
Estados Unidos e Israel llevaron a cabo el domingo ejercicios navales conjuntos en el mar Rojo, en una operación presentada oficialmente como rutinaria, pero desarrollada en medio de la fuerte tensión regional y de un aumento sostenido de la presencia militar estadounidense en Medio Oriente.
Las maniobras se llevaron a cabo con la participación del destructor estadounidense USS Delbert D. Black y de la corbeta INS Eilat, perteneciente a la Marina de Israel. El entrenamiento tuvo lugar tras la salida del buque estadounidense del puerto de Eilat, en el extremo sur del país, sobre el golfo de Aqaba.
De acuerdo con el Comando de las Fuerzas Navales de Estados Unidos en la región, el ejercicio combinado “demostró la sólida asociación militar entre la Quinta Flota de Estados Unidos y la Marina de Israel”.
La estructura naval de Washington en la zona depende del Comando Central de Estados Unidos y es responsable de las operaciones en amplias áreas del mar Rojo, el golfo Pérsico y el mar Arábigo.
Por su parte, las Fuerzas de Defensa de Israel indicaron que el entrenamiento “se llevó a cabo como parte de la cooperación en curso entre la Marina israelí y la Quinta Flota de Estados Unidos en el ámbito del mar Rojo”. En un comunicado, el ejército israelí subrayó que “la llegada del destructor a este puerto destaca la estrecha cooperación entre ambas armadas y sus respectivos ejércitos”.

El USS Delbert D. Black es un destructor de la clase Arleigh Burke, equipado para operaciones de defensa aérea, marítima y antisubmarina, así como para ataques de precisión contra objetivos terrestres. La plataforma cuenta con sistemas avanzados de radar, misiles y capacidades de integración con otras unidades navales y aéreas.
La presencia del buque en Eilat fue descrita por las autoridades israelíes como una visita planificada con antelación y enmarcada en la cooperación estratégica habitual entre ambos países. Tras su estadía en el puerto, el destructor volvió a hacerse a la mar para completar el entrenamiento con la corbeta israelí.
Las maniobras se desarrollaron mientras aumentan las tensiones entre Washington y Teherán. En las últimas semanas, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha reiterado sus advertencias de ataques militares contra la dirigencia iraní, en medio de denuncias internacionales por la represión de protestas masivas dentro de Irán.
Desde Teherán, el régimen ha amenazado con responder militarmente contra intereses de Estados Unidos e Israel en caso de un ataque. Al mismo tiempo, se informó que el ministro de Relaciones Exteriores de Irán, Abbas Araghchi, tiene previsto mantener un encuentro con el enviado especial estadounidense Steve Witkoff, en un intento por abrir un canal de negociación destinado a reducir la tensión.
El ejercicio naval entre Estados Unidos e Israel se enmarca, además, en una expansión del despliegue militar estadounidense en la región desde comienzos de enero. Entre los principales refuerzos figura el envío del portaaviones USS Abraham Lincoln junto a su grupo de escolta, así como la rotación de destructores y otras unidades de superficie.
El mar Rojo constituye un corredor estratégico para el comercio internacional y para las comunicaciones marítimas entre el Mediterráneo, el océano Índico y el golfo Pérsico. Para ambos países, la capacidad de operar de manera conjunta en esta zona es considerada un componente central de la planificación militar regional.
Durante el ejercicio, las tripulaciones entrenaron procedimientos de coordinación táctica, intercambio de información operativa y maniobras de protección de unidades en tránsito. También se practicaron escenarios de defensa frente a amenazas aéreas y de superficie, con especial énfasis en la interoperabilidad de sistemas.
El entrenamiento conjunto forma parte de una secuencia de actividades regulares entre las dos armadas, destinadas a mantener la capacidad de operar bajo un mando combinado en escenarios de crisis. Según las autoridades militares, este tipo de ejercicios permite validar los protocolos de comunicación, la integración de sensores y la ejecución de operaciones en entornos de alta presión.
La cooperación naval entre Estados Unidos e Israel se ha intensificado en los últimos años, especialmente tras la incorporación de Israel al área de responsabilidad del Comando Central estadounidense.