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Hernán Lacunza, ex ministro de Economía de la Nación y de la Provincia de Buenos Aires, quien tras las PASO de 2019, con la suerte del gobierno de Mauricio Macri ya políticamente sellada, asumió en el Palacio de Hacienda y tomó decisiones como reperfilar la deuda en pesos y limitar la compra de dólares, señaló hoy que la media sanción al proyecto de “modernización laboral” del gobierno “es un paso en el sentido correcto” pues la legislación vigente “es obsoleta”.

Aunque aclaró que el proyecto original del gobierno era más ambicioso, el economista reconoció sin embargo que el texto aprobado “tiene masa crítica suficiente para que sea un paso adelante”.

En declaraciones al programa “No vale arrugar”, por radio Splendid, Lacunza dijo que el texto aprobado ataca los costos laborales gratis y facilita la rescisión de contratos. De todos modos, aclaró, “la reforma laboral por sí sola no va a generar empleo, esto depende del crecimiento y de la inversión”.

Reforma a medias, pero reforma

El economista calificó el texto laboral aprobado por el Senado con un cinco. “El proyecto original era ambicioso, ambición 8. y salió 5, dejaste tres puntos en el camino; 5 es peor que 8 pero mejor que 0”.

Y dio el porqué de su calificación en los siguientes términos: “una concesión que hizo el gobierno y me parece dolorosa es la no baja de Ganancias, eso es una baja de impuestos y si vos tenés impuestos muy altos hay menos empleo. ¿Y por qué? Por la negociación con las provincias. Tenemos que dejar de razonar así: somos federales para aumentar impuestos pero unitarios para bajarlos, como si las empresas y familias que se benefician de la baja no vivieran en las familias. No tiene lógica”. Además, agregó, “una cosa bastante polémica fue en el último minuto lo de los salarios más bajos por accidente de trabajo, eso no estuvo bueno ponerlo en el proyecto porque no se pudo debatir ni pensar ni medir los riesgos políticos y judiciales”.

El proyecto de reforma laboral del gobierno era

En una suerte de balance de la política económica mileísta, Lacunza dijo que la economía “se ve mejor; hace dos años era cuestión de vida o muerte, evitar la hiperinflación, el default. Eso no está hoy arriba de la mesa. producto de un programa que atacó de entrada las causas de esos desequilibrios, que era el agujero fiscal”.

Pero tras reconocer que el gobierno redujo la inflación, al 30% anual ésta “sigue siendo alta” y que hace meses “se está acelerando”.

“Que los precios vayan para arriba y el dólar para abajo es algo que no se puede sostener mucho tiempo”, afirmó. Y añadió: “sin subestimar el trabajo realizado, a veces es más fácil bajar la inflación de 20 a 3% (mensual) que de 3 a 0 por ciento.

Sucede, explicó, que el gobierno “está con la receta ortodoxa monetaria, pero antes bajó demasiado acelerado, porque se apeló al recurso de anclar el dólar”.

Economía planchada

Los desafíos de ahora, prosiguió, son salir de una situación en que “la actividad que está muy planchada, con sectores que les va bien como la energía o minería, y otros que están mal como la industria y la construcción. A los que les va bien no son grandes generadores de empleo, los otros sí”.

Además, Lacunza criticó la decisión del gobierno de postergar la aplicación del nuevo índice de inflación que había elaborado el Indec, al cambiar las ponderaciones de la canasta de consumo, lo que generó la renuncia del exdirector, Marco Lavagna. Ese episodio, dijo, “es todo pérdida”.

Según Lacunza, la decisión oficial de postergar el nuevo índice, generando la renuncia de Marco Lavagna al Indec, fue

“La estadística oficial es un bien público, no del gobierno o de un funcionario. No se puede decidir por lo que le convenga a la comunicación del gobierno de turno. No importa si la nueva vara va a dar más, menos o igual que la anterior, no importa nada, lo único es saber si es más preciso que el anterior. Ese número sirve a las familias y a las empresas para tomar decisiones. El mes que viene va a salir el índice de inflación del Indec y van a salir las mediciones privadas y va a haber dos números, entonces va a haber opacidad donde había transparencia, que costó mucho reconstruir. Y van a empezar a salir las voces a decir que es todo lo mismo”, fundamentó el economista.

Ya en tono decididamente político, Lacunza aclaró que el PRO “no integra el gobierno” y que le gustaría “que tenga un candidato propio en 2027″.

“Tenemos diferencias de forma y de métodos con el Gobierno. Me gustaría tener una opción y candidato propio para 2027. Yo tengo vocación por lo público”, concluyó.