El excedente de la jornada laboral, tradicionalmente liquidado con recargos del 50% y 100%, podrá ser administrado mediante el banco de horas. (Imagen Ilustrativa Infobae)

La reforma laboral aprobada en Diputados -deberá volver al Senado para convertirse en ley- marca un punto de inflexión en la administración del tiempo de trabajo en Argentina. A través de la incorporación del denominado banco de horas, la reforma introduce un mecanismo que permite a las empresas y empleados sustituir el pago tradicional de horas adicionales por la acumulación de tiempo libre compensatorio.

Este cambio estructural no implica la desaparición absoluta de las horas extra, sino que establece una vía alternativa de compensación que busca flexibilizar la jornada laboral de acuerdo con las necesidades operativas de los distintos sectores productivos.

El funcionamiento del nuevo esquema compensatorio

El banco de horas se define como un sistema de créditos y débitos de tiempo. Bajo este régimen, el trabajador que exceda su jornada habitual en períodos de alta demanda podrá acumular ese tiempo para ser utilizado posteriormente como descanso, en lugar de percibir el recargo dinerario del 50% o 100% previsto en la legislación vigente.

La implementación de este sistema está sujeta a condiciones estrictas detalladas en el texto aprobado:

  1. Acuerdo de voluntades: El sistema no puede ser impuesto de forma unilateral por el empleador. Su aplicación requiere un acuerdo por escrito entre la empresa y el trabajador, o bien su inclusión a través de convenios colectivos de trabajo específicos por empresa o rama de actividad.
  2. Límites de la jornada diaria: A pesar de la flexibilidad, la reforma ratifica que la jornada diaria no podrá exceder las 12 horas totales. Se debe garantizar, en todos los casos, el descanso mínimo de 12 horas entre el fin de una jornada y el inicio de la siguiente.
  3. Respeto a los descansos semanales: El esquema debe asegurar el cumplimiento de las 35 horas corridas de descanso semanal, tradicionalmente contabilizadas a partir del sábado a las 13 horas.

A pesar de la flexibilidad que introduce el nuevo esquema de compensación por tiempo libre, la normativa ratifica que la jornada diaria no puede superar las 12 horas totales de labor efectiva. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Impacto en la estructura salarial y operativa

Para el empleador, el banco de horas representa una herramienta de optimización de costos. En sectores con alta estacionalidad o picos de producción imprevisibles, como el comercio o la industria manufacturera, la posibilidad de compensar excesos horarios con francos en momentos de baja actividad permite evitar los sobrecostos que genera el pago de adicionales por horas suplementarias.

Desde la perspectiva del trabajador, el sistema plantea un cambio de paradigma: el valor del tiempo excedente deja de ser exclusivamente monetario para convertirse en disponibilidad de tiempo personal. No obstante, este punto es uno de los ejes de mayor debate. Sectores críticos advierten que la medida podría impactar en el salario real de aquellos empleados cuyas remuneraciones dependen fuertemente de la realización de horas extra para complementar su ingreso mensual.

Detalles técnicos y regulatorios

La reforma laboral establece que los convenios colectivos tendrán la facultad de reglamentar la “letra chica” del banco de horas. Esto incluye la definición de:

  • Plazos de caducidad: El período máximo en el que un trabajador puede hacer uso de las horas acumuladas antes de que estas pierdan validez o deban ser liquidadas obligatoriamente en efectivo.
  • Avisos previos: Los tiempos de antelación con los que tanto el empleador como el empleado deben comunicar la intención de compensar el tiempo acumulado.
  • Topes de acumulación: La cantidad máxima de horas que pueden sumarse al banco por mes o por trimestre para evitar sobrecargas físicas o psíquicas.

La reforma también introduce la posibilidad de que el sueldo sea calculado mediante esquemas de rendimiento o productividad, lo que se complementa con la dinámica del banco de horas al permitir una organización del trabajo más atada a objetivos que al cumplimiento de un horario rígido.

Vigilancia y control

Un punto central en la reglamentación será la fiscalización. Dado que la reforma permite que las horas extra dejen de figurar en el recibo de sueldo tradicional para pasar a un registro de compensación, la autoridad de aplicación y los sindicatos deberán establecer mecanismos de control transparentes para evitar abusos en la contabilidad del tiempo. La ley recalca que estos regímenes deben asegurar siempre “la protección, beneficio e interés del trabajador”, garantizando que la flexibilidad no derive en una precarización de las condiciones de descanso.

Con la implementación de este modelo, Argentina se suma a una tendencia regional y global de flexibilización horaria, donde la pregunta central para el mercado laboral en 2026 ya no es solo cuánto vale la hora de trabajo en términos de dinero, sino cómo se administra la disponibilidad del tiempo en una economía cada vez más dinámica y menos estandarizada.