
En el transcurso del último año, el mercado de cajas de seguridad en Argentina experimentó una transformación significativa, impulsada por un cambio en el comportamiento de los ahorristas y una reconfiguración de la oferta financiera tradicional. Según datos de la Cámara Argentina de Empresas de Servicio de Alquiler de Cajas de Seguridad (Caesacs), la demanda de estos espacios de resguardo privado creció un 35% en los últimos doce meses, consolidando una tendencia que promete profundizarse durante 2026.
Este incremento no solo refleja una necesidad de protección, sino también una migración de usuarios que, ante la reducción de servicios en la banca tradicional, buscan alternativas en empresas especializadas. Desde la cámara sectorial, que nuclea a la mayoría de las firmas del rubro, se prevé que para el cierre de este año el crecimiento de la demanda alcance un 40 por ciento.
Factores que impulsan la demanda
El crecimiento acelerado de este servicio, que ya cuenta con casi 1 millón de cajas disponibles en todo el territorio nacional, se explica por una combinación de factores económicos y sociales.
Juan Piantoni, presidente de Caesacs y directivo de la empresa Ingot, sostiene que este fenómeno implica una consolidación dentro de los servicios financieros no bancarios. Para el directivo, la caja de seguridad ha dejado de ser percibida exclusivamente como un instrumento financiero para transformarse en un servicio de resguardo patrimonial integral.
Según las proyecciones de la cámara, los motores de esta expansión son tres: la mayor penetración del concepto de resguardo en la sociedad, la disminución de la oferta por parte de los bancos tradicionales y la generación de riqueza en determinados sectores, todo bajo un marco de inseguridad persistente. En este sentido, eventos como robos bajo la modalidad de “entraderas” o accidentes domésticos, como incendios e inundaciones, actúan como detonantes para que los usuarios retiren sus valores de sus hogares.

Al respecto, datos de la Asociación de Bancos de la Argentina (ABA) revelan que el 75% de las personas en el país mantiene sus ahorros y bienes de valor fuera del sistema bancario tradicional.
Qué guardan los argentinos
A diferencia de décadas anteriores, donde la caja de seguridad estaba vinculada casi exclusivamente al dinero en efectivo o al oro, hoy el uso es mucho más diversificado. Además de divisas, alhajas y joyas, los usuarios utilizan estos espacios para proteger objetos con valor sentimental, como álbumes de fotos o recuerdos, además de documentación crítica como escrituras, discos rígidos con información sensible, claves de billeteras virtuales y otros activos digitales.
Ezequiel Frank, directivo de la firma Tréssor, señala que el potencial de crecimiento es alto debido a que todavía existe un sector de la población que desconoce el funcionamiento de las alternativas privadas.
Hacia el futuro, se espera una mayor expansión geográfica de estas empresas y una integración creciente con servicios digitales. El mercado, con 14 empresas operando actualmente en el país (entre las que se encuentran firmas como Fortress, SkyBox y 901 Box), se prepara para un 2026 de alta actividad, marcado por la migración definitiva de valores desde el ámbito privado hogareño hacia espacios de custodia profesional.
La competencia de precios
Para quienes buscan resguardar sus valores, el mercado actual presenta una dispersión de precios considerable, la cual varía de acuerdo con la empresa o entidad seleccionada, las dimensiones del compartimento y la periodicidad del pago. Si bien existen múltiples opciones en el sistema, Infobae relevó algunos valores de mercado a modo de referencia para cajas de categoría pequeña.

En el sistema bancario, hay múltiples opciones. En el caso de BBVA, por ejemplo, el costo por una unidad chica (XS) se sitúa en $72.600 mensuales, mientras que el Banco Galicia ofrece opciones de 10 x 15 por un valor de $146.186 trimestrales. Por su parte, el Banco Macro dispone de cajas de dimensiones similares con un costo de $312.071,10 por trimestre.
En una escala de pagos semestrales, el Banco Supervielle ofrece una caja chica con capacidad estimada para USD 50.000 a un precio de 390.000 pesos. Para aquellos usuarios que prefieren la modalidad de contratación anual, el Banco Nación establece una tarifa de $858.901,56 para sus unidades de 10 x 15 x 50, mientras que en el Santander Río el valor para una caja de tamaño chico asciende a 1.109.162,23 pesos.
En lo que respecta a las opciones no bancarias, la mayoría de las empresas no exhibe los valores de mercado de forma pública, pero desde Caesacs aseguran que el costo promedio mensual de alquilar una caja de seguridad con una empresa privada ronda los 70.000 pesos.













