
Estados Unidos anunció el despliegue de sistemas de misiles de última generación en Filipinas como parte de una estrategia conjunta con Manila para disuadir la expansión y las acciones agresivas del régimen de China en el mar Meridional. En paralelo, fuerzas armadas chinas han realizado nuevas patrullas de combate en la zona, elevando la tensión en un área clave para el comercio y la seguridad global.
El plan de Washington prevé aumentar la presencia de lanzadores terrestres, incluidos sistemas Typhon y equipos antibuque, en puntos estratégicos del archipiélago filipino. De acuerdo con autoridades de ambos países, estos sistemas permitirán al ejército filipino familiarizarse con armamento capaz de lanzar misiles de largo alcance, como los Tomahawk, que pueden impactar objetivos a más de 1.600 kilómetros, cubriendo así buena parte del litoral chino desde Luzón, la isla más grande de Filipinas.
El embajador filipino en Estados Unidos, Jose Manuel Romualdez, confirmó que los lanzadores Typhon, junto con el Sistema de Interdicción de Buques Expedicionarios de la Armada estadounidense, ya están operativos en el norte de Filipinas y se mantendrán en el país.
Romualdez explicó que los ejercicios conjuntos han servido para preparar a las fuerzas locales y que la adquisición futura de estos sistemas está en evaluación.

“Es una tecnología muy sofisticada y estará aquí para disuadir cualquier amenaza”, señaló, al tiempo que subrayó que el despliegue “no busca antagonizar a ningún país”, sino fortalecer la capacidad defensiva de Filipinas.
El incremento de la cooperación militar entre Washington y Manila fue ratificado durante conversaciones de alto nivel celebradas en la capital filipina, donde ambos gobiernos acordaron ampliar los ejercicios conjuntos, acelerar la modernización de las fuerzas filipinas y facilitar el despliegue temporal de equipamiento y personal estadounidense.
El comunicado conjunto destacó el compromiso de garantizar la libertad de navegación y de comercio en el Indo-Pacífico, así como el rechazo a “las actividades ilegales, coercitivas y agresivas” de China en el mar Meridional.
El régimen chino ha reaccionado con nuevos patrullajes aéreos y navales en las aguas en disputa, en lo que denominó ejercicios de “preparación para el combate”.

El Comando del Teatro Sur del Ejército Popular de Liberación acusó a Filipinas de provocar la escalada al invitar a potencias extranjeras a realizar patrullas conjuntas, y advirtió que China tomará medidas para “salvaguardar su soberanía y derechos marítimos”.
El portavoz militar chino, capitán Zhai Shichen, denunció que la cooperación militar entre Filipinas y Estados Unidos “socava la estabilidad regional” y “tensa la situación” en el mar Meridional.
El régimen de Beijing mantiene su reclamo sobre casi la totalidad de ese mar, en disputa con Filipinas, Vietnam, Malasia y otros países costeros. En 2016, un fallo internacional respaldó la posición filipina sobre varias áreas, pero China rechaza la sentencia y ha mantenido la presión militar y diplomática.
El mar Meridional es una de las rutas más transitadas del mundo, por la que circula cerca del 30% del comercio global y que alberga recursos pesqueros y reservas energéticas clave. Las confrontaciones entre guardacostas chinos y filipinos se han multiplicado en los últimos años, mientras Manila denuncia el hostigamiento de sus embarcaciones y la construcción de infraestructuras artificiales por parte de China en zonas reclamadas por Filipinas.

Desde la llegada al poder de Ferdinand Marcos Jr., Filipinas ha reforzado su alianza con Estados Unidos y ha buscado contrarrestar la presión del régimen chino mediante una mayor presencia militar occidental en la región. Washington ha reiterado su respaldo a Manila y su compromiso con la seguridad y la integridad de las rutas marítimas del Indo-Pacífico.
(Con información de The Associated Press y EFE)