Las acciones argentinas en Wall Street experimentaron caídas de hasta 7%.

Las acciones argentinas sufrieron ayer un duro golpe, siendo las del sector bancario las más afectadas por lejos. Las caídas de los ADR en Wall Street oscilaron entre 6% y 7%, mientras que el riesgo país rebotó 3,4% hasta niveles de 517 puntos básicos. Se trató de una jornada muy negativa para los mercados, y especialmente para Bitcoin, pero quedó la sensación que los papeles locales sufrieron de manera exagerada.

Desde temprano fue una jornada negativa para el mercado internacional y todos los índices se mantuvieron operando en baja durante toda la jornada. Amagaron una tenue recuperación sobre la mitad de la jornada, pero luego siguieron cayendo. Al final, el índice S&P 500 perdió poco más de 1% y el Nasdaq cayó 1,2%.

Sin embargo, Bitcoin se derrumbó otro 10% para ubicarse en USD 66.000, un valor que no se veía desde antes de la asunción de Donald Trump hace un año y medio.

En medio de fuertes tomas de ganancias a nivel global, que afectaron incluso a muchas empresas tecnológicas, las bolsas latinoamericanas resistieron bastante bien. El índice Bovespa, por ejemplo, subió 0,64% y el mercado chileno finalizó con una pérdida de 1,5%. El S&P Merval cayó 2,3%, pero fueron más golpeados los papeles que también cotizan en Nueva York.

Un informe de Puente indicó que “los bonos soberanos de Argentina han caído sistemáticamente durante toda la semana. Sin embargo, vienen corrigiendo desde máximos históricos. Y por otro lado, el contexto internacional no ha sido favorable, en particular en el mercado de acciones”. El reporte agregó además que “si bien los mercados emergentes aguantaron relativamente bien este impacto, los más comparable a Argentina, como Ecuador, sufrieron más. Esto sugiere que no es un factor idiosincrático”.

Tratándose de un mercado volátil, es razonable pensar que algunos inversores decidieron alejarse del riesgo y salieron a desprenderse de activos argentinos en las carteras. Por otra parte, las acciones argentinas tuvieron un gran arranque del año, con muchos papeles subiendo cerca del 20% en dólares en poco más de un mes.

La buena noticia dentro de las caídas es que el dólar no se inmutó e incluso cerró con una baja leve a 1.460 pesos. El Banco Central siguió comprando y ayer levantó USD 126 millones, llevando las reservas a 44.750 millones de dólares. No queda claro si hubo algún impacto sobre las acciones y los bonos por las ideas y vueltas en relación a lo sucedido esta semana alrededor del Indec.

Algunos recordaban que el deterioro de los bonos argentinos y la suba del riesgo país del kirchnerismo sucedió a partir de febrero de 2007, justamente cuando arrancó la intervención del organismo para manipular el dato de inflación. Esa dinámica comenzó con la estadística de enero de ese año y no se interrumpió hasta el final del segundo mandato de Cristina Kirchner, en diciembre de 2015.

Al ser consultado esta semana por el efecto en los mercados por la decisión de no publicar el nuevo índice, el ministro de Economía prefirió desestimarlo. “Los bonos que ajustan por CER no se vieron impactados”, aseguró Luis “Toto” Caputo, quien al mismo tiempo se preocupó por abrir el paraguas ante la posibilidad de alguna demanda: “No teníamos ninguna obligación y no estaba escrito en ningún lado que teníamos que cambiar ahora la forma de medición”.

Los mercados estarán atentos ahora a la misión del Fondo Monetario Internacional (FMI) que ayer desembarcó en Buenos Aires. Y seguramente también a la evolución del programa económico. Por un lado es buena noticia que continúa la compra de dólares del Central. Pero juega en contra el nivel de actividad, que no termina de levantar vuelo y la inflación que se resiste a bajar. Según la consultora LCG, en la primera semana de febrero el rubro alimentos y bebidas sufrió un fuerte salto en los precios de 2,5%, lo que augura un febrero complicado para el futuro índice.