Eugenio Dittborn muestra sus enigmáticas pinturas aeropostales en el Bellas Artes

Eugenio Dittborn, figura central del arte contemporáneo en Chile, presenta por primera vez en la Argentina una muestra individual que reúne obras de distintas etapas de su carrera y expone su particular abordaje conceptual sobre la representación y circulación de las imágenes.

A diferencia de muestras retrospectivas convencionales, Historias del rostro, en el Museo Nacional de Bellas Artes, con curaduría de Justo Pastor Mellado, presenta solo dos piezas principales y un conjunto de documentos históricos fundamentales dentro del recorrido del artista. Este enfoque, según detalló Mellado, busca demostrar “la potencia conceptual del universo creativo” de Dittborn, utilizando recursos mínimos pero de gran densidad visual y simbólica.

La obra destacada de esta exposición, según Mellado, es “XXII Historia del rostro”, una pintura aeropostal realizada en 1998 que condensa veinte retratos impresos, conformando lo que el curador describe como “una pequeña enciclopedia de la representación del rostro”.

La exposición “Historias del rostro” invita al público a descubrir el distintivo método uno de los más destacados artistas chilenos

En la pieza convergen dibujos infantiles, caricaturas, retratos hablados, imágenes de personas con afecciones mentales, fichas de identificación policial y fotografías de pobladores originarios tomadas de un álbum etnográfico.

Esta obra, además de su contenido visual, integra el procedimiento singular que distingue al artista desde los años ochenta: la pintura se pliega, se envía en un sobre a diferentes destinos internacionales y se exhibe junto con su envoltura, cuestionando los sistemas tradicionales de circulación y legitimación de las obras de arte.

Las pinturas aeropostales constituyen una estrategia desarrollada por Dittborn a inicios de la década de 1980. A través de este formato, el artista no solo introduce métodos de experimentación gráfica y crítica visual, sino que también propone un sistema alternativo de circulación que desafía la noción de obra única y su permanencia física en el espacio expositivo. Cada pintura, compuesta por iconografías e inscripciones heterogéneas, es doblada y enviada físicamente a distintos países, donde se despliega temporalmente junto al sobre que la contiene.

Las pinturas aeropostales constituyen una estrategia desarrollada por Dittborn a inicios de la década de 1980

La otra producción principal de la muestra, creada en 2022, es “Todas las caras del rostro”, que reúne diez dibujos en carboncillo sobre sudarios. Mellado describe que estos rostros aparecen “con sus cuencas vacías, mostrándonos con descaro sus dientes apretados, sus cráneos pelados o adornados con rizos, sus narices puntiagudas dispuestas sobre patrones de damero vistos en escorzo, combinando tramas que delatan la textura de la tela”. De este modo, la obra dialoga directamente con los materiales y gestos gráficos constitutivos de la trayectoria de Dittborn.

El recorrido de la exposición se completa con dos publicaciones producidas por Eugenio Dittborn entre 1976 y 1979, que según el director del Bellas Artes, Andrés Duprat, “se convirtieron en acontecimientos de la historia editorial y visual chilena”. Para Duprat, el gran mérito de la curaduría radica en que, mediante una selección precisa y acotada, se “logra reactualizar la escena de origen del artista, y subraya la persistencia de la línea como principio organizador de su práctica”.

El recorrido de la exposición se completa con dos publicaciones producidas por Eugenio Dittborn entre 1976 y 1979

Eugenio Dittborn nació en Santiago de Chile en 1943 y cuenta con obras en instituciones internacionales de relevancia. Esta exposición en el Museo Nacional de Bellas Artes, que cuenta con el apoyo del Centro Cultural Matta de la Embajada de Chile, constituye la primera oportunidad de observar de cerca algunos de los núcleos conceptuales y formales de su producción, a partir de piezas que exploran tanto la representación del rostro como los circuitos que permiten a la imagen persistir y desplazarse en el tiempo y el espacio.

*“Eugenio Dittborn. Historias del rostro” podrá visitarse hasta el 31 de mayo en la sala 33 del primer piso del Museo, de martes a viernes, de 11 a 19.30 (último ingreso), y los sábados y domingos, de 10 a 19.30.