. Solo después, algunos de estos cerdos se volvieron salvajes en Wallacea y se cruzaron con otras especies.
Durante la época colonial, llegaron cerdos europeos a Papúa Nueva Guinea y Nueva Caledonia. Esto generó nuevas mezclas genéticas.
Los investigadores escribieron que “la ascendencia europea se introdujo en estas regiones, probablemente por cerdos domésticos europeos durante y después del periodo colonial”.

El análisis reveló que, aunque algunos cerdos de Sumatra, Java y otras islas mezclaron linajes, la mayoría de los cerdos del Pacífico mantiene el linaje traído por los austronesios.
Los resultados muestran que la dispersión de los cerdos estuvo marcada por cuellos de botella genéticos y adaptación.
Los investigadores afirmaron: “su peculiar morfología dental y el aislamiento genético inicial pueden reflejar que estos cerdos introducidos tenían rasgos domésticos que facilitaron su transporte y manejo por grupos de habla austronesia”.
Lo que queda por conocer

El equipo científico expresó que se debería analizar más genomas antiguos y modernos para entender mejor la historia de los cerdos en el Pacífico.
“Las futuras investigaciones con genomas de alta cobertura y análisis funcionales serán clave para entender el éxito de estas poblaciones ferales”, mencionaron.
Aún faltan muestras de ADN antiguo en partes de Asia. Esto impide conocer todos los detalles de las rutas que siguieron los cerdos.
Pero con los resultados obtenidos ya se puede afirmar que la historia de estos cerdos muestra cómo los viajes humanos dejan huellas en los animales y en los ambientes. El estudio reveló una historia de traslados, aislamiento y cambios en islas lejanas.