
El mítico Buenos Aires Lawn Tennis Club será, una vez más, el anfitrión de un duelo nacional en las semifinales del Argentina Open. Francisco Cerúndolo y Tomás Etcheverry ganaron sus encuentros y este sábado se enfrentarán por un lugar en la final. El partido comenzará a las 16:00 y se podrá ver por TyC Sports.
A pesar de que las condiciones climáticas no eran las mejores para jugar al tenis por el viento que soplaba desde el sector este, en el inicio de su partido de cuartos de final Cerúndolo, la mejor raqueta nacional (19°) y primer cabeza de serie, atravesó una pequeña turbulencia que lo hizo reaccionar a tiempo. El checo Vit Kopriva (95°), verdugo del italiano Matteo Berrettini (58°) en la fase anterior, se adelantó rápidamente 2-0. Si bien no logró confirmar la ruptura, no se dejó amedrentar por el local y en el quinto juego volvió a quebrarle el saque al porteño. Sin embargo, otra vez no pudo sostener la ventaja y, en el décimo game, cedió su servicio para quedar abajo 6-4.
Con el envión anímico de haberse adelantado en el marcador, el mayor de los Cerúndolo afrontó el segundo parcial como una topadora y en pocos minutos se puso 3-0. Cuando todo parecía encaminado para Fran, Kopriva volvió a enfocarse en sus tiros e igualó la pizarra 3-3. A pesar del aluvión de games consecutivos del europeo, el argentino recuperó el control desde el fondo y, con un nuevo quiebre en el octavo juego, se quedó con el set por 6-3.
Tras sellar su clasificación, Francisco Cerúndolo reconoció que no fue su mejor versión, pero valoró la capacidad de adaptación en un partido condicionado por el viento. “Fue un partido complicado. Hubo mucho viento y había puntos en los que uno le pegaba y no sabía dónde iba la pelota. Él arrancó muy agresivo, intenso y jugando plano, por abajo. No venía acostumbrado a eso. No jugué bien y me sentí incómodo, así que estoy muy contento de haber ganado”.
El porteño también hizo foco en la importancia de competir aun cuando el nivel no es el ideal: “Hay pocos días en el año en los que uno puede jugar increíble. A veces lo que importa es quién se adapta mejor o quién se la banca más. Ganar cuando las cosas no salen como uno quiere es importante”.
Y ya proyectando el cruce ante Tomás Etcheverry, cerró: “Estoy contento de que haya un finalista argentino en este torneo. Con Tommy va a ser un partido muy duro. Nos conocemos muchísimo y somos muy amigos. Ojalá sea un partidazo, que gane el mejor… y ojalá sea yo”.

No obstante, el próximo rival de Cereúndolo será Etcheverry (54°) quien por primera vez se clasificó para las semifinales del Argentina Open tras dos intentos fallidos en 2023 y 2024. El Retu fue el encargado de abrir la jornada en el Buenos Aires Lawn Tennis Club y, ante una importante cantidad de espectadores, superó al chileno Alejandro Tabilo (71°) por 1-6, 6-3 y 6-4 en dos horas y seis minutos de competencia. El trasandino llegaba entonado, luego de haber dado el golpe en la ronda anterior al eliminar al brasileño Joao Fonseca (33°).
Etcheverry, con el deseo de conquistar su primer título ATP Tour —que se le negó en tres oportunidades: Santiago y Houston en 2023, y Lyon en 2024—, se reencontró una vez más con el polvo de ladrillo porteño, su superficie favorita. Jugar en casa no es para cualquiera: es el escenario que puede potenciarte o quitarte, en un pestañeo, toda la confianza construida hasta ese momento.
Cada partido para el platense de 26 años es una final. Dentro de la cancha parece no solo pelear contra su rival, sino también contra su propio calvario. Molestias físicas, malestares estomacales, incluso se lo vio vomitar en los octavos de final, marcaron su recorrido en el torneo, aunque el propio tenista le restó importancia a lo sucedido.
El encuentro ante Tabilo no fue la excepción para los nervios del albiceleste: “Después del primer set no estaba jugando mi mejor tenis y creo que la gente me ayudó a salir del pozo en el que estaba. Intenté dar lo mejor; creo que esa fue la clave. Me empecé a sentir mejor con el correr de los puntos en el segundo set y el tercero fue una locura. Gracias a todos de corazón, porque lo hacen súper especial. Estoy muy feliz de estar por primera vez en semifinales”.
También reconoció el difícil comienzo del partido: “No me sentía cómodo, él arrancó muy firme y tiene mucho mérito porque no me dio chances. Por suerte pude tranquilizarme y volver a estar sereno para sacar el partido adelante”.
Ya con el boleto asegurado entre los cuatro mejores, agregó: “Estoy muy contento de estar en semifinales, la tercera fue la vencida. La anterior me dolió mucho porque me había lesionado. Luchar, sacar, ir para adelante y ganar, que es lo más importante”.