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Exponen los cuadernos inéditos de la internación “por una crisis mental” de Leonora Carrington

Leonora Carrington, Abajo (1940). Imagen cortesía de la Galería Wendi Norris, San Francisco, (2026 Patrimonio de Leonora Carrington / ARS, NY y DACS, Londres)

Las poco conocidas ilustraciones realizadas por Leonora Carrington durante su internación en un hospital psiquiátrico han sido reunidas y expuestas en la capital británica. El reencuentro de estos materiales en el Freud Museum de Londres, antigua residencia de Sigmund Freud, marca la primera exposición institucional en esa ciudad dedicada a la artista desde 1991 y subraya el vínculo entre su experiencia personal, la historia del arte y la psiquiatría.

La muestra incluye varias obras y cartas de Carrington pertenecientes al período de 1940, cuando fue tratada por una crisis mental en un sanatorio de Santander, en España. Según la curadora Vanessa Boni, consultada por el medio Artnet News, los dibujos contienen dos bocetos preparatorios para su pintura Down Below y exhiben la génesis de las criaturas híbridas que poblarían esa obra. El reingreso al circuito público de estos materiales se produce más de veinte años después de que los cuadernos fueran subastados y dispersados entre colecciones privadas en 2004.

Durante su internación, Leonora Carrington fue sometida a terapias de choque con Cardiazol bajo la supervisión del doctor Luis Morales, quien también la animó a dibujar compulsivamente. Esos cuadernos, con frecuentes apariciones de caballos en formas “inestables y cambiantes”, según Boni, nutrieron tanto su obra como el relato autobiográfico que la artista publicó en 1972. Para el surrealismo de Carrington, la iconografía surgía del ocultismo, la mitología y el tarot, lo que le permitió elaborar simbólicamente la experiencia traumática que describió como “muy parecida a haber estado muerta.”

Las poco conocidas ilustraciones realizadas por Leonora Carrington durante su internación en un hospital psiquiátrico han sido reunidas y expuestas en la capital británica

En estos cuadernos, Carrington transformó la imagen del hospital en un “inframundo” habitado por bestias extrañas, fusionando su vivencia psiquiátrica con símbolos personales. Este enfoque conecta con el interés del surrealismo por los sueños y los deseos reprimidos, influido por la teoría psicoanalítica de Freud, aunque, como señala Boni en Artnet News, la artista también “resiste este tipo de lectura al convertir su conflicto interno en una mitología simbólica propia.”

La pertinencia del Freud Museum se acentúa al considerar que el propio Sigmund Freud, de origen judío, debió abandonar Viena tras el avance nazi en 1938. Su último año de vida transcurrió en la casa londinense que hoy alberga la muestra, hecho que, según Boni, otorga un significado adicional: “Ese contexto compartido de desplazamiento hace que el museo sea un escenario particularmente relevante para contemplar este trabajo.”

En la exhibición, los dibujos de Carrington dialogan con objetos de la colección de Freud, entre ellos una estatua egipcia de Anubis —deidad con cabeza de chacal, guardián del inframundo— y varias figuras de caballos, una referencia al interés del psicoanalista por los objetos que revelan aspectos profundos de la mente humana.

En la exhibición, los dibujos de Carrington dialogan con objetos de la colección de Freud

Al salir del sanatorio, Carrington viajó brevemente a Nueva York antes de establecerse en México, país donde residió la mayor parte de su vida adulta. Durante su paso por Estados Unidos, entregó los cuadernos de Santander al coleccionista Julien Levy, quien los custodió durante 60 años antes de su dispersión en subasta en 2004. El reagrupamiento de la mayor parte de estos materiales en el Freud Museum representa “la primera vez en más de dos décadas que este conjunto se exhibe reunido”, según Artnet News.

El corpus hospitalario de Carrington incluye piezas como Chambre D’enfants a Minuit (Nursery at Midnight) y More Frontiers of Space (ambas de 1941). Estos dibujos, realizados con trazos ligeros sobre papel, constituyen una ventana al proceso creativo y al impacto que el trauma ejerció sobre la artista. La presencia recurrente del caballo se interpreta como reflejo de inestabilidad y transformación psíquica, temas centrales tanto en sus obras de esta etapa como en su trayectoria ulterior.

La muestra “Leonora Carrington: The Symptomatic Surreal” reúne estos fragmentos de una de las etapas más complejas de la vida de la artista y redefine la relación entre arte, mente y memoria al situar las piezas junto a reliquias personales del propio Freud.