FOTO DE ARCHIVO: Mike Hammer, Encargado de Negocios de Estados Unidos en Cuba, asiste a una misa conmemorativa por la fallecida cantante de salsa cubana Celia Cruz en la Iglesia de Nuestra Señora de la Caridad en La Habana, Cuba, el 21 de octubre de 2025
REUTERS/Norlys Perez/Foto de archivo

El jefe de la misión diplomática estadounidense en La Habana, Mike Hammer, completó este miércoles en Roma la última etapa de una gira europea en la que buscó construir un respaldo internacional coordinado para forzar una transición política en Cuba. En declaraciones a la agencia EFE, Hammer instó al Vaticano, al Gobierno italiano y a la comunidad de exiliados cubanos a sumarse a un esfuerzo colectivo para que la isla experimente “pronto y de manera pacífica” un cambio de régimen. La gira incluyó también una escala en Madrid, donde el diplomático mantuvo reuniones con representantes del Gobierno español.

La visita a Roma tuvo como momento central un encuentro celebrado el pasado 20 de febrero en la Santa Sede entre Hammer, el embajador estadounidense ante el Vaticano, Brian Burch, y el arzobispo Paul Richard Gallagher, secretario vaticano para las Relaciones con los Estados. Según comunicados oficiales de la Embajada de EEUU ante la Santa Sede, la reunión abordó la crisis política, económica y social en Cuba y el papel que la Iglesia Católica puede desempeñar como actor de acompañamiento y mediación. Washington ha convertido a Cáritas en el canal preferente para canalizar ayuda humanitaria a la población cubana, precisamente para evitar que los recursos pasen por estructuras del Estado.

La diplomacia de Hammer en Europa responde directamente a las directrices trazadas en enero por el secretario de Estado, Marco Rubio, durante una reunión celebrada el 9 de ese mes en Washington. En ese encuentro se definieron las líneas de presión y acción diplomática hacia Cuba para 2025, con especial énfasis en ampliar el aislamiento internacional del régimen y articular apoyos de actores con capacidad de influencia, como la Iglesia Católica. El propio Hammer reconoció haber trasladado a los Gobiernos de España e Italia la necesidad de que “le digan al régimen que ya es hora de que se respeten los derechos humanos del pueblo cubano”.

En esta imagen de archivo, el secretario de Estado del Vaticano, Paul Richard Gallagher, ofrece una conferencia de prensa de presentación de un documento en el quinto aniversario de la encíclica

El papel del Vaticano en la ecuación cubana tiene una dimensión histórica que Washington no ignora. La Santa Sede fue mediadora en el deshielo diplomático entre Cuba y Estados Unidos impulsado por el presidente Barack Obama en 2014, y el papa Francisco facilitó parte de las negociaciones. Ahora, la administración Trump busca un rol diferente para Roma: no de mediación entre los dos gobiernos, sino de presión directa sobre La Habana. El papa León XIV se pronunció el 1 de febrero, en el rezo del Ángelus, sobre la escalada de tensiones entre Cuba y EEUU, pidiendo un “diálogo sincero y eficaz” que evite agravar el sufrimiento de la población cubana.

La gira de Hammer también incluyó reuniones con embajadores latinoamericanos acreditados ante la Santa Sede, entre ellos los de México, Guatemala, Argentina, Chile, Ecuador y Costa Rica, para explorar formas de acción conjunta con la Iglesia. La agenda en Roma coincidió, de forma aparentemente no planificada, con la presencia del obispo de Guantánamo-Baracoa, monseñor Silvano Pedroso Montalvo, quien se encontraba en el Vaticano para una visita ad limina con el pontífice. El resto del episcopado cubano había cancelado ese viaje colectivo debido a la grave crisis de combustible que paraliza la isla.

Sobre el régimen de sanciones, Hammer insistió en que las medidas tienen como objetivo exclusivo “evitar que entren recursos a la maquinaria represiva” de la dictadura cubana. Para respaldarlo, retomó un dato revelado en enero por El Nuevo Herald a partir de un análisis interno del Departamento de Estado: según ese informe, el 60% del petróleo que Venezuela enviaba a Cuba —unos 40.000 barriles diarios— no llegaba a la población sino que era revendido en mercados asiáticos para generar divisas para el régimen.

En declaraciones posteriores al Diario de Cuba, Hammer confirmó además la existencia de canales de comunicación con “ciertas personas dentro del sistema cubano”, aunque evitó precisar interlocutores, y señaló que algunos miembros del régimen “se dan cuenta de que el proyecto ya está finalizando”. Si esa percepción se traduce en presiones internas o en fracturas dentro de la cúpula es la incógnita central que Washington maneja de cara a los próximos meses.