Gastón Russo revivió en las últimas horas una situación que creía parte del pasado. De la noche a la mañana, cuenta a Infobae, comenzó a recibir un sinfín de mensajes que le advertían sobre la masiva difusión de una vieja foto suya en redes sociales y medios de comunicación. El problema era que lo vinculaban a un hecho delictivo. Particularmente a una estafa contra una familia, que había pagado un adelanto de 200 mil pesos para alojarse en una casa en Santa Clara que no estaba en alquiler.
El caso tomó relevancia rápidamente. Y en ese contexto, se conoció lo que hicieron los estafadores tras cometer el fraude: les enviaron a sus víctimas una foto grupal desde la cárcel para burlarse de ellas.
La selfie se viralizó a la velocidad que corre en estos tiempos. Sin embargo, al intentar comprobar su origen, Infobae constató que era trucha y que los que aparecían en la imagen no eran los sospechosos, sino un grupo de reclusos de la cárcel de Villa Devoto.
El que sale en primer plano es justamente Gastón Russo, un empresario marplatense que fue condenado en una causa por drogas en 2018. Ahora está libre y vive en España, donde se casó, abrió un restaurante y está a la espera de que la Justicia argentina resuelva su apelación a la sentencia que le dictaron en aquel entonces, la cual asegura que fue injustificada.
Durante sus años detenido estuvo en la Cárcel de Villa Devoto, donde en 2020 lideró el famoso motín en el que pidieron por las condiciones de salud de los internos ante el aumento de casos de Coronavirus. En el contexto de esa revuelta fue que se sacó la selfie que ahora volvió a viralizarse.

“La imagen fue empleada sin mi autorización y, además, sin la verificación mínima de su origen o de su fuente, lo cual ocasiona un daño directo a mi nombre y reputación. Aclaro de manera categórica que no tengo ninguna vinculación con la causa ni con las personas involucradas en la presunta estafa de alquileres”, aclaró Russo en contacto con este medio.
Sobre la foto divulgada, contó: “Esa selfie corresponde a la época de la pandemia, en el Penal de Devoto, en el marco de un reclamo colectivo por condiciones sanitarias básicas. En particular, el foco estaba puesto en la situación de los internos mayores del Pabellón 3° 9°, que eran población de alto riesgo y no contaban con insumos esenciales (barbijos, alcohol, elementos de higiene y atención)“.
Y agregó: “En ese contexto yo era un referente interno y actué como interlocutor, junto con otros, en conversaciones con autoridades nacionales, incluido el entonces funcionario del Ministerio de Justicia, Juan Martín Mena, buscando una salida razonable. Al no obtenerse respuestas concretas a lo solicitado, se produjo una medida de fuerza/protesta dentro del penal. La foto es de ese momento y de ese contexto: un reclamo humanitario y sanitario, no otra cosa”

El resto de las personas que aparecen en la imagen son sus compañeros de la celda 6, que también estaban detenidos por causas de drogas y hoy están libres: “Todos los muchachos me escribieron que se enteraron de la imagen”.
En diálogo con Infobae, Russo remarcó que su paso por la Cárcel de Devoto ya es un capítulo pasado y que ahora pudo rehacer su vida. “Yo en 2024 cumplí los seis años que me impusieron (en un juicio abreviado) con la diferencia de que apelé la sentencia recurriendo a casación. Hoy estoy parado en una posición en donde la Justicia tiene una sentencia que rever y que seguramente salga favorable a mí”.
Acerca de la divulgación de su imagen vinculado a un hecho ajeno, aclaró: “Mi abogado va a iniciar acciones legales por la difusión y utilización no autorizada de mi imagen, y por el daño reputacional causado al publicarla sin verificación y en un contexto falso. Se intimará a los responsables a retirar el contenido y rectificar”.
El caso de la estafa en Santa Clara
El caso de la estafa comenzó cuando la familia santafesina, ilusionada con sus vacaciones, buscó una casa para alquilar en la Costa Atlántica. Encontraron una oferta atractiva en redes sociales para una vivienda ubicada en la ciudad de Santa Elena, en Santa Clara del Mar, y pactaron una seña de más de 200.000 pesos con el supuesto propietario.
Tras realizar la transferencia y coordinar la entrega de las llaves, viajaron hasta el lugar. Al llegar, una vecina les informó que la casa no estaba en alquiler, ya que pertenecía a un familiar suyo y nadie la había ofrecido por internet.
Al advertir la estafa, la familia intentó comunicarse con el contacto que les había gestionado el alquiler, pero ya habían sido bloqueados en todos los canales. En medio de la incertidumbre y la frustración, recibieron por WhatsApp la imagen de varios hombres en una celda.
La difusión de esa selfie generó confusión no solo en la familia sino también entre usuarios de redes sociales, que replicaron la versión de que los autores del engaño se encontraban presos y actuaban desde la penitenciaría.