
Cuando Ilya Espino de Marotta comenzó a trabajar en el Canal de Panamá en 1985, lo hizo como la única ingeniera en el astillero de la División Industrial, en una institución donde las mujeres aún eran una minoría en las áreas técnicas.
Cuatro décadas después, su nombre forma parte de la historia de la vía interoceánica: es la primera mujer en ocupar el cargo de subadministradora del Canal, posición que asumió el 1 de enero de 2020, consolidando una carrera que refleja disciplina, liderazgo y compromiso con el país.
La trayectoria de Espino de Marotta dentro del Canal ha estado marcada por la evolución de una institución que es pieza central del comercio marítimo mundial.
Ingeniera marina graduada de la Universidad de Texas A&M, con una maestría en Ingeniería Económica de la Universidad Santa María la Antigua, también participó en programas ejecutivos en INCAE Business School y la Kellogg School of Management de la Universidad Northwestern. Esa combinación de formación técnica y visión estratégica ha sido clave para su ascenso dentro de una organización que exige precisión, conocimiento y liderazgo operativo.

Uno de los capítulos más importantes de su carrera fue su participación en el Programa de Ampliación del Canal de Panamá, un proyecto de infraestructura monumental que transformó la capacidad de tránsito de la vía interoceánica y que culminó con su inauguración en 2016.
Desde su rol como vicepresidenta ejecutiva de Ingeniería, Espino de Marotta formó parte del equipo que supervisó uno de los proyectos logísticos más importantes del siglo XXI para América Latina.
Para ella, la experiencia profesional dentro del Canal ha sido una historia de crecimiento constante. “Mi experiencia en el Canal ha sido, ante todo, una historia de aprendizaje, disciplina y profundo compromiso con el país”, explica.
“Inicié mi carrera como ingeniera y he tenido el privilegio de crecer profesionalmente dentro de una institución que exige excelencia y entrega total”. Su trayectoria incluye posiciones técnicas, gerenciales y ejecutivas, lo que le permitió comprender la institución desde múltiples dimensiones.
Ese recorrido también le permitió observar la transformación del papel de la mujer en la industria marítima y logística. “Hoy, la presencia de la mujer en la industria marítima y logística ya no es una excepción: es una fuerza transformadora”, afirma.
Según la subadministradora del Canal, las mujeres han demostrado capacidad para liderar operaciones complejas, gestionar proyectos de gran escala y aportar perspectivas estratégicas que fortalecen la competitividad de un sector clave para el comercio internacional.
De cara al futuro, Espino de Marotta visualiza una evolución aún mayor en la participación femenina dentro de estas industrias. “En los próximos diez años visualizo un avance todavía mayor”, sostiene.

“Las tendencias globales como la digitalización, la sostenibilidad y la innovación están abriendo espacios donde las mujeres se están posicionando como agentes clave”, comentó. Para ella, la diversidad dentro de las organizaciones se ha convertido en un factor que mejora las decisiones estratégicas y fortalece la capacidad de adaptación de las empresas.
Su carrera dentro del Canal también ha estado marcada por momentos de gran presión institucional. Uno de los más complejos ha sido la gestión de los efectos de la variabilidad climática, especialmente durante periodos de sequía que han reducido los niveles de agua en el sistema de lagos que alimenta las esclusas. “Gestionar los efectos de la variabilidad climática implicó tomar decisiones complejas, coordinar equipos multidisciplinarios y comunicar con absoluta transparencia”, explica.
En esos momentos críticos, asegura que el liderazgo debe apoyarse en el conocimiento técnico y en el trabajo colectivo. “Lo enfrenté apoyándome en la ciencia, escuchando a los expertos, manteniendo la calma y promoviendo un liderazgo colaborativo”, señala. Para ella, la mayor fortaleza del Canal sigue siendo su capital humano: “En momentos críticos, la mayor fortaleza del Canal siempre ha sido su gente”.

Actualmente, uno de los proyectos estratégicos que lidera está relacionado con el futuro hídrico del Canal y del país. Se trata del proyecto del lago de Río Indio, concebido como parte de una estrategia para garantizar la disponibilidad de agua tanto para el funcionamiento del Canal como para el consumo humano. “Es una hoja de ruta para garantizar la disponibilidad de agua para más de dos millones de panameños y para la operación misma del Canal”, explica.
La disponibilidad de agua es uno de los factores que define la competitividad de la vía interoceánica frente a otros hubs logísticos globales. “La disponibilidad de agua define cuántos tránsitos podemos ofrecer, los calados que podemos garantizar y la confiabilidad que brindamos a las líneas navieras”, señala. En un contexto donde los puertos compiten por eficiencia y predictibilidad, asegurar ese recurso es esencial para el futuro del Canal.
A esa agenda se suma otro frente estratégico: la sostenibilidad. Espino de Marotta fue designada como la primera Oficial de Sostenibilidad del Canal de Panamá, un rol desde el cual impulsa una estrategia institucional orientada a reducir emisiones, fortalecer la resiliencia climática y transformar el modelo operativo de la institución.

“Nuestra ambición es alcanzar cero emisiones netas de gases de efecto invernadero para 2050”, explica. Para lograrlo, el Canal trabaja en un inventario de emisiones, evaluaciones de riesgo climático y metas de reducción de carbono que formen parte de una estrategia integral para los próximos años.
El Canal, sostiene, tiene la capacidad de influir en la transformación de toda la industria marítima global. “Como centro logístico internacional tenemos la oportunidad no solo de impulsar la sostenibilidad en el Canal de Panamá, sino también de dar forma a un ecosistema más sostenible para el comercio mundial”, afirma.
Hoy más de mil mujeres trabajan dentro del Canal de Panamá, un cambio significativo respecto a los años en que ella comenzó su carrera. Para Espino de Marotta, ese avance refleja una transformación cultural que todavía debe seguir consolidándose.
Por eso, cuando habla con jóvenes panameñas interesadas en carreras técnicas o de liderazgo, su mensaje es directo. “Les diría: atrévanse. No permitan que nadie limite lo que pueden lograr”, señala. En su opinión, sectores como ingeniería, logística e infraestructura necesitan cada vez más talento femenino.

“Estas industrias necesitan su talento, su disciplina, su creatividad y su sensibilidad para innovar”, añade. También recomienda a las mujeres buscar mentorías, aprender de quienes ya recorrieron ese camino y mantener la confianza en las propias capacidades.
En el contexto del Día Internacional de la Mujer, su historia se ha convertido en una referencia dentro y fuera de Panamá. Desde el astillero donde comenzó como la única ingeniera del equipo, hasta la subadministración de una de las rutas comerciales más importantes del planeta, la carrera de Ilya Espino de Marotta refleja cómo el liderazgo femenino se ha ido abriendo espacio en sectores históricamente dominados por hombres.
Hoy, desde el corazón del Canal de Panamá, su trabajo está enfocado en preparar la vía interoceánica para los desafíos del futuro: cambio climático, sostenibilidad, digitalización y nuevas dinámicas del comercio mundial.