
El primer ministro esloveno Robert Golob se proclamó vencedor de las elecciones del domingo tras un conteo casi definitivo que lo situó con el 28,54% de los votos frente al 28,23% del líder opositor Janez Jansa, un resultado de empate técnico que confirma la jornada de mayor participación desde 1996 y que estuvo dominada por el escándalo de presunta injerencia de la empresa de espionaje Black Cube.
Con el 98% de los votos escrutados, la diferencia entre ambos candidatos se redujo a apenas tres décimas. Golob celebró el resultado en la sede de su partido. “Ahora podemos pensar en avanzar bajo un sol libre”, declaró el primer ministro, que llegó al poder en 2022 como un recién llegado a la política al desplazar a Jansa tras cuatro años de gobierno conservador. La participación superó el 50,73% a las 16.00 hora local, casi un punto y medio por encima del registro de 2022 a la misma hora, una cifra que los analistas asocian históricamente con mayor respaldo a las fuerzas progresistas en este país alpino de dos millones de habitantes.
Tras meses en que el Partido Democrático Esloveno (SDS) de Jansa lideró las encuestas con cierta holgura, la brecha se cerró hasta un empate técnico en la recta final de la campaña. El detonante fue el escándalo de Black Cube, firma privada de inteligencia fundada por exagentes del Mossad israelí. Según una investigación del semanario Mladina y el posterior informe del servicio de inteligencia esloveno Sova, representantes de la empresa visitaron Liubliana en al menos tres ocasiones a finales de 2025, y el 11 de diciembre permanecieron durante un período prolongado en la sede del SDS en la calle Trstenjakova.
Los directivos identificados en los encuentros fueron el cofundador y director ejecutivo de Black Cube, Dan Zorella, y el general retirado Giora Eiland, ex jefe del Consejo de Seguridad Nacional de Israel. Sova calificó las actividades de la firma como “injerencia extranjera” y presentó lo que describió como “pruebas materiales” del encuentro. Jansa admitió ante la televisión Planet TV que conocía a Eiland y que se había reunido con él, pero aseguró que nunca había oído hablar de Black Cube ni contratado sus servicios para la campaña.
El escándalo estalló cuando comenzaron a circular en redes sociales, durante las dos semanas previas a los comicios, grabaciones secretas de personas cercanas al Gobierno en las que supuestamente sugerían formas de influir en funcionarios para obtener contratos o acelerar trámites. Algunas de las personas grabadas sin consentimiento aseguraron que se trató de reuniones con supuestos inversores extranjeros y que las conversaciones fueron manipuladas y descontextualizadas para dar apariencia de actividad ilegal. Golob calificó el caso como el mayor escándalo político de la historia del país y pidió a Bruselas que lo investigara como presunta injerencia externa en un proceso electoral de un Estado miembro de la UE.
En la jornada del domingo, el primer ministro convirtió su mensaje en una apelación directa a la soberanía democrática. Al depositar su voto, Golob advirtió que la democracia y soberanía de Eslovenia ya no podían darse por garantizadas y exhortó a los ciudadanos a no dejar que otros decidieran en su lugar. Jansa, por su parte, catalogó los comicios como “uno de los más importantes en la historia” de Eslovenia, rechazó cualquier responsabilidad en la campaña de espionaje y mantuvo que los vídeos filtrados demuestran “corrupción de proporciones inimaginables” en el Gobierno.