Francia, Alemania y Reino Unido emitieron un comunicado conjunto este sábado advirtiendo que están dispuestos a adoptar medidas “defensivas” contra el régimen de Irán, incluyendo la destrucción de su capacidad de lanzar misiles y drones, para proteger sus intereses y los de sus aliados en el Golfo Pérsico. La declaración se produce en medio de una escalada militar sin precedentes tras los ataques coordinados de Estados Unidos e Israel contra territorio iraní y la respuesta de Teherán con lanzamientos masivos de proyectiles contra seis países de la región.
El presidente francés Emmanuel Macron, el canciller alemán Friedrich Merz y el primer ministro británico Keir Starmer manifestaron estar “consternados por los ataques indiscriminados y desproporcionados con misiles lanzados por Irán contra países de la región, incluidos aquellos que no participaron en las operaciones militares iniciales de Estados Unidos e Israel”, según el texto difundido por los tres gobiernos. La declaración alude directamente a los contraataques iraníes del 28 de febrero contra Arabia Saudita, Emiratos Árabes Unidos, Baréin, Qatar, Kuwait y Jordania, países que albergan bases militares estadounidenses.
“Tomaremos medidas para defender nuestros intereses y los de nuestros aliados en la región, posiblemente mediante la adopción de medidas defensivas necesarias y proporcionadas para destruir la capacidad de Irán de lanzar misiles y drones”, afirmaron las tres potencias europeas en un comunicado conjunto que marca un endurecimiento significativo de su postura frente a Teherán. Los gobiernos europeos precisaron que han acordado “trabajar juntos y con Estados Unidos y los aliados en la región para abordar esta cuestión”, aunque subrayaron que sus países no participaron en los ataques iniciales del sábado contra Irán.
La advertencia europea se produce tras una jornada de violencia extraordinaria en Medio Oriente. Estados Unidos e Israel lanzaron este sábado la “Operación Furia Épica”, una campaña de bombardeos masivos contra objetivos iraníes que incluyó instalaciones nucleares, bases de misiles y centros de mando en Teherán, Isfahán, Qom y otras ciudades. El presidente estadounidense Donald Trump justificó la operación como respuesta a las amenazas nucleares y misilísticas de Irán, mientras el primer ministro israelí Benjamin Netanyahu la calificó como un ataque preventivo contra una amenaza existencial.
Irán respondió con una oleada de misiles balísticos y drones contra Israel y, crucialmente, contra instalaciones militares estadounidenses en países del Golfo que no habían participado en la ofensiva inicial. La Guardia Revolucionaria iraní atacó la base aérea Al Udeid en Qatar, la base Al Salem en Kuwait, la base Al Dhafra en Emiratos Árabes Unidos, el cuartel general de la Quinta Flota estadounidense en Baréin y objetivos en Arabia Saudita y Jordania. Según el Ministerio de Asuntos Exteriores saudí, los ataques constituyeron “violaciones flagrantes de la soberanía” de Estados que no participaron en el conflicto.
El secretario general de la ONU, António Guterres, compareció ante el Consejo de Seguridad para condenar tanto los ataques de Estados Unidos e Israel contra Irán como la respuesta iraní que violó la soberanía de al menos siete países. “Estamos siendo testigos de una grave amenaza para la paz y la seguridad internacionales”, advirtió Guterres, quien alertó que “la acción militar conlleva el riesgo de desencadenar una cadena de acontecimientos que nadie puede controlar en la región más volátil del mundo”. La ONU confirmó que unas 20 ciudades iraníes fueron atacadas, con grandes explosiones registradas en el distrito de Teherán que alberga el palacio presidencial y el complejo del líder supremo.
La Liga Árabe condenó enérgicamente los ataques con misiles lanzados por Irán contra Qatar, Baréin, Kuwait, Emiratos Árabes Unidos y Jordania, calificándolos de “violación flagrante de la soberanía” de Estados que no participan en el conflicto. Arabia Saudita fue particularmente contundente, expresando su “plena solidaridad” con los países atacados y su “disposición a poner todas sus capacidades a disposición en apoyo de cualquier medida que decidan tomar”, según un comunicado del Ministerio de Asuntos Exteriores saudí difundido el 28 de febrero.
Los contraataques iraníes causaron víctimas civiles en varios países. En Emiratos Árabes Unidos, al menos una persona murió por la caída de metralla tras la interceptación de un misil iraní, según autoridades locales. Qatar y Jordania informaron haber interceptado misiles dirigidos a sus territorios, mientras que en Kuwait un ataque con dron causó daños y heridas leves en el Aeropuerto Internacional. El Comando Central de Estados Unidos reportó que tres militares estadounidenses murieron y cinco resultaron gravemente heridos en el marco de la Operación Furia Épica, aunque no especificó las circunstancias de las muertes.
La advertencia europea de posibles ataques contra las capacidades misilísticas iraníes representa un giro significativo en la política de las tres potencias, que tradicionalmente han preferido la diplomacia y las sanciones sobre la intervención militar directa. El conflicto amenaza con desestabilizar toda la región del Golfo Pérsico, por donde transita aproximadamente un tercio del petróleo mundial, mientras varias aerolíneas internacionales suspendieron sus vuelos hacia Oriente Medio tras el cierre del espacio aéreo en varios países de la región.