El ex presidente de Bolivia Evo Morales no ha sido visto públicamente desde hace más de una semana, lo que ha generado especulaciones sobre su posible salida del país en medio de un proceso penal en su contra por presunta trata y tráfico de personas.

El pasado 11 de enero llamó la atención que Morales no asistiera a su programa radial que emite cada domingo en Radio Kawsachun Coca. Su última aparición pública fue el 8 de enero en un acto con sectores afines al MAS, cuando se confirmó que padecía dengue.

Tras la ausencia del ex mandatario en actos públicos en Cochabamba, comenzaron a circular rumores sobre una supuesta salida de Bolivia. Los cocaleros denunciaron sobrevuelos inusuales en la región donde estaba refugiado, en la localidad de Lauca Ñ, en el Trópico de Cochabamba. Al mismo tiempo, en redes sociales comenzó a circular un video en TikTok que muestra el vuelo de una aeronave ligera con texto superpuesto que atribuye a “fuentes muy cercanas” la salida del “mejor presidente de la historia de Bolivia abandonando la región del trópico”. El mensaje justifica la maniobra señalando: “hermano Evo, por tu seguridad tomaste esta decisión”.

Ante los rumores, Leonardo Loza, ex senador del Movimiento Al Socialismo y hombre cercano al líder de los cocaleros, descartó inicialmente que Morales hubiera salido del país. “El hermano Evo es boliviano y está en Bolivia”, declaró Loza a la emisora UNITEL el sábado.

Morales enfrenta una orden de aprehensión desde octubre de 2024 por presunta trata y tráfico de personas y no aparece públicamente desde el 8 de enero. (Foto: Agencia EL UNIVERSAL/Germán Espinosa)

Loza informó que el ex mandatario guardaba reposo y se recuperaba satisfactoriamente dentro de la región del Trópico. “Evidentemente estaba con problemas del dengue el hermano Evo, ahora está en proceso de recuperación bajo el cuidado de nuestros compañeros de base y por supuesto también bajo el cuidado de algunos médicos que acompañan en su recuperación”, señaló.

Sin embargo, Loza publicó posteriormente una declaración en X en la que evitó confirmar la presencia de Morales en su bastión tradicional.

“Frente a esta ola de desinformación sobre el paradero de nuestro hermano presidente Evo Morales, queremos expresar, por seguridad y su salud, no vamos a develar el paradero de nuestro hermano presidente”, declaró Loza. “Queremos decir a nuestra militancia nacional e internacional del campo y la ciudad que nuestro hermano presidente Evo Morales se encuentra muy bien en algún rinconcito de nuestra ‘patria grande’”.

El uso de la frase “patria grande”, un término geopolítico utilizado frecuentemente por la izquierda latinoamericana para referirse al continente en su conjunto y no específicamente a Bolivia, alimentó las especulaciones sobre un posible desplazamiento fuera de las fronteras nacionales.

Morales enfrenta un proceso penal en Tarija por presunta trata y tráfico de personas relacionado con un caso de 2015. Pese a que existe una orden de aprehensión en su contra, esta no ha sido ejecutada debido a que el ex mandatario permanecía en el Trópico de Cochabamba bajo el resguardo de sus bases sindicales.

El ex presidente fue acusado formalmente en octubre de 2024 por el delito de trata agravada de personas por su vinculación con una adolescente de 15 años cuando era presidente. Según la denuncia, de esa relación nació una hija en 2016, documento que constituye la principal prueba de la investigación.

Adicionalmente, los medios bolivianos reportaron el 6 de enero una nueva denuncia contra Morales por presuntos delitos sexuales contra una menor de edad. La acusación sostiene que una menor de edad, identificada como Noemí M., fue trasladada a diferentes ciudades entre 2015 y 2020 para sostener encuentros íntimos con el ex presidente desde que ella tenía 14 años.

Fotografías del expresidente de Bolivia, Evo Morales, junto a Noemí M., difundidas en redes sociales y medios de comunicación.

Entre octubre de 2024 y enero de 2025 se emitieron diversas órdenes de aprehensión contra Morales por no presentarse a las audiencias judiciales a las que fue convocado. A raíz de su ausencia, un juez lo declaró en rebeldía, dictó su arraigo, la anotación de sus bienes y el congelamiento de sus cuentas bancarias.

A más de un año de iniciado el caso principal, la investigación sigue abierta, la orden de captura no se ejecuta y Morales permanecía, hasta su reciente ausencia pública, atrincherado en su bastión del Trópico de Cochabamba desde octubre de 2024.

La incertidumbre sobre el paradero de Morales se produce además en un contexto de tensión política en Bolivia. El presidente Rodrigo Paz advirtió el jueves con encarcelar a quienes usen dinamitas en futuras manifestaciones, como ocurrió recientemente en las protestas sindicales contra el decreto que retiró la subvención de los combustibles que rigió por más de 20 años.

El reciente conflicto se solucionó con la abrogación del decreto y la emisión de una nueva norma. Desde el 22 de diciembre, la Central Obrera Boliviana y los sindicatos campesinos, que fueron aliados políticos de los Gobiernos de Morales y Luis Arce, realizaron protestas callejeras que escalaron hasta bloqueos de carreteras que duraron una semana.