El Salvador suma 184.268 casos de infección respiratoria aguda en lo que va de 2026, según el Ministerio de Salud. (REUTERS/Jose Cabezas)

Los casos de infección respiratoria aguda en El Salvador han alcanzado una cifra significativa en lo que va de 2026, con 184.268 registros oficiales. El impacto no se distribuye de manera homogénea: hay 12 municipios catalogados con afectación moderada, entre los que destacan Usulután norte, este y oeste, La Libertad norte y San Salvador centro.

El Ministerio de Salud ha documentado 1.249 casos de neumonía en total. El grupo de personas más vulnerables corresponde a quienes tienen 60 años o más, con 395 casos reportados. Los niños entre uno y cuatro años representan el segundo segmento más afectado, acumulando 308 casos.

Ocho municipios han sido señalados por las autoridades sanitarias debido a su alta incidencia de neumonía. En la región oriental del país, la lista incluye a San Miguel norte, Morazán sur y La Unión norte. Por su parte, el occidente presenta focos en Santa Ana centro, Sonsonate norte, Sonsonate centro y Sonsonate oeste. En la zona central, Chalatenango centro destaca por el número de casos.

De acuerdo con el Ministerio de Salud, el país ha registrado 946 egresos hospitalarios asociados a infecciones respiratorias agudas. El índice de letalidad se sitúa en 3,6%, una proporción que subraya la gravedad de los cuadros clínicos en ciertos grupos de riesgo.

12 municipios presentan afectación moderada por infecciones respiratorias, con Usulután, La Libertad y San Salvador entre los más impactados. (Cortesía: Minsal)

En la última semana con datos publicados, el Ministerio de Salud confirmó la circulación de adenovirus con un caso detectado, además de la presencia de influenza A (H3N2), virus conocidos por causar brotes en temporadas de baja temperatura y en poblaciones susceptibles.

El Salvador enfrenta desafíos recurrentes ante los brotes de infecciones respiratorias, especialmente en municipios con alta densidad poblacional y acceso limitado a servicios de salud. La vigilancia estrecha y la respuesta temprana del Ministerio de Salud permiten identificar rápidamente los focos y adaptar las estrategias de atención a los grupos más expuestos, como los adultos mayores y los niños pequeños.

La persistencia de neumonías y la circulación de virus respiratorios refuerzan la necesidad de campañas de vacunación, así como la promoción de hábitos de higiene y la consulta temprana ante síntomas de alarma. Las autoridades mantienen el monitoreo activo en los municipios con mayor incidencia para contener la propagación y reducir las complicaciones severas.

Signos y síntomas de las neumonías

Las manifestaciones clínicas de la neumonía pueden variar en intensidad según cada caso. La Organización Panamericana de la Salud (OPS) advierte que los síntomas más habituales comprenden la tos, la dificultad para respirar y la fiebre acompañada de sudoración o escalofríos. En muchos pacientes se presenta fatiga y dolor en el pecho. Además, pueden aparecer náuseas, vómitos o episodios de diarrea. En los adultos mayores, la confusión suele ser un signo relevante y puede dificultar el diagnóstico oportuno en este grupo etario.

Factores de riesgo y estrategias de prevención

Diversos elementos pueden aumentar la probabilidad de desarrollar neumonía y agravar su evolución clínica. Las personas con enfermedades crónicas como diabetes, asma, insuficiencia cardíaca o inmunosupresión presentan mayor vulnerabilidad ante infecciones pulmonares, según expertos. La exposición al humo del tabaco, la contaminación ambiental y la convivencia en espacios cerrados también elevan el riesgo.

La vacunación, la higiene y la detección temprana son esenciales para prevenir la neumonía y otras infecciones pulmonares. (Cortesía: Rinastel)

Para reducir la incidencia y las complicaciones, la OPS y el Ministerio de Salud recomiendan medidas integrales de prevención. La vacunación es la principal herramienta, con esquemas que incluyen vacunas contra neumococo, sarampión, influenza y tos ferina. Estas inmunizaciones deben aplicarse desde la infancia y reforzarse en la adultez y en grupos de riesgo.

Otras prácticas recomendadas son el lavado frecuente de manos, la ventilación adecuada de los ambientes y la eliminación del consumo de tabaco. Es fundamental mantener una nutrición equilibrada, descanso y actividad física regular. En el caso de los recién nacidos, la lactancia materna exclusiva durante los primeros seis meses de vida fortalece las defensas naturales y previene infecciones respiratorias graves.

La detección temprana y la consulta médica oportuna ante síntomas respiratorios resultan esenciales para evitar cuadros graves y hospitalizaciones prolongadas.