
El uso de cigarrillos electrónicos se ha vuelto frecuente entre adolescentes, quienes logran consumirlos dentro de los baños escolares gracias a dispositivos de nueva generación que no generan vapor visible.
Así lo advirtió la doctora Rosario Vásquez, neumóloga pediátrica, en la entrevista Frente a Frente, de Telecorporación Salvadoreña, donde remarcó los riesgos asociados a la popularidad y acceso fácil de los llamados vapes o JUUL en centros educativos.
“Los muchachos están vapeando adentro de las escuelas porque hay una generación de vape que ya no hace vapor; entonces, es fácil esconderse en el baño”, aseguró la especialista.
De acuerdo con Vásquez, los jóvenes encuentran en estos dispositivos una vía alterna para fumar y los perciben como una opción menos dañina frente al cigarrillo tradicional.
“Esto emerge al comercio como una forma menos nociva para el pulmón y se introduce con la idea de que es útil para los fumadores que no quieren dejar de fumar, pero que tampoco quieren inhalar tabaco. Y entonces nos dicen que es menos peligroso, que no lleva tabaco”, explicó la doctora Vásquez durante la entrevista.
La pediatra subrayó que el daño pulmonar asociado al vapeo ya cuenta con evidencia científica sólida, incluyendo estudios histológicos y de imágenes, así como casos documentados de lesiones irreversibles en adolescentes de distintos países. “Tenemos los casos precisos de jóvenes en Argentina y en Inglaterra, que han sido documentados debidamente y que hemos visto la evolución fatal de estos muchachos», afirmó.
Dispositivos ocultos y consumo en entornos escolares
La doctora detalló que los dispositivos de tercera generación, como los JUUL, representan un desafío para padres y autoridades escolares, ya que no generan vapor visible y pueden simular objetos cotidianos como memorias USB.
“Son prácticamente memorias. Tienen un puerto para ser recargado en las computadoras o en cualquier cosa que sea recargable por puerto USB”, describió la neumóloga.

Según la especialista, los vapes desechables de primera generación pueden proporcionar hasta 600 caladas, lo que equivale a un paquete de veinte cigarrillos convencionales.
La situación se agrava con adolescentes que reportan consumos mucho mayores. “El caso de esta joven inglesa que terminó en una unidad de cuidados intensivos con veintiséis años, ella dijo en su historia clínica que podía llegar a calar entre 1,000 y 6,000 veces en un día”, relató.
La doctora citó datos del Centro para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) de Estados Unidos, que indican que el 99% de los vapes contienen nicotina, una sustancia altamente adictiva para el cerebro adolescente.
“El enganche que los adolescentes tienen para pegarse al vape es la nicotina”, sostuvo. Agregó que estos jóvenes “no pueden poner atención en clase porque su cerebro está ocupado. Son incapaces de concentrarse y tienen distracción para cantidad de cosas”.
Consecuencias pulmonares y otros riesgos
La neumóloga puntualizó que, aunque los vapes no contienen las 7,000 sustancias nocivas del tabaco, pero, sí incluyen compuestos químicos para sabor, aroma y producción de vapor, que también resultan dañinos. Entre los daños descritos figura la llamada “neumonía de palomita de maíz”, causada por el acetato de vitamina E, sustancia grasa que se deposita en los alvéolos pulmonares.
“Cuando hacen las autopsias y te cortan tejido pulmonar para ver realmente qué hay adentro, histológicamente hablando, de la palomita de maíz, se dan cuenta que hay depósito de grasa y entonces empiezan a buscar antecedentes en estas personas y hubo un común denominador: fue el vapeo”, explicó Vásquez.
La doctora mencionó que los dispositivos pueden alcanzar temperaturas de hasta 200 grados Celsius (cuatrocientos Fahrenheit), lo que expone a los usuarios a quemaduras y accidentes, incluyendo explosiones. “Hay casos publicados. Hay un joven de 17 años en Utah. Le explotó en la boca el vape y están publicadas las resonancias magnéticas del hueso de la mandíbula. Se cortó por la mitad», señaló.

Síntomas y señales en adolescentes
Entre los síntomas que deben alertar a padres y docentes, la doctora Vásquez enumeró: cansancio persistente, tos crónica, descarga nasal, irritabilidad, aislamiento social y abandono de actividades deportivas.
“Te das cuenta que a la consulta empiezan a venir muchachos que se cansan, tienen tos que no se les quita, que tienen descarga nasal, que están de mal humor, se aíslan, dejan de hacer deporte”, mencionó.
La especialista advirtió que el daño pulmonar es irreversible una vez instalado. Relató el caso de un paciente de 17 años con una capacidad de difusión pulmonar reducida al 87%. “Quiere decir que esa persona a los 50 años difundirá menos del 50%”, dijo.
El papel de la familia y la educación
La doctora remarcó la importancia de la educación y el acompañamiento familiar como herramientas principales para enfrentar el fenómeno.
“Yo pienso que lo que a mí refiere es educar, hacer ver que eso está pasando, porque está pasando en las escuelas, adentro de los baños de las escuelas”, enfatizó.
Aconsejó a los padres observar los cambios de conducta y mantener la comunicación con los hijos.
La neumóloga recalcó que la venta de estos productos a menores está prohibida en muchos países, aunque los adolescentes siempre encuentran formas de acceder a ellos. Frente a este panorama, subrayó el rol irremplazable de la familia como “coraza” del adolescente y la necesidad de campañas educativas en escuelas y hogares.