
El clima no da tregua y el fuego avanza en los dos incendios que azotan la provincia de Chubut, donde la superficie afectada alcanza las 50 mil hectáreas de bosques nativos, forestaciones y vegetación achaparrada en sectores esteparios.
Luego del recambio de brigadistas, muchos de los cuales regresaron a sus provincias y fueron reemplazados por nuevos contingentes, continúa el despliegue de combatientes en el terreno y las descargas de agua con la operación de medios aéreos.
El fuego avanzó a sectores de difícil acceso por tierra, por lo que los brigadistas son trasladados en helicópteros del Plan Nacional de Manejo del Fuego y del Ejército hasta la zona caliente.
Dentro del parte, la superficie consumida por el fuego supera las 16 mil hectáreas y las demás están centralizadas en territorio provincial.

Organismos nacionales, provinciales y municipales permanecen desplegados en distintos puntos donde el fuego presenta mayor actividad.
El optimismo en relación a las lluvias que podrían registrarse desde este martes al mediodía se diluye con otro dato meteorológico que genera preocupación, relacionado con el viento fuerte y constante, y las ráfagas que durante la jornada podrían superar los 50 kilómetros por hora.
Los fuertes vientos no solo avivaron las llamas, sino que dispersaron pavesas a larga distancia, generando nuevos incendios en sectores que se creían contenidos. Las autoridades priorizaron la protección de viviendas en las zonas de riesgo, mientras que las densas columnas de humo limitaron en varios momentos el trabajo de los medios aéreos.
“Las ráfagas de 50 kilómetros por hora indican que el fuego avanza a esa velocidad, es imposible alcanzarlo y detenerlo” aseguran los combatientes que trabajan en la logística operacional del siniestro ígneo.

Dijeron incluso que los milímetros de lluvia que podrían caer no alcanzan para detener el avance del fuego, sino sólo para enfriar algunas que aún no fueron afectadas. “Si llueven 30 milímetros, como se había anticipado inicialmente, y el viento está en calma, el panorama sería distinto pero con estas condiciones, anticipamos que el fuego mantendrá su actividad por tiempo indeterminado” afirmaron.
Con ese panorama, el siniestro que parecía estar bajo control, volvió a reactivarse e incluso nuevamente puso en vilo a sectores poblados, cuyos residentes analizan en detalle el avance de los focos principales.
La situación presenta una complejidad aún mayor, debido a que por la intensidad del viento se produjo un efecto de circulación de aire, reducción de visibilidad por humo y neblina en muchos sectores.
Dentro del Parque, el combate se desarrolla principalmente en las zonas Norte y Centro del Parque Nacional, con la participación de más de 200 personas directamente afectadas al operativo. El trabajo es coordinado entre la Administración de Parques Nacionales (APN) y la Agencia Federal de Emergencias (AFE) del Ministerio de Seguridad de la Nación, en articulación con el Gobierno del Chubut, donde en total trabajan 278 personas.
En territorio provincial, donde otros 300 brigadistas continúan trabajando, el fuego volvió a poner en vilo a distintas poblaciones.
En Villa El Blanco, cerca del lago Cholila, las familias observaron con preocupación el avance del fuego. El sonido de la vegetación consumiéndose aumentó la alarma, llevando a los equipos de emergencia a reforzar los perímetros de seguridad alrededor de las casas.
De manera paralela, la situación se mantuvo compleja en la desembocadura del Río Tigre. El incendio presentaba actividad intensa en sectores de geografía inaccesible, con fuertes pendientes que impedían el trabajo directo de las brigadas en tierra. Para enfrentar este desafío, integrantes de la Brigada Nacional Sur fueron helitransportados para realizar tareas de control y reforzar cortafuegos con herramientas manuales.