En un rincón del lecho marino australiano, donde las guaridas escasean y la convivencia es forzada, una escena tan singular como reveladora quedó registrada por cámaras científicas: una hembra de pulpo común de Sídney arrojó diez veces lodo a un macho insistente, acertando la mitad de los disparos. No se trató de un simple acto de limpieza o casualidad. La evidencia, reunida durante extensas observaciones en la bahía de Jervis, confirma un comportamiento deliberado de defensa: las hembras de pulpo lanzan objetos a los machos cuando se sienten acosadas.
El comportamiento fue documentado por el equipo del biólogo Peter Godfrey-Smith de la Universidad de Sídney. Las grabaciones comenzaron en un sitio apodado “Octópolis”, donde la alta concentración de pulpos facilita las interacciones. Las cámaras capturaron no solo peleas y apareamientos, sino también escenas en las que los cefalópodos arrojaban conchas, algas y lodo a otros individuos, en especial durante los intentos de cortejo de los machos.

Una investigación, publicada en la plataforma bioRxiv, revela que, si bien ambos sexos pueden lanzar objetos, cerca del 90 % de los lanzamientos observados corresponden a hembras, que usaron esta táctica tanto para rechazar avances no deseados como para interactuar socialmente con otros pulpos. En palabras del equipo académico: “Lanzar a otros individuos de la misma población, como parece observarse en estos pulpos, es una forma poco frecuente de uso de proyectiles no humanos observada anteriormente solo en algunos mamíferos sociales”.
Cómo lanzan los pulpos y a quién apuntan
El mecanismo del lanzamiento consiste en recoger el material con los tentáculos, colocarlo bajo el cuerpo y propulsarlo con un chorro potente de agua generado por el sifón. Según explicó Godfrey-Smith: “Los pulpos tuvieron que mover su órgano embudo en una posición inusual, lo que sugiere que el comportamiento fue deliberado”.

Cuando el objetivo era otro pulpo, las hembras prefirieron el lodo frente a las conchas y realizaron lanzamientos más vigorosos. Además, modificaron el ángulo de disparo: mientras que en la limpieza de guarida el material se expulsa entre los dos tentáculos frontales, en los ataques a otros animales se utiliza un ángulo que permite mayor precisión hacia la izquierda o la derecha. “Eso sugiere una clase de puntería”, afirmó el investigador.
Durante los episodios observados, los machos intentaron esquivar los proyectiles, agachándose o levantando los brazos, aunque sin devolver los lanzamientos. En un caso puntual, una hembra lanzó una concha como un frisbee, usando directamente sus tentáculos.
¿Por qué lo hacen? Un comportamiento social y de frustración
Las hembras emplean este comportamiento principalmente como defensa ante el acoso, pero también surgió en otros contextos sociales, como peleas o cuando varios pulpos comparten un espacio reducido.

No todos los lanzamientos alcanzan su objetivo. En ocasiones, tras un rechazo, los pulpos arrojaron objetos al vacío, lo que para los investigadores sugiere una posible manifestación de frustración. “Algunos de estos lanzamientos no están dirigidos a otro animal sino a ningún sitio, posiblemente como una vía de descarga emocional”, concluye el estudio.
El lanzamiento deliberado de objetos entre miembros de la misma especie es raro en el mundo animal. Solo algunas especies de primates, como los chimpancés, y los elefantes, comparten esta característica con los pulpos. “Es especialmente raro el lanzamiento de objetos a otros miembros de la misma población”, subrayó Godfrey-Smith.
El registro de más de un centenar de lanzamientos, recogidos en apenas dos años de observaciones, amplía el conocimiento sobre la complejidad social de los pulpos y los mecanismos de interacción y defensa que despliegan en su entorno natural. Según el equipo de la Universidad de Sídney, este hallazgo “agrega a los pulpos a la corta lista de animales que lanzan o propulsan objetos de manera regular y, provisionalmente, a la lista aún menor de quienes dirigen esos lanzamientos a otros individuos”.