Sam Simon destinó la mayor parte de su fortuna de Los Simpson a la protección de animales a través de una fundación benéfica (Michael Brian)

La serie animada Los Simpson, creada en 1989, fue un fenómeno global que cambió la industria del entretenimiento y se convirtió en una de las producciones televisivas más influyentes de la historia. Detrás de este éxito estuvo Sam Simon, quien transformó esta conquista mediática en una fortuna personal que superó los cien millones de dólares.

Su nombre trascendió el ámbito televisivo cuando, tras recibir un diagnóstico terminal, tomó una decisión radical: destinar la mayor parte de su riqueza a la protección de los animales, una causa que marcó el tramo final de su vida y definió su legado.

Simon y su éxito con Los Simpson

Con el impacto de Los Simpson, Sam Simon alcanzó una posición económica que le permitió ir mucho más allá de sus necesidades personales. De acuerdo con SensaCine, plataforma informativa sobre cine y series, Simon fue capaz de pagar a sus exesposas con generosidad y, además, ser solidario con los animales.

En el año 2000, Simon se unió a PETA, organización internacional de defensa animal, donde comenzó a involucrarse de manera activa en la protección de especies vulnerables. Dos años después, fundó la Sam Simon Foundation, a la que destinó millones de dólares anualmente.

El creador de Los Simpson dejó instrucciones precisas para el cuidado y bienestar de su perro con necesidades médicas especiales (Vanity Fair)

La fundación, con sede en California, brindaba asistencia médica y cirugías complejas a perros y gatos abandonados, ofrecía refugio gratuito para animales rescatados y entrenaba perros de asistencia para personas con necesidades especiales.

Simon explicó en ocasiones que su objetivo era proporcionar ayuda médica a perros y gatos abandonados, así como costear operaciones quirúrgicas, según consignó SensaCine. Estas acciones, mantenidas en el tiempo, consolidaron su figura como un benefactor genuino dentro de la comunidad defensora de animales.

El destino de su fortuna

En 2012, la vida de Sam Simon cambió drásticamente al recibir un diagnóstico de cáncer de colon avanzado. Al entender que tenía los días contados, decidió legar la mayor parte de su fortuna a la Sam Simon Foundation. SensaCine detalla que Simon peleó duramente por mantener su fundación, dándole prácticamente todo cuando descubrió que iba a morir.

Antes de fallecer, Simon destinó más de USD 100 millones a la Sam Simon Foundation, garantizando la continuidad de programas de rescate, atención veterinaria y entrenamiento de perros de asistencia tras su muerte. Esta decisión sentó un precedente en términos de filantropía en Hollywood y aseguró un futuro para incontables animales vulnerables.

Diagnosticado con cáncer terminal, el guionista donó gran parte de su patrimonio a la Sam Simon Foundation, apostando por el bienestar de perros y gatos hasta el final

El legado de Simon también contempló instrucciones claras sobre el futuro de sus propios animales. En particular, dejó estipulado el cuidado de su perro con necesidades médicas especiales, encomendando su bienestar a Tyson Kilmer, un reconocido entrenador de perros en la industria del entretenimiento.

Simon prometió que Kilmer recibiría USD 140.000 anuales para cubrir los gastos médicos del animal, un acuerdo que debió ser defendido judicialmente ante los administradores de la herencia y que reflejó el empeño de Simon por que sus recursos alcanzaran a los más necesitados incluso después de su partida.

Sam Simon Foundation

Las iniciativas financiadas por la Sam Simon Foundation se expandieron más allá de la atención directa a perros y gatos. Con el paso de los años, la organización diversificó su alcance y apoyó campañas de concientización, servicios veterinarios móviles y programas de adopción responsable. SensaCine da cuenta de que la fundación proporcionó un refugio para muchos perros atendidos sin coste, incluyendo el rescate de animales que estaban destinados a ser sacrificados. Gracias al compromiso financiero de Simon, la fundación mantuvo una acción constante en defensa de miles de animales en situaciones críticas.

El caso de Sam Simon es un ejemplo entre figuras públicas que deciden canalizar su posición y recursos hacia la transformación de otras realidades. Mientras varios de sus colegas en la industria eligieron inversiones personales o filantropía diversa, Simon encaminó una causa concreta y la mantuvo hasta el último momento de su vida.