El incendio comenzó durante una fiesta de Año Nuevo en el bar Le Constellation, ubicado en el resort alpino suizo de CransMontana, menos de dos horas después de la medianoche del jueves. El local, conocido por su ambiente festivo, se encontraba abarrotado de jóvenes y turistas cuando, tras el inicio de un espectáculo tradicional en el que una camarera subió a hombros de una compañera agitando botellas con bengalas, una de las llamas alcanzó el techo de madera. De acuerdo con los testimonios de Axel y Nathan, ambos presentes en el lugar, el fuego se propagó de manera abrupta y generó una densa nube de humo negro que rápidamente cubrió el espacio, sumiendo el ambiente en el caos.

Testigos citados por la cadena francesa BFMTV relataron que la propagación de las llamas fue inmediata, derivando en el colapso del techo y desencadenando una estampida de asistentes que intentaban escapar por la única escalera disponible y por una puerta angosta. Algunos sobrevivientes, como Nathan, describieron haber confundido inicialmente los gritos de “¡Fuego!” con una broma, hasta que la magnitud del humo y el calor forzaron a todos a buscar una vía de salida. La escena, según los relatos, se transformó en cuestión de segundos de una celebración multitudinaria a una lucha desesperada por la supervivencia, con personas rompiendo ventanas y perdiendo sus pertenencias en el intento de huida.

Los relatos de Nathan y Axel aportan una visión directa del caos vivido en el interior del bar. Nathan recordó cómo, tras percibir el peligro, buscó refugio junto a una mesa para protegerse de las llamas antes de intentar salir. Según su testimonio, la confusión era generalizada y la multitud impedía el acceso a las salidas, llevando a muchos a buscar rutas alternativas, como intentar romper ventanas. Nathan relató que, ante la falta de opciones, logró finalmente romper un cristal a patadas para abrir una vía de escape, permitiendo la salida de varias personas. “Perdí mis zapatos, perdí mi abrigo, perdí todas mis pertenencias, pero al final, eso no es lo que importa. Sigo vivo, y punto”, afirmó. “Ver esas escenas de gente quemada intentando salir, fue muy impactante”, dijo.

Nathan además aseguró que “no había salidas de emergencia”.Tuve que hacer una yo mismo rompiendo una ventana, pero no había luz de salida como decía. No había nada escrito, y realmente… había tanto humo que no se veía nada. La mitad de las personas que se asfixiaban eran jóvenes”, explicó.

Por último, Nathan cree que muchos de los que perdieron la vida eran menores de edad: “No siempre prestan atención a la edad. Aquí nos dicen: ‘Sí, son adultos‘, pero hay muchos que no lo son. Y conocemos a algunos más jóvenes que nosotros que, por desgracia, murieron con nosotros”.

Axel y Nathan hablaron con los medios tras la tragedia

Por su parte, Axel, indicó que la situación se asemejaba a una pesadilla, con personas saltando las escaleras y el pánico desbordando el local. Alex contó cómo comenzó el incendio: “Es el espectáculo, por así decirlo. Cuando pides una mesa con botellas, empieza un espectáculo, y en realidad, el espectáculo era este: una mujer se subió a los hombros de otra mujer con dos botellas y, al estallar los fuegos artificiales de cumpleaños, los agitó demasiado alto, así que golpearon el techo y de repente se incendiaron”.

Alex también perdió objetos personales en su huida, pero subrayó el sentimiento de supervivencia compartido entre quienes lograron salir. Ambos testigos mencionaron la incertidumbre sobre el paradero de amigos y conocidos, así como el impacto emocional de ver a personas heridas y en estado de shock dentro y fuera del establecimiento. Algunos de los presentes, según Nathan, se arrodillaron al reencontrarse con sus allegados, agradecidos por haber sobrevivido a la tragedia.

El joven parisino dio más detalles: “Estuvimos allí la noche anterior, y había una mesa junto a la nuestra que tuvo exactamente la misma experiencia. Es algo que pasa a menudo, pero al parecer no fue intencional, digamos. Creo que agitó demasiado las botellas”.

Personal de emergencia trabaja fuera del bar

Las autoridades del cantón de Valais informaron que el incendio dejó alrededor de 40 personas fallecidas y 115 heridas, la mayoría en estado grave, aunque advirtieron que el conteo exacto de víctimas seguía en proceso al cierre de la jornada. El comandante de la policía, Frédéric Gisler, señaló en conferencia de prensa que los equipos de emergencia continuaban trabajando para identificar a las víctimas y notificar a sus familias, un proceso que calificó de complejo y que podría extenderse varios días. El jefe del gobierno regional, Mathias Reynard, describió a la comunidad como “devastada” por la magnitud de la tragedia.

La elevada cifra de heridos desbordó rápidamente la capacidad de la unidad de cuidados intensivos y del quirófano del hospital regional, según Reynard. La fiscal general del cantón, Beatrice Pilloud, explicó que por el momento se desconocía cuántas personas se encontraban en el local al comenzar el incendio y que la capacidad máxima del bar sería un aspecto central en la investigación. Pilloud descartó cualquier hipótesis de ataque intencional y subrayó que la investigación se centra en esclarecer las circunstancias del siniestro, sin que haya sospechosos identificados hasta el momento.

Las declaraciones de los sobrevivientes pusieron en evidencia serias deficiencias en las condiciones de seguridad del establecimiento. Nathan señaló que no existían salidas de emergencia visibles ni señalización adecuada para orientar la evacuación, y que la única alternativa fue crear una salida rompiendo una ventana. Según su relato, la falta de iluminación y la gran cantidad de humo dificultaron aún más las posibilidades de escape, especialmente para los más jóvenes, quienes, según afirmó, constituyeron una parte importante de las víctimas por asfixia.

En cuanto a la respuesta del personal, Nathan mencionó que los porteros no actuaron con la eficacia necesaria y que, tras los primeros gritos de alarma, algunos empleados ingresaron al local solo para constatar el origen del fuego antes de retirarse. Axel describió un ambiente en el que cada persona luchaba por su propia supervivencia, comparando la situación con una “guerra de bandos”. Las autoridades, por su parte, indicaron que los expertos todavía no habían podido acceder al interior del bar para iniciar el peritaje técnico y que la investigación permanece abierta para clarificar las posibles negligencias en la gestión de la emergencia.

El resort de Crans-Montana, donde se produjo el siniestro, es reconocido internacionalmente por sus pistas de esquí de gran altitud y su oferta deportiva, atrayendo cada año a miles de turistas a la región de Valais. Las autoridades locales, solicitaron a la población extremar la precaución en los días posteriores al incendio, ante la saturación de los recursos médicos disponibles. El bar afectado, situado en un sótano del resort, formaba parte de la vida nocturna de la estación, que en los próximos meses acogerá competiciones de la Copa del Mundo de esquí y torneos internacionales de golf.

El incidente remite a tragedias previas ocurridas en Suiza y en Europa, como el accidente de autobús de Sierre en 2012 y el incendio de la ciudad holandesa de Volendam en la víspera de Año Nuevo de 2001, eventos que también involucraron a un alto número de jóvenes entre las víctimas. Figuras políticas como el presidente suizo Guy Parmelin expresaron públicamente su solidaridad con las familias afectadas y el personal de emergencia, subrayando el desafío emocional y logístico al que se enfrenta la comunidad. Parmelin declaró que el país debe sobreponerse a la adversidad “con coraje y un espíritu de ayuda mutua”.