
El régimen de Venezuela salió a respaldar públicamente su relación con la dictadura de Cuba luego de que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunciara que se puso fin al suministro de petróleo y dinero desde Caracas hacia La Habana.
El pronunciamiento fue difundido por el canciller chavista, Yván Gil, a través de un comunicado publicado en Telegram. Sostuvo que su relación con Cuba responde a una posición “histórica” basada en principios de soberanía y autodeterminación.
“La República Bolivariana de Venezuela ratifica su postura histórica en el marco de las relaciones con la República de Cuba, conforme a la Carta de las Naciones Unidas y al Derecho Internacional”, afirma el texto.
En el comunicado, Caracas evitó referirse directamente al impacto económico del anuncio estadounidense, pero insistió en que el vínculo con La Habana se apoya en la “hermandad, la solidaridad, la cooperación y la complementariedad”.
El anuncio de la cancillería chavista también remarcó que, desde la visión del régimen, las relaciones internacionales deben regirse por la no intervención y la igualdad soberana de los Estados, y concluyó con un llamado al “diálogo político y diplomático” como vía para resolver conflictos.
Horas antes, el presidente Trump había asegurado que Washington puso fin al respaldo petrolero y financiero que durante años sostuvo a la economía cubana.
“No habrá más petróleo ni dinero para Cuba. ¡Cero!”, escribió el mandatario en su red Truth Social, donde también instó al régimen cubano a “llegar a un acuerdo” antes de que sea “demasiado tarde”.
Trump afirmó que durante años Cuba recibió “enormes cantidades de petróleo y dinero de Venezuela” y sostuvo que, a cambio, La Habana brindó servicios de seguridad a los regímenes de Hugo Chávez y Nicolás Maduro.
“¡Ya no más!”, agregó el presidente estadounidense, al asegurar que ese esquema llegó a su fin tras los recientes acontecimientos en Venezuela y la región.
El anuncio de Trump se produce en un momento crítico para Cuba, que atraviesa la peor crisis económica desde el colapso de la Unión Soviética en los años noventa. La isla ha dependido históricamente del crudo venezolano para sostener su sistema energético, un flujo que se consolidó a partir del acuerdo firmado en 2000 entre Fidel Castro y Hugo Chávez, mediante el cual Cuba garantizaba el envío de médicos y otros profesionales a cambio de petróleo subsidiado.
Sin embargo, ese esquema comenzó a deteriorarse con el colapso de la industria petrolera venezolana y el endurecimiento de las sanciones internacionales. Los envíos, que superaban los 100.000 barriles diarios a comienzos de la década, se redujeron drásticamente en los últimos años, agravando la crisis energética cubana y provocando apagones diarios en todo el país.
Ante ese escenario, La Habana ha buscado proveedores alternativos. El investigador de la Universidad de Texas Jorge Piñón confirmó recientemente la llegada a la capital cubana de un cargamento de crudo procedente de México. La propia presidenta mexicana, Claudia Sheinbaum, reconoció que su país se ha convertido en un proveedor relevante para la isla. Pemex informó que en los primeros nueve meses de 2025 exportó más de 17.000 barriles diarios de crudo a Cuba.
No obstante, el anuncio de Trump introduce un nuevo factor de presión regional. El especialista en seguridad Raúl Benítez Manaut advirtió que las declaraciones del presidente estadounidense anticipan una mayor presión diplomática sobre México para que reduzca o suspenda esos envíos. “Es un alerta de que van a empezar a presionar muchísimo al gobierno de México”, señaló.
En ese contexto, el comunicado del régimen venezolano aparece como un intento de sostener políticamente una alianza debilitada por la crisis interna, la pérdida de capacidad económica y el cambio de correlación de fuerzas impulsado por Estados Unidos, que busca desarticular uno de los ejes históricos del poder en el Caribe.
(Con información de EFE y Europa Press)