
Más de 70 mil personas colmaron las calles y tribunas del sur de la Ciudad de Buenos Aires para presenciar una jornada que quedará grabada en la memoria del automovilismo nacional. El regreso del circuito callejero de TC2000 transformó a Villa Soldati en el epicentro de la velocidad, la emoción y la celebración familiar, en la apertura del campeonato.
El evento se destacó no solo por la competencia, sino también por el despliegue de actividades y entretenimiento que acompañó a los presentes durante todo el día. Desde temprano, la multitud se congregó en un ambiente festivo, disfrutaron de atracciones, gastronomía y propuestas pensadas para todas las edades. El bullicio y la energía de la gente se fusionaron con el rugido de los motores, para darle vida a una auténtica fiesta popular.
El flamante circuito de 2.509 metros combinó sectores urbanos con tramos del Parque de la Ciudad, que brindaron un desafío técnico para los pilotos y una experiencia visual única para el público. La recta principal, de 952 metros sobre la avenida General Roca, permitió a los autos alcanzar velocidades superiores a los 250 kilómetros por hora, mientras miles de espectadores seguían cada maniobra a escasos metros de la acción.
La jornada comenzó con las categorías teloneras: en Fiat Competizione se impuso Matías Apuzzo, y en Top Race el triunfo fue para Marcelo Ciarrocchi. El clímax llegó al mediodía, con el himno nacional en los parlantes y el cielo surcado por aviones que dibujaron estelas blancas, para la largada del TC2000.

La carrera principal ofreció emociones de principio a fin. Franco Riva, piloto de Gualeguaychú, aprovechó la grilla invertida para partir en primera fila y, desde el inicio, dominó a bordo de su Chevrolet Cruze del Pro Racing. Su liderazgo fue sólido, pese a la presión constante de Emiliano Stang, quien con su Toyota Corolla Cross se mantuvo cerca durante toda la prueba.
Un incidente obligó a la intervención del auto de seguridad y neutralizó la competencia durante varios minutos. Al relanzar, Riva reafirmó su posición y resistió los intentos de sobrepaso de Stang, defendió la punta con precisión en un trazado donde los muros no dejan margen para el error. La definición se mantuvo abierta hasta los últimos metros, con un ambiente tenso en los fanáticos.
El desenlace dio como ganador a Riva, que cruzó la meta con un tiempo de 36 minutos, 46 segundos y 610 milésimas, seguido por Stang a poco más de un segundo y Gabriel Ponce de León en el tercer escalón del podio. Entre los destacados del día figuró Valentín Yankelevich, quien culminó cuarto en su debut en la categoría.
La competencia no estuvo exenta de sobresaltos. Francisco Monarca debió abandonar tras un principio de incendio en su Honda, mientras que el campeón defensor, Matías Rossi, sufrió problemas en su motor Toyota y no logró completar la prueba, lo que sorprendió al público con su retiro anticipado.

La experiencia fue completa para quienes acudieron al circuito: la Fan Zone ofreció simuladores de Fórmula 1, exhibiciones de autos clásicos y motos, réplicas de coches de carrera y una muestra dedicada a la historia del autódromo porteño. El patio cervecero y de comidas, junto con juegos para chicos y una plataforma elevada que permitía observar el trazado desde 30 metros de altura, consolidaron una jornada inolvidable para familias y fanáticos.

Para muchos, el regreso del TC2000 a un circuito urbano significó revivir una tradición largamente esperada. Matías Rossi, seis veces campeón, lo resumió así: “Fue un evento diferente, muy especial, y también una posibilidad única para los que les gustan los autos. Una carrera muy linda y exigente. A mí me gusta porque el piloto tiene que combinar muchos aspectos y en distintos trazados. El callejero no es novedad en el mundo, pero sí es novedad en la Argentina, a mí me encanta”.
El esfuerzo logístico y técnico fue intenso: equipos y mecánicos trabajaron durante todo el fin de semana en la puesta a punto de los autos, mientras los pilotos ajustaron cada detalle del recorrido en las pruebas de reconocimiento. En palabras de Emiliano Stang, la cercanía con los fanáticos fue un valor diferencial del evento: “Fue una fecha hermosa, la cual nos trató muy bien. Creo que es la única pista en el año donde la gente puede estar a 20 centímetros de un auto de carrera, eso es maravilloso”.
La final del TC2000 en Buenos Aires dejó impresiones imborrables. La temporada 2026 se perfila con una competencia equilibrada, resultados inesperados y una respuesta masiva del público desde su inicio. El próximo desafío será en el Autódromo “El Zonda”, donde la segunda fecha buscará repetir el éxito y la pasión que desbordaron el sur porteño.